Despelote Republicano

El típico lugar común es llamar al presidente de los Estados Unidos, el hombre más poderoso del mundo.  ¡pura paja!  El premier chino Xi Jinping es mucho más poderoso puede tener menos armas y menos plata, de pronto, pero hace lo que le da la regalada gana, tiene pleno control del gobierno chino, la segunda nación más poblada del mundo y la segunda economía.  Hay que entender que el presidente de los Estados Unidos es tan poderoso como se lo permite el Congreso, y últimamente, permitir lo que llaman permitir, pocón.  La realidad es que el sistema político estadounidense, que puede ser considerado presidencialista, es mucho más mixto que lo que la gente cree.  Es cierto un presidente con mayorías tanto en el Senado (Senate) como en la cámara (House of Representatives) puede hacer mucho, tiene mucho poder.  Sin embargo, aún en estos casos tiene cortapisas pues sus decisiones requieren de la aprobación del Congreso, algunas de ambas cámaras, otras como los nombramientos de miembros del gabinete y embajadores, por las diferentes comisiones del Senado.

En los últimos 91 años, en Estados Unidos, tan sólo, tres presidentes, Jimmy Carter que perdió contra Reagan en 1980, George W Bush, (Bush papá) que perdió contra Bill Clinton en 1992 y Donald Trump contra Joe Biden en 2020, fracasaron en su deseo reeleccionista.  Normalmente el presidente goza de unas mayorías relativamente cómodas en su primer período, eso no le sucedió a Trump que tuvo que enfrentar una cámara de representantes hostil presidida por Nancy Pelosi que lo detestaba; y casi siempre debe enfrentar una cerrada oposición mayoritaria ya sea en el Senado o en la Cámara, rara vez en las dos en su segundo periodo.

Y el caso de Joe Biden no es la excepción.  En noviembre de 2022, el partido republicano obtuvo una ligera mayoría en la Cámara; 221 republicanos, 212 demócratas y 2 independientes para un total de 435.  En condiciones normales, el presidente logra acuerdos entre los dos partidos para avanzar los asuntos más importantes de la agenda legislativa.  La perturbadora presencia cada vez más activa de los extremos, en ambos partidos, pero sobre todo en el partido republicano en donde un grupo relativamente pequeño, entre 12 y 20 representantes de extrema derecha todos trumpistas y muchos que aún niegan la legalidad de la elección de Biden, vienen complicando el proceso legislativo.

En enero de 2023, Kevin McCarthy logró hacerse elegir, después de 14 votaciones y un pesado paquete de concesiones al grupo de extrema derecha, que incluyó la aceptación de que un solo senador podría en cualquier momento pedir una votación para destituirlo.  En marzo de 2023 en una decisión que es recurrente, el congreso debía autorizar al presidente para que subiera el techo de la deuda externa del país.  El grupo de los extremistas de derecha se opuso hasta última hora.  El entonces presidente de la Cámara, (Speaker of the House) Kevin McCarthy logró un acuerdo bipartidista para evitar el desastre de una cesación de pagos.  El grupo de senadores de extrema derecha amenazó con cobrársela.  Nuevamente, en septiembre de 2023, la cámara debía aprobar el presupuesto o una resolución de continuidad que evitara el cierre del Gobierno.  Muy a última hora, pese a la cerrada oposición de los extremistas, McCarthy logró hacer pasar la resolución de continuidad para mantener el gobierno abierto hasta noviembre.  Esa derrota se la cobraron los extremistas llamando a una votación para destituir a Mc Carthy y logrando esa destitución el 3 de octubre.

Desde esa fecha, el partido republicano ha nominado 4 congresistas para ocupar el cargo de speaker.  Los primeros tres fracasaron en su intento.  El primero, Steve Scalise, retiró su candidatura al darse cuenta de que el sector trumpista le negaría su voto.  El segundo Jim Jordan, con serias credenciales trumpistas, sometió su nombre a tres votaciones, un grupo significativo de congresistas republicanos moderados, y la totalidad del partido demócrata votó en contra y nunca logró los 217 votos necesarios.  El tercero, Tom Emmer, nominado por el partido, retiró su candidatura luego de que Donald Trump lo criticara y anunciara su oposición.  En a noche del martes, Mike Johnson ha logrado la nominación.  El cuarto candidato someterá su nombre a votación en el día de hoy.  Todo parece indicar que tampoco cuenta con los 217 votos.  El partido republicano está profundamente dividido y todo parece indicar que Donald Trump quiere mantener esa división latente, porque entre otras cosas eso paralizará los proyectos legislativos del presidente Biden.

El New York Times titula “Caos en el Congreso, el partido republicano, despelotado” (traducción mía).  Me suena que el caos va más allá.  Mientras los republicanos no resuelvan la elección del presidente de la cámara, todos los asuntos importantes del gobierno de Biden quedan paralizados, incluido un paquete de ayuda para Israel y Ucrania al que nadie se atreve a oponerse pero que no saldrá adelante sin el voto de una cámara de representantes, hoy paralizada.  Y ni que decir de la espada de Damocles de un cierre del gobierno en noviembre.  El chantaje de Trump y sus seguidores a la democracia estadounidense no se detiene.  La sigla MAGA, del movimiento de Trump, se está convirtiendo en MAFM, (Make America a Fucking Mess)

La Grossatota Broncca (Frase de los extraterrestres de Mafalda)

En ese escenario político tan complejo, The Economist se pregunta si los Estados Unidos pueden “manejar” dos guerras y de pronto una tercera:

“Este es el momento más peligroso desde los tiempos de la Guerra fría, sostiene Matthew Kroenig del Atlantic Council, un prestigioso centro de pensamiento (Think Tank) basado en Washington DC.  Si Irán y Hizbullah se meten, America (detestable SIC) podría sentirse obligada a responder.  ¿Será que China vería una oportunidad para ensayar algo en contra Taiwan?”  (This is the most dangerous moment since the cold war,” argues Matthew Kroenig of the Atlantic Council, a think-tank in Washington, dc. “If Iran and Hizbullah get involved, America may feel compelled to respond. And does China then see an opportunity to try something against Taiwan?” The Economist Today, Oct 24.

Cucharaditas

La guerra hoy: civiles muertos en el oriente cercano; Israel 1,600 Palestina 5,000.  ¿goleada?  ¿Cuándo entenderá Netanyahu que se está excediendo y que ese boomerang se le devolverá?

Petro se fue hasta China a ver si le ayudan a hacerle trampa a Bogotá.  Se ha inventado que el contrato del metro se puede “modificar” para hacer un tramo subterráneo de la carrera 53 a la calle 72.  Esa pequeña modificación no cuesta sino 12 mil millones de pesos y no demoraría la terminación de la obra sino por lo menos un par de años, en el mejor de los casos.  Una bella manera de sabotear a sus contendores.  Al señor presidente los bogotanos, las bogotanas y los bogotanes le valen madres.  Pero un éxito de Peñalosa y de Claudia le sabe a m…  Para eso fue que se fue a China, lo demás es loma.  Y de paso ¿a qué carajos fue la directora del DPS a ese paseo?


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