De sancocho a doctrina

En medio del absurdo e inexplicable enfrentamiento entre Colombia e Israel, causado en buena parte por los absurdos más de 100 trinos (desaparecido el pajarito ¿se siguen llamando así, o que nombre les pondremos, materile, rile, ro?) del presidente, se nos aparece el canciller Álvaro Leyva con tres trinos que yo no he podido entender.

Primero, si uno tiene un problema diplomático real y verdadero con otro Estado, lo que corresponde es que el Ministerio de Relaciones Exteriores llame al embajador de ese Estado a reprimenda y, si es necesario, exigirle que presente disculpas.  Si la decisión es más radical, se le llama al Jefe de Misión de Colombia en ese país a Consultas, y en caso de continuar escalando, se le declara «persona non grata» al embajador de ese Estado en Colombia por medio de una nota diplomática emitida por la Cancilleria. Definitivamente no se hace mediante tres pinches trinos.  La reacción de Leyva es parecida a la del peluquero de Mónica que le dijo un día a una de sus asistentes a quien se le rompió la taza del tinto, “la paga y se va”; en serio apreciado don canciller ¿mínimo pedir excusas e irse?

Segundo, no he entendido porque Gustavo Petro se sintió insultado.  El señor se dedicó a trinar y a trinar en contra de Israel, a hacer alusiones al genocidio y a los campos de concentración, y se colocó furibundo cuando desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de dicho Estado, que dicho sea de paso está en pie de guerra porque sufrió una embestida terrorista de proporciones que ellos nunca habían visto, siguiendo los protocolos que se acostumbran, citaron a la embajadora de Colombia “para una conversación de reprimenda, tras las declaraciones hostiles y antisemitas del presidente de Colombia, Gustavo Petro, contra el Estado de Israel, durante la última semana” (comunicado de prensa de Lior Haiat, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel).

Tercero y esta es la cereza del pastel y el motivo de esta corta columna de martes que sabe a lunes después del puente en Mesa de Yeguas, es que al mejor estilo de su némesis el ex presidente Uribe, Petro y su Canciller han resuelto que la táctica política de ponerle un nombre rimbombante a sus esfuerzos de paz se convirtió de la noche a la mañana en “@petrogustavo, Presidente de Colombia Autor de la Doctrina de la Paz Total para su país y para el mundo”.  Joder pinches oficiales de la Cancillería de Israel ¿cómo se les ocurre venir a meterse con el verdadero mesías de la paz?

Y si, como dijimos hace en una columna anterior es que Uribe y Petro son igualitos.  Para enfrentar a la guerrilla de las FARC, en su primer gobierno, Álvaro Uribe se inventó el cuento de la seguridad democrática que permitió grandes avances pero que justificó cosas como los falsos positivos y otros pecados.  En nombre de la seguridad democrática por ejemplo se cambiaron votos y ausencias en el Congreso por notarías, había ante todo que reelegir al “autor de la doctrina de la Seguridad Democrática”.

Resulta que ahora, el Canciller Leyva bautiza el sancocho de la estrategia del gobierno de Petro como la “Doctrina de la Paz Total para Colombia y para el Mundo”.  Ahora bien, hay que aceptar que doctrina o sancocho, el galimatías de la paz total de Petro si tiene unas bases fundamentales, por ejemplo, en el caso colombiano, se decretan unilateralmente “ceses al fuego bilaterales” y se permiten, como parte del desarrollo del conflicto los más terribles actos terroristas en contra la sociedad civil, se firma con el que firme y se premia la barbarie.  Si Usted atravesó un alambre en una vía y asesinó a un motociclista, o si Usted trató de convertir un CAI en un horno crematorio, o si Usted secuestró a 70 miembros de la fuerza pública o asesinó a cientos de líderes sociales en el Cauca y en Nariño y en el Catatumbo, sea Usted bienvenido a la Paz Total, y si insiste en seguir asesinando en una de esas le damos una plata.  Y eso es lo que quiere el mesías de la Paz Total, que Israel le pida disculpas a Hamás y pacten, ¿Qué se puede pactar entre un Estado y un grupo terrorista cuya razón de existencia es la desaparición de ese Estado?  ¿Cómo cree el mesías de la Paz Total que se puede resolver la cuestión palestina?

Sería muy interesante sentar a Uribe, con José Obdulio y Fernando Londoño, en un lado de la mesa y a Gustavo Petro con Álvaro Leyva e Iván Cepeda en el otro lado a definir cuáles son los elementos de la receta que convierte un sancocho en doctrina.

Por: Juan Manuel Urrutia
X: @Juanmaurrutiav1


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