
POLÍTICA NORTEAMERICANA
El fenómeno de Donald Trump es difícil de entender, y claro está, cualquier intento de explicación lo deja a uno como columnista bastante mal parado. Pero asumo el reto y me lanzo, valiente, con una explicación que mi hija Carolina calificaría de requesonazo.
Requesón es un término acuñado por Carolina y su amigo Pedro, cuando trabajaban en el banco Mundial para calificar esas creativas explicaciones que se les ocurren a ciertas personas y que se parecen a la receta del requesón, que nadie conoce. Y que todo mundo se inventa. Yo en conversaciones soy bastante dado al requesón, “lo que no sabe, se lo inventa”.
Va pues un requesón trumpetista o trumpetero. Trump ha roto todos los paradigmas construidos alrededor del quehacer público en los Estados Unidos. Desconoció, sin pruebas, el resultado de las elecciones de 2020. El escándalo de Watergate le costó la presidencia a Nixon, no por andar chuzando a sus oponentes sino por mentiroso. Trump miente y sube en las encuestas. Yo he perdido la cuenta, pero, si mal no recuerdo, hasta la fecha tiene 91 cargos criminales en su contra a los que se suma uno que otro proceso civil. Sus fechorías van desde pagarle a una actriz porno para que no divulgara sus devaneos con fondos de campaña hasta un concierto para delinquir, acusación reservada para los mafiosos en EEUU, para cometer fraude electoral en Georgia. Ha logrado construir con el movimiento MAGA (Make America Great Again) una base política sólida y casi que fanática, que le permitirá, si sus problemas legales se lo permiten, hacerse con la candidatura del partido republicano a las elecciones presidenciales de noviembre de 2024, y quien quita, ganar la presidencia a un Joe Biden que pese a que lo ha hecho bien en la Casa Blanca, no logra convencer al electorado demócrata.
El ala radical del partido republicano va a cerrar el gobierno de EEUU. Según el Washington Post son 10 representantes de extrema derecha que se oponen a que, como sucede con demasiada frecuencia, se apruebe una resolución de continuidad que también se llama un “stop gap Bill” que permitiría asegurar el financiamiento de los programas del Gobierno por unas semanas, mientras se logran acuerdos sobre el presupuesto general.
Para entender: el ciclo de ejecución presupuestal en los Estados Unidos va del 1 de octubre al 30 de septiembre. Lo llaman el Año Fiscal. El presupuesto federal se compone de 12 leyes de apropiación (appropriation bills) que deberían ser aprobadas antes del 30 de septiembre de cada año. Resulta y pasa que desde 1997 nunca se ha logrado la aprobación de las 12 leyes. Año a año, con algunas excepciones, la situación se resuelve con la aprobación de lo que se conoce como una resolución de continuidad (Continuing Resolution – CR) que establece que se mantendrá el nivel de apropiación para los 12 capítulos del presupuesto mientras el congreso determina las posibles apropiaciones suplementarias. Si llegado el 30 de septiembre no se han aprobado las leyes de apropiación o una resolución de continuidad, se produce lo que se conoce como el “cierre del gobierno”. Y en eso está la Cámara de Representantes en estos días. El líder del partido republicano en la Cámara, (“Speaker of de House), Kevin McCarthy que a su vez preside la corporación, lleva semanas tratando de convencer a su partido de la aprobación de una Resolución de Continuidad CR y ha encontrado una férrea oposición de un grupo que el WAPO estima son 10 representantes republicanos. McCarthy podría pasarles la aplanadora por encima a los diez “rebeldes” pero no lo hace por físico miedo, pues uno de los voceros más radicales del grupo, Matt Gaetz republicano de Florida, mantiene una constante amenaza de llamar a una nueva votación para elegir a un nuevo Speaker of the House en la que McCarthy teme perder su posición.
En realidad, uno pensaría que los “rebeldes” tienen toda la razón. Se ha vuelto costumbre hacerle la finta al debate central sobre las 12 leyes de apropiación y escudarse en las resoluciones de continuidad, evitando así el debate fiscal fundamental que debería llevar a la aprobación del presupuesto general, lo que no ha sucedido desde 1997 como ya lo anoté. Pero, siempre hay un pero, los “rebeldes” aprovechan la situación para intentar imponer posiciones inaceptables para la mayoría y sobre todo para demostrar que, aún siendo una minoría, tienen en sus manos suficiente poder para dirigir los destinos de la cámara. Por ejemplo, la representante Marjorie Taylor republicana de Georgia se opone, como Trump, a la ayuda financiera para Ucrania, y ha convertido ese punto en un “intocable”, dice que no votará ninguna resolución de continuidad que incluya financiación para Ucrania. Otros miembros del grupo de “rebeldes” han llegado a exigir que se retire el financiamiento que le permite al Departamento de Justicia investigar a Trump.
En anteriores ocasiones, el cierre del gobierno era el resultado de profundas diferencias políticas entre el Gobierno y la mayoría del congreso, pero no, ahora no, ahora se trata de la “pelea” entre el líder republicano McCarthy y sus opositores en el seno de su partido. Y como decía la propaganda de los sesentas “paga Kolcana”.
Y así amanecen hoy los Estados Unidos. Estando yo con Mónica en el parque Yosemite en 2013, nos hicieron salir de afán, en unas pocas horas porque el congreso no había llegado a un acuerdo para emitir una CR para el año fiscal 2014 que empezaba el 1 de octubre de2013 y había que cerrar el parque como parte del cierre del Gobierno. En esa ocasión la “pelea” era porque los republicanos, mayoría en la cámara, pretendían recortar el presupuesto del programa bandera de Obama, el llamado Obamacare.
Mientras se llevaba a cabo la discusión sobre el presupuesto, en una concesión de McCarthy a los extremistas, los republicanos impulsaron una sesión de 6 horas en la comisión de acusaciones de la cámara para promover el impeachment de Joe Biden aduciendo cargos de corrupción, llevaron varios testigos que sin embargo no presentaron prueba alguna. La estrategia de la corriente trumpista del partido en la cámara de representantes es promover el juicio contra Joe Biden para mitigar el efecto de los problemas legales de Trump, entre el electorado general. Se suma a ello el deseo de vengar los dos impeachments que el partido demócrata encabezado por Nancy Pelosi organizó contra Trump en 2020.
Última Hora
Informa BBC News que finalmente con una mayoría demócrata y 90 votos republicanos en contra, la Cámara de Representantes aprobó una resolución de continuación CR por 45 días que pasa a votación en el Senado de mayoría demócrata. Los demócratas tuvieron, sin embargo, que hacer una concesión importante, la CR excluye la ayuda militar a Ucrania. No entiende uno cómo el congreso de Estados Unidos decide favorecer al genocida. En Fin. Faltando cinco pa las doce, como en la canción, el Senado aprobó la CR y el presidente Biden la sancionó.
Eso lo único que hace es aplazar el debate por 45 días. Queda por verse si los «rebeldes» del partido republicano cumplen su promesa de exigir el retiro del Speaker McCarthy y la elección de uno nuevo.
PETRONADAS
Cambió la categoría de las petrupideces por la de las petronadas (medidas de gobierno que no conducen a nada o huevonadas del presidente, que escoja quien lee la columna).
Se gastaron una tracanalada de plata para movilizar a “las bases” a una marcha de apoyo a las reformas del gobierno. De marcha pocón, en todo el país salieron 50 mil personas entre las que están 18 mil indígenas que vinieron con todo pago a Bogotá, un grupo importante de “campesinos” de la costa caribe que también vinieron con todo pago a Bogotá, los maestros que Fecode que apelechan de cualquier disculpa pa no dictar clases y mucho empleado y contratista del Gobierno cuya voluntariedad para participar se limitaba a la necesidad de defender la lonchera. Así las cosas tras un discurso del presidente que me pareció bastante tibio, lo único que quedó fue un desapacible concierto de Aterciopelados, que normalmente cuando no le meten filosofía a la güevonada llenan estadios, en una Plaza de Bolívar casi desierta. Por ahí tuiteaba un tuitero (o ¿exeaba un exero?) que sólo a la gente de presidencia se le ocurre contratar a Aterciopelados para un concierto para la Minga. Se perdió esa platica.
Ayer en la “toma de Bogotá” para ver si logra oxigenar la campaña del otro Gustavo, ordenó que los policías que están en funciones administrativas salgan a la calle a enfrentar la inseguridad, ¿y quién va a administrar la policía? ¿quién va a hacer los reportes que requiere la fiscalía para llevar a juicio a los delincuentes? ¿quién va a procesar los pagos y las compras? Como siempre, el presidente anuncia medidas que no conducen a nada, se le olvida que gobernar es hacer y no, echar discursos para hacer como que se gobierna.
Luego dijo que se iba para China a cuadrar con Xi Jinping el futuro del metro de Bogotá. Ya merito.
Definitivamente el estilo de gobierno de Petro lo único que tiene es que es consistente en lo ilógico de sus propuestas.
LIBERTAD PRENSADA DECÍA MAFALDA
Los amigos del régimen asaltaron la revista Semana. “La minga” es el nombre que se dan los indígenas que, acarreados desde sus territorios, vinieron a “apoyar las reformas del gobierno” en el concierto del miércoles en la plaza de Bolívar. Estaban en Bogotá por cuenta y riesgo del Gobierno de Petro y extrañamente, los mingueros, resolvieron asaltar la revista contra la que el régimen, pero sobre todo sus bodegas pagas, han concentrado su artillería. Y ahora el presidente y sus áulicos “condenan” la agresión. Hipócritas. El episodio me recuerda los ataques de las “brigadas chavistas” contra los medios de la oposición venezolana en los comienzos de la “revolución bolivariana”.
Yo lo he dicho y lo reitero, considero que la actual directora de Semana insulta la profesión de periodista por su falta de objetividad, por su sensacionalismo, y por su terrible costumbre de manipular las noticias, que no es de ahora, sino que viene desde los comienzos de su ejercicio. Pero la revista Semana es un medio de comunicación que debe estar amparado por la libertad de prensa. Claro que un medio que comete excesos debe tener una sanción social, y la sanción es ignorarlo, y es la única. El derecho a la libre expresión es sagrado.
Y ya para terminar, como decía Arturo Abella
La ley de contratación vigente en Colombia permite adjudicar un contrato, en un proceso de licitación, a un único proponente siempre que este cumpla con todos los requisitos establecidos en el pliego de la licitación. Eso es lo que dice la ley. El presidente Petro en su habitual costumbre de creer que lo que él dice es la ley, resuelve quebrantarla y ordenar que, en procesos de licitación, no se adjudiquen contratos cuando haya un solo proponente. Y la gente le cree. Resulta y pasa que las entidades del Estado petroso, aduciendo que obedecen la orden del presidente, acuden a la muy cuestionable figura de la urgencia manifiesta para contratar a “dedo” Se dice, en el chismódromo que en el caso de la licitación de pasaportes el objeto es darle el contrato a una firma de los amigos españoles de la primera dama y sacar del negocio a Thomas Gregg and Sons con quienes Petro tiene una pelea casada hace años, yo no sé pero…cuando el río suena…fue que se ahogaron los mariachis.
Por: Juan Manuel Urrutia
X: @juanmaurrutiav1
