
Hasta el lunes 31 de julio, la agenda presidencial prevista para ayer jueves 3 era la de un día de buenas noticias. El presidente iba a encabezar la ceremonia de formalización del cese al fuego nacional y temporal entre el Gobierno y el ELN, y de la puesta en marcha del Acuerdo de Participación de la sociedad civil en el proceso.
Pero no. Cuando Nicolás Petro, al final de la audiencia de imputación anunció que iba a colaborar con la justicia, se esfumó la esperanza. Dicen los medios que el presidente trató de visitar al hijo negado entre el martes y el miércoles, pero que Nicolás no lo quiso recibir. El periodista Daniel Coronell sostuvo ayer, en la muy buena transmisión que se hizo de la audiencia de solicitud de medida de aseguramiento, que los hechos son diferentes, que de presidencia de la República informaron a la fiscalía que el presidente Petro estaría visitando al detenido en el bunker y que la fiscalía nunca respondió. Vaya uno a saber.
Ya en la audiencia el fiscal Mario Burgos pidió medida de aseguramiento en su vivienda, detención domiciliaria, para Nicolás y medida de aseguramiento no restrictiva de la libertad para Day, o sea que ella atenderá en juicio en libertad condicionada a que cumpla con todas las citaciones y presentaciones.
Para llegar ahí, el fiscal Burgos presentó un pre acuerdo de colaboración con Nicolás Petro y su abogado, en el que el hijo negado se compromete a presentar pruebas de que él si recibió dineros de por lo menos tres cuestionables personajes: Santander Lopesierra “hombre Marlboro”, el hijo del “turco Hisaka”, y un “mega contratista del Cúcuta” de nombre Oscar Moreno; y de que se quedó con parte de esos dineros ;y de que la otra parte fue aportada a la campaña de 2022 de Gustavo Petro sin que se registrara en la contabilidad de la campaña ni se reportara a las autoridades superando así los Topes.
Y así quedamos. El gobierno del Cambio no duró ni un año. Ahora viene un proceso en el que el presidente se tendrá que dedicar, como lo hizo Ernesto Samper en su gobierno, a defenderse de serias acusaciones. La diferencia, es que a Samper lo acusó su rival Andrés Pastrana con unas grabaciones que entregó y a Petro lo acusa su hijo. En 1994 Samper contaba con una mayoría absoluta, superior al 50%, en el Congreso, Petro sin coalición no cuenta ni siquiera con el 30%, y Samper tenía a Horacio Serpa de defensor y en el gobierno de Petro no hay nadie de ese talante.
El hijo negado de Petro dice que su padre mintió, que su campaña recibió dineros de cuestionada procedencia y que su papá sabía. El papá del hijo negado no ha dicho que su hijo miente, por ahora dice que miente el que dijo que su hijo dijo.
A la hora de la hora llegamos a una situación en el hijo dice que el papá miente y el papá dice que el hijo miente.
La tiene difícil el presidente quien por ahora dice que su hijo actúa bajo presiones de quienes quieren tumbar al primer presidente progresista de la historia de Colombia, a ver cuánto el dura esa defensa.
El volantín que da toda esta historia consiste en que el lunes Nicolás Petro era un imputado de quien la fiscalía tenía que demostrar que era culpable de los delitos imputados y al decidir colaborar con la justicia, Nicolás Petro se convierte en el principal testigo de cargo contra su papá y quienes participaron en el complejo entramado que describe la fiscalía. Hasta el lunes las pruebas las tenía que allegar la fiscalía, de hoy en adelante las tendrá que allegar Nicolás Petro.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1
