20 de julio

El 20 de julio, día de la independencia en Colombia, tiene tradicionalmente dos actos muy significativos.  El desfile militar que es una muestra del apoyo de los colombianos a sus fuerzas armadas y la instalación del Congreso de la República por el presidente que es un acto que busca consagrar la democracia que se traduce en la relación entre el ejecutivo y el legislativo.

Normalmente el desfile militar es una ocasión de pompa y circunstancia. Y punto.  La instalación del congreso es una oportunidad para que el jefe de Estado presente, si se quiere, un balance de su gestión y subraye los planes más importantes de su gobierno.  El discurso del “20 de julio” se prepara con esmero en las oficinas de los miembros del círculo cercano del presidente.  Como todo, con Petro, así no fue.

En San Andrés el gobierno organizó una jornada de celebración de la libertad y de la soberanía colombiana.  Se realizó el tradicional desfile militar y el presidente hizo un discurso importante.  Luego de reclamar como suya la victoria obtenida por el Estado colombiano en la Corte Internacional de Justicia, lo que obviamente no es cierto; Petro dedicó su alocución a dos asuntos cruciales, que muchos preferirían evitar, pero que un gobierno serio y comprometido debe enfrentar.  Es urgente abrir un espacio de negociación con Nicaragua, que tenga en cuenta las sentencias de la Corte Internacional de Justicia, y las necesidades reales de las poblaciones raizales.  Colombia ha evitado ese escenario por temor a verse forzado a reconocer la sentencia de 2012 que le otorgó a Nicaragua zonas marinas que Colombia defiende como propias.  La propuesta de Petro tiene sentido.  No se trata de una discusión de “escritorio” sobre soberanías teóricas, de lo que se trata es de lograr un acuerdo limítrofe permanente que les garantice a las poblaciones de esa zona del Caribe todos sus derechos, y en especial los derechos de pesca, actividad que está en el alma de los raizales.

En un acto de valentía política, Petro anunció que se estudiarán medidas para favorecer el retorno al “continente” de quienes “emigraron” al archipiélago.  Es un hecho el archipiélago y sobre todo la isla de San Andrés tiene un problema de sobre población que hay que resolver.  Los esfuerzos para lograr una sociedad más equitativa y ofrecer mejores oportunidades a los jóvenes sanandresanos se ven seriamente limitados por la sobrepoblación.  No es fácil y la propuesta puede ser considerada demagógica.  No lo es.  Las islas no pueden seguir atendiendo a una población desbordada sin riesgos inminentes a su ecosistema y a los ecosistemas marinos que las rodean, y lo lógico es que quienes se queden en las islas son los raizales.  En tiempos en donde el respeto de los derechos de las personas es un elemento fundamental de cualquier programa o discurso, hablar de controles de población es un tema espinoso, me parece pues valiente que el presidente lo haya abordado.

Claro que sería más fácil como lo propuso el expresidente Duque, adoptar la estrategia de avestruz y esconder la cabeza entre la arena de las bellas playas de Old Providence.  Mucho se ha criticado a Petro porque no gobierna, lo que hizo en San Andrés es un acto de gobierno que aplaudo.

Únicamente con dos horas de retraso, “se está volviendo más cumplido” pensé, el presidente hizo el discurso de instalación del Congreso.  Un discurso improvisado y por ende algo desordenado, de una hora y cincuenta minutos de largo.  Me sorprendieron cuatro cosas:  

  1. Petro es un gran orador y lo sabe.  Petro es narcisista y por ende se relame oyendo sus propias palabras.  El tipo se tiene fe.  Y esta vez no fue la excepción, el presidente se salió del libreto que pretende que el discurso del 20 de julio es un discurso sobre “el estado de la nación”; el presidente en ese discurso muestra resultados y propone planes.  De eso algo hubo en el discurso, pero no con la precisión que uno esperaría.  Petro se encarretó.
  2. Yo esperaba un discurso encendido, combativo, en el que Petro acudiría a sus ya conocidos argumentos de lucha de clases, de críticas al empresariado y a los “privilegiados”.  Pos resulta que no.  El presidente adoptó un tono conciliador y dedicó su discurso a proponer y sustentar la creación un gran acuerdo nacional para la justicia social, la transición energética y la lucha contra el cambio climático como elementos centrales para lograr la paz total.
  3. Petro dijo que se está acabando la guerra entre el Estado y la insurgencia, mentiroso le gritaron.  No, Petro no miente porque en la guerra de ahora no hay insurgencia.  Colombia está sometida a una guerra entre bandas criminales y entre el Estado y los narcotraficantes y esa guerra es la que ha llevado al país a una histórica escalada de violencia.
  4. Pasó algo desapercibida la perla de la alocución, la petrofrase del día.  Dijo el presidente que su gobierno ha derrotado la inflación y que al paso que vamos la inflación de 2023 será del 5%.  Se pregunta uno ¿cómo lo va a lograr si a junio 30 la inflación acumulada llegó a 6.15%?

Yo le confieso a los lectores que el 20 de julio estaba encarretado viendo una muy divertida serie de Apple TV, que recomiendo, se llama “Bad Sisters” y me había prometido que me vería el discurso el 21 por la mañana.  Cuando encendí el radio para oír las noticias y me enteré de que había durado dos horas, resolví que leería todos los resúmenes y comentarios porque dos horas de discurso ni a bate.  Claro como resultado mi propio análisis puede ser superficial.  Me queda, por el contenido de los apartes que he escuchado, pues no hay texto para leer, la sensación que Petro está gobernado un país imaginario en el que no hay inflación, ni inseguridad ni bandas criminales secuestrando y asesinando.  Tal vez por eso la alusión al mundo de Barbie en el spot promocional del desfile del 20 de julio en San Andrés, colgado por presidencia y retirado unas horas después cuando se percataron del tamaño de la “regada” como dicen en México.

Terminada su alocución, el presidente Petro en un acto que lo enaltece, contrariamente a lo que hicieron sus antecesores, se sentó en el salón elíptico a escuchar tranquilamente las réplicas que consagra el estatuto de la oposición.  Una clara señal de que, contrariamente a lo que sostienen muchos de sus detractores, Gustavo Petro respeta las reglas de la democracia.

Instalado el congreso por el presidente el siguiente punto en el orden del día es la elección de las mesas directivas de Senado y Cámara que sesionan a partir de ese momento por separado.  La elección de las mesas directivas le mide el pulso a la composición de las mayorías en el Congreso.  Y claro está permite ver el panorama para los proyectos del Gobierno.  El presidente Petro mantiene una agenda legislativa ambiciosa.  El gobierno va a insistir en los tres pilares de su reforma social, salud, trabajo y pensiones.  Requiere sacar adelante una ley de sometimiento para poder construir los acuerdos que pretende para la paz total.  Ha anunciado que estará presentando una ambiciosa reforma a la educación y en su discurso Petro esbozó una reforma a la minería.

A regañadientes el pacto Histórico y el gobierno apoyaron la candidatura de Angélica Lozano a la presidencia del Senado.  Y perdieron. una “alianza articulada por el Centro Democrático y Cambio Radical a la que se unieron los partidos liberal, conservador y de la U, le permitió a Iván Name, la elección como presidente con una votación de 54 votos contra 50 de Lozano.

En cambio, en la Cámara el gobierno y en especial el ministro del Interior le propinaron una significativa derrota al manzanillo mayor con la elección de Andrés Calle, por unanimidad, para presidir la cámara de representantes.  Calle es fundamentalmente un “liberal petrista”, cordobés, cuyo hermano es el candidato de PH a la gobernación del departamento apoyado por la ñoñomanía.

El resultado en el senado deja dudas sobre la posibilidad de que el gobierno logre las mayorías necesarias para sacar adelante su ambiciosa agenda legislativa.  El resultado en la Cámara deja dudas sobre la capacidad que tendrá el manzanillo mayor para seguir controlando el partido liberal.  Interesante panorama.

Cucharaditas de allá

En Inglaterra, el partido conservador, en el gobierno, perdió dos elecciones extemporáneas, (byelection), una con los laboristas y la otra con los demócratas liberales, en ambos casos en circunscripciones que llevaban años votando por los conservadores.  Este resultado hace pensar que en las próximas elecciones generales que podrían tener lugar en 2024, el partido laborista podría derrotar a los conservadores para llevar a su líder Sir Keir Starmer a ocupar el 10 de Downing Street tras años de gobiernos conservadores que empezaron con la coalición formada por David Cameron en la década pasada.

El genocida en su locura ha resuelto castigar a la humanidad al centrar sus ataques y bombardeos contra la infraestructura de exportación de granos con los que Ucrania alimenta a millones.  Diría uno que a Putin le gusta acumular delitos de lesa humanidad.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @juanmaurrutiav1


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