Y si no voy, ¿qué?

Esta semana estaba trabajando una Cucharada sobre tres asuntos que están sucediendo en los Estados Unidos y que son muy asustadores: La epidemia en que se está convirtiendo el consumo de fentanilo es el primero;  La aparición cada vez más frecuente de “armas de fuego fantasmas” en los hogares de los estadounidenses es el segundo;  Y lo que el Economist ha llamado los planes de los republicanos MAGA para hacer que el segundo gobierno de Donald Trump cuente.  Se las debo, las noticias colombianas atropellan.  La verdad es que nunca pensé que el fallo de la Corte de la Haya diera para tanto, la petición de Nicaragua era demasiado absurda, lo mismo me pasó con el tema del nepotismo en el gobierno Petro, creí que no era gran cosa, pero resulta y pasa que no, que es una práctica generalizada que se suma a los muy desacertados nombramientos en algunos cargos diplomáticos estratégicos como Venezuela, México y Nicaragua.

Las cosas de Petro.

Desde Rionegro el miércoles 12 de julio el presidente anunció que estaría en la Isla de San Andrés el jueves 13 a las 8:00 de la mañana para recibir desde ahí el fallo de la Corte Internacional de Justicia en La Haya sobre la demanda presentada por Nicaragua pretendiendo el aumento de su plataforma continental a 350 millas.  Por si las moscas y el fallo resultaba adverso, el señor presidente había ordenado un operativo militar de ejercicio de soberanía para el que se habían desplazado aviones Kfir que durmieron la noche del miércoles en el aeropuerto de San Andrés, la fragata Antioquia patrullaba las aguas en la zona “en disputa”, las tropas que defienden los islotes y cayos del archipiélago estaban en alerta de primer grado y en San Andrés operaba desde el miércoles en la noche un puesto de mando unificado dirigido por el mismísimo comandante general de las Fuerzas Armadas.  El tipo se quedó dormido.  Tan de buenas que el fallo resultó, como era de esperarse, favorable a Colombia, pues la Corte desestimó las peticiones de Nicaragua, caso juzgado.  El presidente nunca fue a San Andrés, esta vez no dejó metidos sino a 77 mil habitantes del archipiélago, a su Canciller y a los miembros del puesto de mando unificado que se levantó en cuanto se conoció el fallo.  Como todo en el gobierno de Petro, mucho tilín tilín y nada de paletas.  Para llegar a San Andrés y estar listo en el puesto de mando unificado a las 8:00 am del jueves, el avión del presidente tendría que haber despegado de Bogotá a las 6:30 am a más tardar ya que el vuelo tarda una hora y media aproximadamente (1:28 según la ficha técnica del avión presidencial).  Pero el señor presidente no madruga.  ¿Atoches?  Petro sabía que no iba a ir y una vez más mintió.  En resumen, cuando se anunció el fallo el presidente ya llevaba, por lo menos, hora y media de retraso.  Para enmendar la plana ha anunciado que el 20 de Julio encabezará desde el archipiélago la celebración de lo que ha bautizado como el Día de la Soberanía Nacional.  ¡Qué raro, yo tenía entendido que para ese día el presidente había convocado una movilización en la Plaza de Bolívar para apoyar los proyectos de ley que inician ese día el proceso legislativo!  Más raro aún yo tenía entendido que el presidente instala el congreso el 20 de Julio, y que cada año ese es un discurso importante.  ¿Será que ese día si madruga? O ¿será que ese día descubriremos que el presidente como papito Dios tiene el don de la ubicuidad y está en todas partes?

Lo demás es historia.  La corte anunció el fallo, los expresidentes Santos y Duque se auto felicitaron, Petro también.  Los periodistas y comentaristas de las emisoras de radio que tienen la mayoría de la audiencia en Colombia en unos noticieros que van desde las cuatro de la mañana hasta la una de la tarde, mostraron cuán expertos y expertas son en materia de derecho internacional y de derecho del mar.  Horas de cacareo con comentarios de todos los pelambres que se resumen en “la demanda de Nicaragua era absurda y la Corte nunca le hubiera concedido sus peticiones”.  Expertos y analistas se apresuran a demostrar sus conocimientos aconsejando las medidas que debe adoptar el gobierno colombiano para aplicar un fallo que no cambió nada.

Nepotismo

Planteaba yo, en la Cucharada anterior, que sería importante que para empezar a estar bien los colombianos, deberíamos ponernos de acuerdo sobre lo que está mal.  Está mal recibir financiación ilegal y superar los topes en las campañas electorales.  Está mal amañar o amarrar concursos y licitaciones.  Está mal repartir puestos a diestra y siniestra para “asegurar la gobernabilidad”.  Está mal comprar una reelección con notarías o con plata de contratistas.  A lado de semejantes pecados o sacrilegios, el nepotismo puede parecer un pecadillo venial. 

El proyecto político del Pacto Histórico les propuso a los colombianos que iban a erradicar todas esas cosas que están mal, y ganaron las elecciones.  Acto seguido el gobierno del Cambio, procedió a aplicar la máxima enunciada por la sobrinita pálida, Clara López, en un video de una reunión de campaña, “digamos que lo vamos a hacer y luego hacemos lo que se nos ocurra”, o algo así.  Según dijo el embajador Benedetti, por la campaña del pacto pasaron dineros malucos, no lo han confirmado, y si lo niegan, nadie les va a creer.  La primera medida del gobierno de Petro fue cocinar una enorme marmita de sopa de lentejas que se repartió generosamente entre los “partido de la coalición”.  Ahora, a raíz del generoso contrato de asesoría sin entregables que le dieron a dedo al esposo de la ministra de minas, se ha destapado la caja de pandora del nepotismo y parece que la práctica es generalizada en el gobierno del Cambio. 

Claro que no se le puede exigir a los funcionarios del alto gobierno que dejen de comprar sus zapatitos tenis de marca, por ejemplo, porque sus cónyuges no puedan tener trabajo.  No se le puede pedir a los familiares cercanos de los funcionarios del alto gobierno que dejen de ejercer su profesión.  Entendámonos, que el o la cónyuge, el hijo o la hija, el hermano o hermana etc… de un miembro de gabinete ministerial o de un director de departamento o instituto trabaje en lo que es su área y ha desempeñado a lo largo de su vida profesional en el sector público no puede ser considerado nepotismo.  Pero que de buenas a primeras cónyuges y familiares resulten mamando de la teta del Estado por su calidad de familiares de los funcionarios del alto gobierno si es una práctica que clasifica dentro de lo “que está mal” y que el gobierno del cambio iba a cambiar.  Al marido de la ministra le dieron un contrato en el que la pagan por hacer sin entregar y lo contrataron a dedo, y eso apesta.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @juanmaurrutiav1


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