De aquí y de allá

De aquí oportunismo ¿peligroso?
Propone Germán Vargas Lleras una coalición de oposición. En un acto con empresarios en Barranquilla, el excandidato y exvicepresidente hizo una invitación a los partidos que participaban en la coalición que había armado Roy Barreras y que explotó Petro; para se unieran en una gran coalición de oposición para detener las reformas de Petro y con miras a las elecciones regionales de octubre. La idea de Vargas Lleras es del más flagrante oportunismo. Sabe que en este momento la imagen del presidente Petro está por el suelo y que la oposición descarnada a su gobierno puede traer ganancias en las regionales, ganancias que se traducirían en alcaldías y gobernaciones, en consejos y asambleas. Poco importa el efecto que pueda tener sobre las instituciones y sobre la urgente solución de los muy complejos problemas que vive Colombia. Puede que no gusten las propuestas del pacto histórico y del gobierno, pero las reformas son urgentes. Tanto el sistema de salud como el de pensiones requieren de profundos correctivos, y extremar la polarización lo único que hará es demorar las soluciones. No es objetivo pensar que Petro va a aceptar que una “coalición de oposición” le imponga unas reformas con las que no esté de acuerdo y, con toda razón, hará lo que a su alcance esté para lograr en el congreso apoyos individuales a sus reformas, esa es la tarea que está haciendo el ministro de interior Luis Fernando Velasco, especialmente con el partido liberal. Parecería, a juzgar por la inquina expresada por el expresidente Gaviria, quien pretende seguir “controlando” el partido liberal, que Velasco está logando su cometido.
El presidente Petro ha ido subiendo el tono de su discurso contra los ricos, los empresarios, los “privilegiados” y los medios y uno imaginaría que ese discurso se hará más virulento si Vargas Lleras logra consolidar su propuesta. Ya las bodegas petristas han iniciado un ataque desalmado.
El país está sumido en un incremento de las violencias que hace meses, sí no años, no se veía. La gente siente que la paz total no avanza y los delincuentes aprovechan la debilidad del Estado inducida por ceses al fuego -supuestamente bilaterales- en los que el Estado cumple y los facinerosos aprovechan para incrementar sus acciones y sus apuestas. Las escenas de las bandas criminales tomándose las calles de Buenaventura, los hechos violentos en el norte del Cauca, en Nariño, en el Catatumbo y en Barranquilla, son pruebas de la debilidad de los ceses al fuego. Este fin de semana se completó la cifra, terrible, de 51 masacres. A horas de iniciarse un supuesto cese al fuego bilateral negociado en la mesa con el ELN, en Chocó y en Catatumbo el mismo ELN asesinó a varios policías y anunció un paro armado. Para rematar se supo este fin de semana que es altamente probable que la Corte Constitucional declare inexequible, la ley de paz total por vicios de trámite.
A Vargas Lleras le puede parecer oportuno pescar en aguas revueltas para tratar de organizar una coalición de oposición con el propósito de supuestamente bloquear las reformas de Petro, pero cuyo verdadero propósito es meramente electoral. A mi no me parece oportuno, ni inteligente. Tampoco me lo parece que el presidente acentúe su discurso divisivo y polarizante.
Vargas Lleras trata de hacerse a la jefatura de la oposición para bloquear al gobierno y para ello pretende aprovechar el vacío que deja el expresidente Gaviria acosado por la falta de claridad en la dirección del partido liberal y el boquete que deja un Centro Democrático acosado por la confirmación de los falsos positivos de Dabeiba, que el partido negó hasta la saciedad y por las revelaciones de los audios que grabara Daniel García Arizabaleta que hunden a Oscar Iván Zuluaga. Las legiones del Centro Democrático estarán por ahora dedicadas a convencer al país que todo sucedió a las espaldas del expresidente Uribe. Pero, digámonos la verdad, la relación perdurable con Odebrecht la iniciaron el viceministro de transporte y el gerente de Invías de Uribe y con los corruptos ejecutivos de la firma se reunieron su hijo Tomás y su candidato presidencial Andrés Felipe Arias como nos lo recuerda el Informe Coronell hoy. En 2019, el presidente Petro, entonces senador denunció, que sus investigaciones establecían que todos los candidatos del uribismo en todas las elecciones, Andrés Felipe Arias, Juan Manuel Santos, Oscar Iván Zuluaga e Ivan Duque, que sucedieron los ocho años de gobierno de Uribe habían recibido dineros de Odebrecht; y que ni la fiscalía ni el Consejo Nacional Electoral habían movido un pelo. Recordemos que Roberto Prieto está preso por el ingreso de dineros de la multinacional brasileña a las campañas de Santos en 2010 y 2014. Esos hechos y los audios de Zuluaga coinciden con las denuncias de Petro y salvo capturas de alfiles menores como el Ñoño Elías, Otto Bula, el mismo Roberto Prieto, en Colombia no ha pasado nada. Las grabaciones de García Arizabaleta incluyen una seria denuncia contra el actual registrador Alexander Vega quien siendo presidente del Consejo Nacional Electoral promovió la congelación de las investigaciones a las campañas de Santos y de Zuluaga “para que la cosa quedara en tablas”. Una nota de pie de página, el nuevo líder de la oposición fue fórmula vicepresidencial y ministro de Santos.
Cuando yo era director del ICBF desarrollamos en el marco de Haz Paz una campaña de publicidad cuyo lema era “para empezar a estar bien, pongámonos de acuerdo sobre lo que está mal”. Se me ocurre que ha llegado la hora de ponernos de acuerdo en que es lo que estuvo mal y qué es lo que está mal, porque Colombia está en un rápido proceso de degradación, en todos los frentes.
Estuvo mal diseñar una estrategia de seguridad, que luego convertirían en doctrina, que se basaba en “carrotanques de sangre”, que se basaba en premiar la muerte, en lugar de privilegiar la vida. Estuvo mal comprar la reelección con notarías. Estuvieron, han estado y están mal las chuzadas, de magistrados, de periodistas, de rivales políticos y de empleadas del servicio doméstico, igual de mal sobrinita pálida. Estuvo mal hacer un referendo, perderlo y resolver que no era en serio. Estuvo, ha estado y seguirá estando mal recibir dineros ilegales para financiar, por debajo de la mesa, volándose la ley de topes, la publicidad política, la compra de votos, los testigos electorales, las camisetas, lechonas y tamales que se reparten a diestra y siniestra. Y está mal, muy mal que los políticos que han incurrido en todas estas conductas sigan vigentes. Es hora de que, así como le piden a las FARC y a las FFAA que reconozcan verdades ante la JEP, los políticos reconozcan verdades ante el país para que, por lo menos, sepamos a qué caterva de corruptos estamos eligiendo. Y está mal, muy mal, que la regla sea eso lo han hecho todos. Los escándalos derivados de la maleta de la ex segunda dama de la nación han dejado un tufillo de que en la campaña de Petro se repitieron las conductas ilícitas. Colombia necesita que el presidente acepte lo que haya que aceptar y que deje de tratar de crear una cortina de humo acusando a diestra y siniestra. Desafortunadamente, esta vez no basta con pedir que se reconozca una inocencia hasta que se pruebe lo contrario, la carga de la prueba está en la Casa de Nariño, Colombia necesita que Petro pruebe que es inocente y que la justicia castigue a quienes no lo son.
De allá

Hace una semana, el miércoles 28 de junio, un policía disparó y asesinó a Nahel M, un joven magrebí de 17 años. Y explotó Nanterre, y luego Paris y luego Francia. Va una semana de protestas, de disturbios, de quema de vehículos, de saqueos, en los suburbios (la banlieue) de París, en Lyon, en Marsella y en otras ciudades de Francia. Más de mil detenidos, de los cuales cerca del 40% son menores de edad. Explotó la olla de presión. Las protestas han mostrado la ira de una juventud inmigrante, encerrada en suburbios llenos de dinámicas creativas, pero a donde no llega la acción del Estado. Jóvenes magrebíes, jóvenes provenientes de la excolonias francesas en África, que se sienten excluidos de la sociedad y discriminados por la policía. Y la rabia es primordialmente contra la policía. Un comentarista británico compara las relaciones de la policía del Reino Unido con las comunidades con las de los franceses y en un interesante análisis explica que en Gran Bretaña la policía protege a las personas, a las comunidades, así lo siente la gente; mientras en Francia la policía protege al Estado y a las élites que controlan el Estado y que en reciprocidad en el Reino Unido las personas y las comunidades protegen, defienden y le exigen a la policía mientras en Francia el Estado y las élites protegen a la policía. Así se ha visto durante las protestas de los “chalecos amarillos”, las que se realizaron contra la ley de pensiones y con mucho más violencia y destrucción en la semana que pasó. Haría mal el gobierno francés si comete la ligereza de creer que las protestas de esta semana son acciones de desadaptados y no el resultado de que hay un sector de la sociedad que no confía en las fuerzas del orden y que no siente la protección del Estado.
Un informe del equipo investigativo del Washington Post ha establecido que las autoridades griegas tuvieron una buena dosis de culpa en la ocurrencia de una tragedia que se podría haber evitado con una respuesta adecuada a las llamadas de socorro de la tripulación del barco Adriana. Los dejaron ahogar.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1
