
A Narendra Modi le negaron la visa de entrada a los Estados Unidos en el 2005. Narendra Modi habló, el jueves 22, ante una sesión conjunta del Congreso de los Estados Unidos, y es la segunda vez que lo hace. Otros líderes de India han sido sujetos de ese privilegio y se han dirigido al Congreso pero ninguno, ni siquiera Indira Gandhi o Nehru, lo hizo dos veces.
En el año 2002 en el estado Gujarat, siendo Modi su gobernador, se presentaron serias protestas violentas que resultaron en la muerte de más de mil personas, la mayoría musulmanes. Tres años después, en aplicación de una ley que establece que funcionarios de gobiernos extranjeros que hayan cometido severas violaciones a la libertad religiosa, basados en un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de la India que culpó al gobierno estatal de un comprehensivo fracaso del gobierno del Estado en el control de las continuas violaciones de los derechos humanos, los Estados Unidos le negaron la visa a Modi.
Hablemos pues de esa rehabilitación.
En el 2014, en cuanto Modi se convirtió en primer ministro de India, le devolvieron la visa y ese mismo año ofreció un importante discurso en el Madison Square Garden en Nueva York. En el 2016 fue su primera intervención ante el Congreso en pleno y en 2019 acompañó al presidente Donald Trump en un acto político (“rally”) en Houston, Texas.
Hay dos clases de visita a los Estados Unidos para los jefes de Estado, se puede tratar de una visita de gobierno, en la que el visitante se encuentra con el presidente en la Casa Blanca sin mucho honor y la visita de Estado en que el invitado es tratado con toda la pompa y circunstancia del caso. La visita de Estado es un honor que se le concede a los líderes “amigos” y es fundamentalmente un reconocimiento a la importancia de la relación bilateral entre los Estados Unidos y el huésped. Toda visita de Estado incluye una recepción en el Jardín de la Casa Blanca, seguida por un encuentro de los dos jefes de Estado, rueda de prensa conjunta y banquete de Estado, de esos que no le gustan a Petro si no los ofrece el Rey Felipe II de España, de corbata negra, con cientos de invitados, francachela y comilona y almuerzo, ofrecido por en este caso la vicepresidenta y el secretario en el departamento de Estado. A Modi además lo invitaron a hablar en una sesión conjunta del Congreso. O sea con toda.
El banquete ha dado que hablar. Entre los 400 asistentes había muchos personajes que han marcado la agenda política norteamericana, como líderes republicanos que, a pocas cuadras de la Casa Blanca, esa misma tarde, habían iniciado el proceso que puede llevar al “impeachment” de Biden y de su secretario de seguridad interior (homeland security). La comida vegetariana. El brindis con “ginger ale” porque ninguno de los dos jefes de Estado toma bebidas alcohólicas. La acidez de las diferencias políticas, tanto internas como internacionales, se podía sentir al otro lado de las rejas de la Casa Blanca.
Funcionarios de la administración Biden dicen que “honrar a Modi, líder del partido nacionalista hindú Bharatiya Janata es un elemento fundamental de la diplomacia”. Agregan que “la relación entre los EEUU e India será vital en las décadas que vienen mientras las dos naciones tienen que navegar la ascendencia de China y los enormes riesgos planteados por el cambio climático, la inteligencia artificial y las dificultades y la resiliencia de las cadenas de suministro” The Washingon Post junio 22.
Reconoce la administración Biden que Modi es un interlocutor importante al que hay que darle espacio para el desarrollo de una relación, que no siempre ha sido la más sólida, entre los dos estados. Recordemos por ejemplo que Modi no se ha manifestado en contra del genocidio de Ucrania y que Rusia provee el 85% del armamento indio. Y recíprocamente, en la rueda de prensa conjunta, pero sobre todo en un muy ovacionado discurso ante la sesión conjunta del Congreso, Modi recalcó que, hablando en nombre de mil cuatrocientos millones de indios, entre la democracia más fuerte y la más grande del mundo, era indispensable una sólida relación de amistad y cooperación, y terminó diciendo “esa relación empieza hoy”.
El lunar de la visita ha sido el boicot a la presencia de Modi en la sesión conjunta por parte de un grupo de congresistas demócratas radicales que critican su record en materia de derechos humanos y recalcan que durante su gestión como primer ministro Modi ha permitido un aumento de la persecución contra los musulmanes y restricciones a la libertad de prensa.
La cálida recepción que le brinda Biden a su homologo indio demuestra su pragmatismo en materia de relaciones internacionales. La relación con India se basa en intereses comunes y no necesariamente en valores comunes.
Dos grandes naciones, dos grandes amigos, y dos grandes potencias, esta frase es el brindis que hizo el presidente Biden en el banquete en la Casa Blanca.
Petro en París.
En su viaje internacional número 19 y en el vigésimo segundo país que visita, el presidente se fue a Paris a la cumbre sobre un Nuevo Pacto para el Financiamiento Global, convocada por el presidente Macron. El propósito fundamental de la cumbre era el de buscar alternativas para disminuir la carga financiera que implica para los países pobres la lucha contra el cambio climático. Petro con enorme originalidad habló de dos cosas, acabar con el petróleo y el carbón, lo que nada tenía que ver con la cumbre, y de la necesidad de cambiar deuda por servicios ambientales, que es una idea que se está discutiendo desde hace años y un tema en el que, por ejemplo, la primera ministro de Barbados Mia Mottley le lleva años luz de distancia con su “Iniciativa de Bridgetown” para combatir la inequidad global y modificar el sistema financiero internacional, esa si es una propuesta seria y radical. Claro está, los seguidores del mesías nos dirán que el viaje a Paris era fundamental porque los líderes asistentes tenían que oír sus interesantes y novedosas propuestas. En fin.
Eso sí, Petro se aseguró otro paseíllo. En septiembre se va a Kenia siguiendo los pasos de su vicepresidenta.
La Cucharada se abstiene de opinar o analizar el asunto del submarino de los billonarios o de los billonarios del submarino.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1
