Pobre balance

La marcha en Medellín, foto publicada en Twitter

Se terminaron las sesiones ordinarias de la primera legislación del congreso elegido en 2022, el congreso en el que el presidente y su partido esperaban iniciar el Cambio.

Se hundió la reforma laboral.  Se hundió el proyecto que buscaba la legalización del consumo de cannabis, que tenía el apoyo del Gobierno.  Se quedaron en el camino, nunca se discutieron las ponencias, la ley de sometimiento y la reforma que buscaba la humanización del sistema penitenciario. 

Pasaron raspando, en primer debate, les faltan tres, la reforma a la salud y la reforma pensional.  En cambio, se aprobó un código electoral que el analista y senador miembro de la bancada del gobierno Ariel Ávila ha llamado una vergüenza institucional.

Queda pendiendo de un hilo una urgente adición presupuestal.

Porque no tiene las mayorías el gobierno no incluyó ni la reforma laboral, ni la pensional en los temas a discutir en las sesiones extras que convocó entre el 22 y el 24 de junio.  Los congresistas se limitarán al estudio de la adición presupuestal que es urgente y de una ley estatutaria que modifica el número de los diputados departamentales.

Un balance pobre, muy pobre.  Petro rápidamente culpa a los gremios económicos del fracaso de su gestión parlamentaria, especialmente del fracaso de la reforma laboral.  Veamos un poco.

Cuando Roy Barreras se posesionó como presidente del Senado el 20 de julio, anunció que había logrado construir una “amplia coalición de gobierno” que sería la base sobre la que el presidente Petro apoyaría el proceso de Cambio para el que había sido elegido.  En ese momento el discurso del Pacto Histórico y del mismo presidente Petro era que para cumplir con el pueblo que lo había elegido el gobierno del Cambio tenía que asegurar la aprobación de los pilares de ese cambio, a saber; reforma de la salud (pendiente y enredada), reforma a las pensiones (pendiente pero con mejor prognosis), reforma laboral (hundida), ley de sometimiento fundamental para la Paz Total (no estudiada), humanización del régimen carcelario (no estudiada) y reforma tributaria (aprobada sin dificultades).

Pese a las advertencias de Barreras, las ministras de Salud y de Trabajo se demoraron, las reformas fueron radicadas muy tarde creando tensiones innecesarias al proceso.  Se hubiera seguido el ejemplo de la tributaria, muy seguramente otro gallo cantaría.

Y llegó el efecto “corcho”.  La soberbia e intransigente posición ideológica de Carolina Corcho produjo la implosión de la coalición que había armado Roy.  El maltrato al que la señora Corcho sometió a los partidos no petristas de la coalición es el segundo factor causante de tan pobres resultados en la legislatura.  En efecto la entonces ministra y el presidente desestimaron las recomendaciones de tres miembros del gabinete ministerial que representaban sectores moderados de la coalición de gobierno.  Pero la entonces ministra fue más allá pues resolvió, unilateralmente, excluir compromisos concretos acordados con los partidos “no petristas” de la coalición articulada por Barreras y se pasó por la faja las recomendaciones del mismo Barreras.  Los partidos afectados anunciaron que no votarían la reforma de la entonces ministra Corcho y el presidente resolvió “cortar por lo sano”, deshizo lo que con tanta filigrana había tejido su alfil Barreras, sacó a los ministros moderados y obvio a la señora Corcho que se había convertido en una pesada carga para el gobierno.

Heredera del efecto corcho quedó la ministra de trabajo.  La sindicalista Gloria Inés Ramírez, radicaba por esos días, muy tarde para el gusto de Barreras, las otras dos grandes reformas sociales, la de las pensiones y la laboral.  La reforma de las pensiones ha sido de las tres la menos controvertida y su trámite en el congreso ha sido algo más fluido, si se quiere.  Pero la reforma laboral está enmarcada en el mismo esquema ideológico radical de la reforma Corcho.  Oh sorpresa, tras meses de negociaciones y de “ires y venires” en el marco de la mesa de concertación laboral, la ministra Ramírez y el presidente se sacaron de la manga un proyecto de ley de reforma laboral que negaba todos los acuerdos logrados con los gremios en el proceso de preparación.

Para rematar las dos reformas más cuestionadas, salud y laboral, fueron radicadas en la Cámara de Representantes en donde el gobierno de Petro contaba con unas mayorías algo más sólidas, mientras la coalición construida por Roy se mantuviera y surtieron su primer debate en la comisión séptima presidida por el ex actor de televisión Agmeth Escaff de inexistente experiencia y muy poco conocimiento del proceso legislativo.  Las listas de las opiniones negativas de expertos sobre ambas reformas son exhaustivas. 

Sin embargo, gracias a la habilidad del ministro de Interior, el curtido parlamentario liberal petrista, Luis Fernando Velasco, la reforma a la salud logró superar el primer debate y está para ser estudiada por la plenaria de la cámara, discusión que no se ha iniciado porque el gobierno sabe que por ahora no cuenta con los votos para pasar la reforma y una votación negativa la enterraría.

En manos de Escaff y de la joven y muy inexperta, ella también, María Fernanda Carrascal, víctima de una campaña de desprestigio de una cochinada digna de Goebbels, quedó la reforma laboral.  Esa sí se hundió. 

Para Petro el capital y los medios lograron cooptar al congreso para tumbar su reforma laboral.  Se equivoca el presidente al buscar a calentura debajo de las sábanas.  El fracaso de la reforma laboral se construyó desde el gobierno, paso a paso, golpe a golpe.  Según Petro, el escándalo de la maleta de la ex segunda dama de la nación es un montaje de los medios que se suma a la decisión de las élites de tumbar sus reformas como parte de un “golpe blando”, ya voy toño.

Ayer salieron cerca de cien mil personas en Bogotá, Cali, Medellín, Manizales y Bucaramanga a protestar contra las reformas y a pedir cuentas.  Dice Petro que las marchas fueron débiles en el pacífico y en la costa caribe y que en Bogotá no pudieron llenar la plaza de Bolívar.  Las cuentas más optimistas del petrismo dicen que en la marcha del 7 de junio salieron 20,000 personas.  Fácil por cada petrista que marcha, marchan 5 personas contra Petro y la última encuesta dice que de cada tres colombianos preguntados dos tienen una opinión negativa del presidente.  Punto.

Si, el presidente y su partido andan en las nubes.  El presidente físicamente, ya que en este momento completa su viaje de Berlín a Paris, con escala en Bogotá a pasar el día del padre y el puente.  También políticamente.

Oigo al presidente del senado, cuyo fracaso en el final de la legislatura es estruendoso, reclamando que la legislatura en la que se hundió la reforma laboral y se quedaron colgados importantísismos proyectos de ley del gobierno ha sido un éxito.  Otro que anda en las nubes.

Nefelibata: es un adjetivo -usado también como sustantivo- que alude a un individuo soñador o fantasioso.  La etimología nos lleva a la lengua griega, más precisamente a los vocablos nephélē (que puede traducirse como “nube”) y bátēs (vinculado a aquel “que anda”). La persona nefelibata, por lo tanto, es aquella que “anda en las nubes”.

Nota futbolera.  La selección jugó un partidazo contra Alemania; dice mi amigo Rafa que ojalá ese equipo juegue los partidos “enemistosos” tan bien como juega los amistosos, concuerdo. 

Otra nota futbolera.  Se juega la final del fútbol colombiano, entre los dos equipos con mayores pergaminos, Millonarios y Nacional.  Triste coyuntura, la mayoría de los comentarios alrededor de lo que debería ser un maravilloso clásico, se refieren al altísimo riesgo de enfrentamientos entre las barras bravas de los equipos.  Ojalá mañana estemos hablando de fútbol y no de truhanes disfrazados de hinchas.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @juanmaurrutiav1


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