
¿Cortinas de Humo?
Cito una frase de mi tío malhablado ante un exceso de vacilación de alguien, no recuerdo exactamente quién: “no le meta filosofía a la huevonada”. No se refería concretamente a la “defensa de su director de inteligencia” que hizo el presidente Gustavo Petro.
Defensa que es un papayaso monumental. En efecto si algo tiene la petrorretórica es que le mete filosofía a cualquier huevonada.
Todos llegamos a pensar que el momento culminante de la petrorretórica filosófica fue la elucubrada “charla” que le dio a un grupo de estudiantes y profesores en la universidad de Standford.
Pero si de algo es capaz el presidente Petro es de superarse.
Valdría la pena investigar qué es lo que le están dando desde que se fue la segunda dama de palacio, porque, de verdad, ha estado brillante, desaforado.
Empecemos por el principio, en su cuenta de Twitter dijo:
«La economía va bien, pero quiero que vaya mejor. En el frente del comercio exterior es clave que reduzcamos importaciones de combustibles, especialmente, gasolina. Eso depende de usted, hagamos esfuerzos por consumir menos gasolina en nuestra vida cotidiana. Comienzo por mi caravana presidencial” RCN junio 12.
¿Que qué? Si, eso dijo antes de montarse al avión presidencial al que, esta semana, le metió dos viajes a Europa por falta de uno, porque tenía que venir a Bogotá a pasar el puente y mientras la Casa de Nariño anunciaba que se abre la licitación para comprar once vehículos blindados nuevos para mejorar la seguridad del presidente y de su familia. Donde los colombianos le sigamos el ejemplo, habrá que exportar mucho aguacate y atraer mucho turista para importar toda la gasolina que nos vamos a chupar.
Luego, tratando de deshacer el entuerto causado por la inexplicada desaparición de una plata de la casa de la hoy ex segunda dama y todos los audios, videos, testimonios y suicidios que se han ido haciendo públicos, resolvió explicar que en su gobierno nadie escucha, legal o ilegalmente, lo que llamamos chuzar, a nadie simplemente porque su jefe de seguridad estudió filosofía en Alemania y que una persona que estudió filosofía en Alemania, pues no sabe chuzar. Es posible que releyendo el discurso de Stanford uno encuentre la correlación directa e innegable entre estudiar filosofía, en Alemania, y saber o no saber chuzar. Por ahora hay evidencia de que el estudio de la filosofía y el espionaje son compatibles, prueba de ello es la historia de la más famosa espía colombiana, María del Rosario Casas Dupuy, filósofa de Los Andes y hoy en día profesora de la Javeriana, como nos lo recuerda Mario Jursich en su réplica al discurso de Petro. Y ni que decir de todos los agentes de la Gestapo que, habiendo estudiado en Alemania, algo de chuzadas sabían.
Pero, como lo dijimos hace un par de párrafos, lo verdaderamente sorprendente es que el señor presidente siempre se supera, y eso hay que abonárselo.
El sistema político alemán estuvo por muchos años controlado por dos muy claras opciones, la unión entre el CDU y el CSU bávaro, que conformaban la alianza demócrata cristiana y el SPD que es el partido social demócrata. Hoy en día esa hegemonía se ha desvanecido ante la aparición de los verdes y de los liberales. Parte de la fortaleza de los dos partidos dominantes reside desde hace años en dos fundaciones, la Konrad Adenauer Stiftung y la Friedrich Ebert Stiftung, esta muy conocida en Colombia bajo su sigla FESCOL. Resulta que, en su charla magistral en Alemania en la sede de la FES, el presidente soltó la siguiente perla.
“Después de una gran noche neoliberal como la llamamos nosotros, neoconservadora le dicen otros, que por décadas, tres o cuatro décadas, ha dominado al mundo, fundamentalmente a partir precisamente de ese lugar geográfico y del derribo del muro de Berlín, trajo una oleada neoconservadora, una destrucción del movimiento obrero a escala mundial, un debilitamiento formidable y una pérdida entonces de valor de la izquierda”, El Tiempo, junio 17.
Quedé, literalmente, sentado en un charco, anonadado. No es posible entender de qué pirueta filosófica o histórica, echó mano el mesías del PH, (nótese que PH es Philosophy en la abreviación PHD, que es como le dicen la pichidi en los Estados Unidos) para venir a decir semejante barbaridad en la Friedrich Ebert Stiftung, uno de los pilares del sistema democrático de la Republica Alemana, que logró absorber la ese esperpento de experimento socialista que se llamó la RDA y convertir a Alemania en lo que es hoy en día un muy buen ejemplo de lo que el capitalismo bien entendido debe ser.
¿Cómo hace uno para explicarse que su presidente tenga semejantes ocurrencias revisionistas? ¡Alerta! surge la petrohistoria, cargada claro, de petrorretórica. En su primera interpretación resulta que la causa, el fracaso de esa vaina que los progres latinoamericanos y el mesías del PH, llaman el socialismo, es el efecto; y, viceversa, el derrumbe del muro de Berlín que es el efecto del fracaso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y del sistema “socialista soviético”, es la causa del “debilitamiento formidable y una perdida entonces del valor de la izquierda”. Pucha, Petro, la sacaste del estadio.
Falta que nos explique qué es lo que pretende reivindicar con su discurso. ¿A qué “valor de la izquierda” se refiere, al que prima en Cuba, Venezuela y Nicaragua?
O al que hace que en Canadá y en el Reino Unido en donde las ideas socialistas han impuesto un sistema estatal de salud un ciudadano de a pie tenga que esperar meses si no años para obtener un tratamiento digno, mientras en Colombia a ese mismo ciudadano de a pie, más precisamente uno de los peluqueros que trabaja en Machos, una de las vilipendiadas EPS, Sura para más precisión, le resuelva un compleja cardiopatía resultante del COVID, con un trasplante de corazón en una de las vilipendiadas “clínicas privadas”, la Fundación Cardio Infantil.
A mi se me ocurre una sola explicación a todo este sartal de barrabasadas. El presidente Petro recurre a esas construcciones históricas y retóricas para poner cortinas de humo, no una sino varias, y así tapar el escándalo de la plata perdida en casa de la ex segunda dama de la Nación, que ya produce unas historias fascinantes en el chismódromo municipal.
Cucharadita
Sorprende que James Rodríguez la decadente y decaída ¿estrella? del fútbol colombiano sea la portada de la revista Semana que hace una ibidem, anunciaba un demoledor testimonio de una fuente reservada o anónima sobre el robo de la plata de la casa de la ex segunda dama de la Nación y todo lo que de ello resultó, hasta el suicidio del coronel. ¿Se debe este cambio de rumbo al comunicado en el que el mesías del PH amenazó sutilmente a los dueños de la revista? O ¿Será que a la directora de Semana le cayó el veinte y se percató que un periodista serio no puede andar divulgando “testimonios” sin corroborar fuentes y cotejar pruebas?
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @juanmaurrutiav1
