Extra Extra

Publicado por La Cucharada Opina, jueves 27 de abril, 2023

“Extra extra, lea todo al respecto” gritaban lo voceadore de periódicos cuando había una noticia extraordinaria antes de los tiempos de la interné y de las redes sociales.

Desde ayer a las seis de la mañana los medios en Colombia se dedicaron a las conjeturas, que fueron acalladas, parcialmente, con el comunicado emitido por la Casa de Nariño.  Un enardecido presidente Petro precipitó y anunció una crisis ministerial que resolvió unas doce horas después de haberla enunciado.  Se acabó el ¿quién será, quién será? Y vino el ¿Y quién es él, o quién es ella?

Desde la Cucharada me atrevo a cometer el pecado de análisis, que con Petro es una aventura porque el señor es bien difícil de leer.  Salen siete.  En realidad, salen dos, dos y tres.

Primero la primaria.  Salen Alfonso Prada, interior, quien no pudo coordinar la “coalición de la sopa de lentejas” para sacar adelante la reforma de la salud.  Todos los análisis y conversaciones de este fin de semana concluían que el posible fracaso de la reforma a la salud era la antesala de la “caída” de otras reformas como la de las pensiones y la laboral.  Prada no pudo resolver el nudo gordiano creado por la intransigencia de su colega Carolina Corcho quien hasta último minuto se negó a incluir en el articulado de la reforma los puntos que Prada negociaba con los líderes de los partidos.  La salida de Prada es el resultado mismo de la implosión de la “coalición de la sopa de lentejas” y claro esa implosión la causó doña Carolina.  Para tratar de sacar adelante sus reformas, Petro entregó la cabeza de Carolina Corcho.  A Prada lo reemplaza Luis Fernando Velasco, tal vez el más petrista de los liberales y el mayor contradictor de César Gaviria para quien ese nombramiento debe ser una bofetada.  A Corcho la reemplaza Guillermo Alfonso Jaramillo, miembro de un clan político del Tolima y aliado de vieja data de Petro de quien fuera secretario de Salud y de Gobierno durante su muy desprestigiada alcaldía de la capital.  Seguramente Jaramillo abrirá espacios de diálogo y concertación.

Segundo.  Petro decidió mostrar la radicalización de su gobierno cambiando al ministro de Hacienda, el adulto responsable, por un economista muchísimo más cercano y bastante más “radical”, Ricardo Bonilla quien fuera su secretario de hacienda en la ya mencionada lamentable gestión de Petro en la Alcaldía de la capital.  Obvio resultado, eso que llaman “los mercados” reaccionaron negativamente y pese a que el dólar norteamericano bajó en casi todos los mercados su cotización subió en relación con el peso colombiano.  Ocampo le recomendó al nuevo ministro que respete la “regla fiscal”.

Petro le quiere meter la mano a la elección del nuevo gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros y aprovechando el cambio de ministro ha pedido que esta se aplace para incluir en la terna un alfil más propio por lo que quisiera que al Congreso Cafetero asista el nuevo ministro de hacienda y no Ocampo.  Se dice que el presidente Petro no estaba de acuerdo con la forma en que Ocampo estaba incidiendo en la conformación de la terna y por ello quiere el cambio.

Sacó a Cecilia López de la cartera de agricultura achacándole pobre resultados, Cecilia López era la ministra de la experiencia.  Había logrado el acuerdo con Fedegán para la adquisición de las tierras necesarias para la reforma agraria, elemento central de la propuesta de Petro y fundamental para el cumplimiento del acuerdo del Colón.  La reemplaza Jhenifer Mojica de quien se dice ha sido una activista de la restitución de tierras, petrista.

Y quedan tres.  Se van los ministros de la lenteja.  Empezando por el lentejo mayor, el tramposo, el plagiador el viajero frecuente en el avión de uno de los mayores contratistas de Invías, Guillermo Reyes, cuya gestión ha sido lamentable.  Lo reemplaza William Camargo, director de IDU en la ya mencionada triste gestión de Petro en la Alcaldía. 

Se va mi prima Sandra, cuya gestión era bien calificada y cuyo único pecado es su cercanía con el partido de la U, cuya directora no quiso cederle a la soberbia de la exministra Corcho, la reemplaza Mauricio Lizcano, quemado en el DAPRE por la segunda dama de la Nación, la jefa de gabinete Laura Saravia.  En el DAPRE, Lizcano es reemplazado por el petrista de raca mandaca Carlos Ramón González.

Finalmente se va Arturo Luna, cuya gestión en la cabeza del ministerio de Ciencia podría calificarse como ni fú ni fá.  Lo reemplaza la viceministra Jesenia Olaya, tumaqueña, que presenta mejores credenciales que su antecesor.

Esto tres salen por su pertenencia a los partidos que formaban parte de la reventada “coalición de la sopa de lentejas”.

Se quedan ministros y ministras claves.  Cancillería, defensa y justicia que juegan un papel fundamental en la “paz total”; trabajo que está a cargo de las otras dos reformas claves; vivienda, ambiente y minas, ministros y ministras de la entraña del presidente.  Continúan también, cultura educación y deportes quienes fueran nombrados en la crisis anterior y finalmente la ministra de igualdad y equidad que se supone es la vicepresidente Francia Márquez de muy oscura figuración.

Con este gabinete de su entera confianza el presidente Petro enfrenta cuatro retos:

  • La crisis política: que significa el riesgo que sus tres reformas claves se hundan.
  • Enfrenta también una caída impresionante en su imagen, según la última encuesta de Invamer la aprobación de la gestión de Petro ha caído al 35%.
  • Se suman las dificultades en las negociaciones de la Paz Total, que el Economist califica de Caos Total.
  • Y finalmente, el fracaso de la cumbre organizada para salvarle el pellejo a Maduro.

Para ello, Petro llama al “pueblo” a salir a la calle y anuncia nuevo “balconazo” el primero de mayo.

Amanecerá y veremos dijo el ciego.

Cucharaditas

Nos quedamos, como los partidos de la coalición de la sopa de lentejas, sin cuota, hace dos meses sacaron a María Isabel y ayer sacaron a Sandra.  La familia Urrutia, fuera del gabinete.

Braguetón le dicen los antioqueños a los hombres que dejan hijos o hijas por fuera del matrimonio.  Un “honor” más para el rey emérito Juan Carlos I de España.  Braguetón resultó el señor pues le ha aparecido una hija “natural”, o como decían de mi antepasado, el muy braguetón don Lorenzo Jaramillo, una “hija del caballo”.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1

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