
Yo no le he puesto muchas bolas a la Inteligencia Artificial (IA) y desde mi atrevida ignorancia requesonera he hecho comentarios más bien pendejos al respecto. Sin embargo, en mis madrugadas investigativas, cada vez con más frecuencia encuentro artículos sobre el tema y muy a menudo alarmistas. Entonces tocó tratar de entender ¿qué es esa vaina?
A comienzos de la década de 2010 se presentó la explosión de esfuerzos para desarrollar la IA, con el advenimiento de algo que fue llamado el “aprendizaje en profundidad”. Como resultado de la capacidad de almacenar grandes cantidades de datos en computadoras muy poderosas que corren redes neurales en unidades de procesamiento de gráficas (GPUS); el aprendizaje profundo mejoró dramáticamente la capacidad de reconocimiento de imágenes, procesamiento de audio y jugar de las computadoras. Inicialmente la magia estaba al alcance de unos pocos “iniciados” codificadores que interactuaban con lo modelos tempranos de IA y describían dicha interacción como una experiencia casi espiritual.
Llegó ChatGPT que, usando la más humana de las interacciones, la conversación, puso la IA al alcance de los mortales que experimentan el mismo vértigo intelectual que los iniciados. El mencionado software ha mejorado exponencialmente hasta el punto en que puede completar tareas que hasta ahora estaban exclusivamente en el dominio de la inteligencia humana; dice The Economist en un artículo de una serie sobre IA cuyo título es premonitorio: “Los grandes modelos creativos de IA transformarán vidas y mercados laborales. Traen inmensas promesas y peligros.”
Desde que, en noviembre de 2022, Open AI (traduce IA Abierta) que es la firma que desarrolló ChatGPT, lo lanzó al mercado, no ha habido ningún otro tema de conversación entre la élite de la tecnología. “ChatGPT encarna más conocimiento que el que cualquier ser humano haya conocido” dice el autor del artículo del Economist.
Sin entrar en honduras tecnológicas, que el lector podrá explorar en la muy vasta literatura que sobre le IA en general y sobre los “chat bots” en particular, se ha producido desde el lanzamiento de ChatGPT, digamos que el software opera una red neuronal artificial llamada GPT-4 que puede generar: poemas, canciones, libros y ensayos (además con estilos específicos). GPT-4 es lo que se conoce como un modelo generativo de IA. En palabras de no iniciado, un modelo que genera inteligencia. Otros modelos generativos de IA pueden producir y editar fotos digitales o dibujos y, claro está, videos. Estos modelos se conocen como LLM (Large Language Models o Amplios Modelos de Lenguaje, la traducción es mía y maluca). La noticia es excitante por lo que significa el avance tecnológico, pero la acompaña una gran preocupación al interior de la industria, pues se piensa que esos modelos generativos han sido desarrollados demasiado rápido y que de pronto es necesario disminuir la aceleración. Los gobiernos de los Estados Unidos y de China, así como de varios países europeos han comenzado a emitir regulaciones. Hay muchos llamados de intelectuales y expertos que solicitan que el desarrollo de la IA sea puesto en pausa.
No es magia ni brujería, fundamentalmente el LLM es un enorme ejercicio de estadística que básicamente busca entre miles de palabras la que mejor completa una frase para ello “gestiona” grandes volúmenes de palabras traducidas a número sque se agrupan en “tokens” (el equivalente de una palabra o una frase). Entre mayor capacidad de “gestión” de un LLM mejores sus respuestas, la versión que mueve ChatGPT es GPT-4 y puede almacenar millones de tokens y gestionar simultáneamente 32,000 tokens, es decir, una novela.
Y como la película de Cantinflas, “ahí está el detalle”. Los modelos generativos, los LLM, producen resultados inesperados aún para quienes los han creado y entre mayor la capacidad del modelo, más sorprendentes sus resultados. Y eso es lo que preocupa del afán de desarrollar la IA sin medir las consecuencias. En cuanto se busque generar LLMs cada vez de mayor capacidad, se aumenta el riesgo de que el proceso de salga de madres y ponga en riesgo, aún de destrucción, a la sociedad humana.
Con sólo pensar en la posibilidad de generar falsas noticias tan creíbles que se vuelven “la realidad aceptada por la mayoría” se da uno cuenta de los peligros que acechan.
¡Sopes, qué susto, la computadora de Odisea en el Espacio!
Cucharaditas
Una lectura inicial y objetiva, si eso existe, es que al presidente Petro le fue bien en su viaje a los Estados Unidos y en su visita a la Casa Blanca. Todo parece indicar que el canciller Leyva y el embajador Murillo hicieron bien la tarea. Enhorabuena.
Lamentable la actitud de la representante a la cámara por el distrito 27 de Florida, la uribista María Cristina Salazar, quien estuvo tan agresiva e irrespetuosa que el canciller Leyva se vio forzado a recordarle a la señora que estaba frente a un Jefe de Estado en una reunión con legisladores y no en uno de sus escandalosos programas de televisión. Petro, ni corto ni perezoso, la comparó con “la Cabal” (textual).
El gobierno tiene la costumbre de anunciar decisiones cuestionables a horas extrañas. Esta vez fue el turno de la Superintendencia de Industria y Comercio que decidió concederles los beneficios de la “Paz Total” a Avianca y Viva Air y lo anunció el viernes 21 en horas de la noche. Básicamente les perdonan todos sus pecados y le dan vía libre a su integración, si cumplen con unas condiciones que básicamente consisten en no volver a hacer cochinadas a escondidas ni a estafar como ya lo hizo viva a miles de viajeros.
La curiosidad
Apareció la espía relacionada con la filtración de documentos más grande de la historia de la inteligencia estadounidense y es un personaje “de ficción” creado por Sarah Bils, hija de padres americanos, nacida en New Jersey, que ingresó a la armada norteamericana en donde sirvió como técnica electrónica hasta 2022, resultó ser la “personalidad de los medios sociales Donbass Devushka” (la chica de Donbass). El 16 de abril se reveló que la señorita Bils ha estado posteando propaganda pro rusa en inglés desde 2014 en medios como Telegram, Twitter y Youtube. Lo curioso es que esta “agente de propaganda de Moscú” parece haber sido el link crítico entre Discord -el chat de amigos donde Jack Teixeira posteaba los documentos y el internet más amplio. Un grupo de investigadores llamado Bellingcat ha establecido que los documentos filtrados por Teixeira sólo se hicieron notorios cuando aparecieron en la cuenta de Telegram de Donbass Devushka. Igualmente se ha establecido que un documento que contiene datos sobre las bajas de ucranianos y rusos en la guerra fue adulterado aumentando el número de bajas ucranianas y disminuyendo el de las bajas rusas y posteriormente publicado en la cuenta de Donbass Devushka.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1
