Jugaditas gringas y otras cositas

El representante expulsado Justin Pearson en su intervención final al ser expulsado de la legislatura. George Waker IV/AP, SFGATE, abril 7 de 2023.

El poder para qué, decía el maestro Echandía.

En un intento, desgraciadamente exitoso, por ahogar la libertad de expresión, los miembros republicanos de la cámara de representantes del estado de Tennessee aprobaron la expulsión de dos legisladores, extrañamente en uno de origen africano americano y el otro de origen filipino, acusándoles de faltar a las normas de decoro de la cámara.  Falso, fue una retaliación de las marionetas de la NRA contra quienes se atrevieron a protestar exigiendo control de armas luego de la masacre sucedida en una escuela primaria del Estado.  Una tercera representante, ella de origen blanco, que también participó en la protesta, se salvó de ser expulsada porque a los impulsores de la medida no les alcanzaron los votos.  Grupos defensores de la libertad de expresión han manifestado que el caso de Tennessee es la afirmación de una tendencia del partido republicano que, desde hace meses, en donde tiene el poder, busca acallar cualquier expresión liberal y citan como ejemplos a los estados de Montana, Texas, Florida y Virginia. 

En Tennessee, el partido republicano controla la gobernación y tiene lo que se conoce como una super mayoría tanto el en Senado como en la Cámara estatales.  No es extraño entonces que en el Estado hayan expedido las legislaciones más severas contra los grupos LGBTQ y también las más permisivas en lo que se refiere a porte y uso de armas.

Es pues el ejemplo perfecto de un Estado en donde la mayoría republicana se ocupa más de avanzar una agenda ideológica dictada por los grupos de lobby y los “donantes” que por legislar para le bienestar de la población.  Ilustra esta tendencia el gobernador de Florida y precandidato republicano Ron DeSantis, que dijo “puedo haber sido elegido con el 50% del voto, pero detengo 100% del poder ejecutivo e intento utilizarlo para avanzar mi agenda”.

El magistrado de la Corte Suprema de los EEUU, el juez Clarence Thomas, cuya audiencia de confirmación estuvo marcada por una encendida confrontación entre republicanos y demócratas respecto de las acusaciones de acoso sexual presentadas por de Anita Hill.  Esa audiencia de confirmación puede haber sido uno de los momentos más bajos de la política norteamericana ya que los defensores de Thomas maltrataron e insultaron a Anita Hill acusándola de haber fabricado las acusaciones, lo que no era cierto.  Thomas fue confirmado por la más estrecha votación en la historia de la Corte Suprema de Justicia de los EEUU con 52 votos republicanos a favor y 48 demócratas en contra.  Thomas, que se ha caracterizado por defender las causas de la extrema derecha, es ahora acusado de haber recibido durante años regalos de un súper donante republicano, el magante inmobiliario Harlan Crow, en cuyos súper yate y avión privado se pasea Thomas con su esposa.  Los demócratas piden su cabeza y claro los republicanos dicen que eso no es ilegal o simplemente callan.  El juez intentó una vaga explicación diciendo que algunos colegas le habían dicho que ese tipo de “regalos y hospitalidades” por parte de un amigo que no tiene negocios directo con la Corte Suprema no tenían que ser reportados.  Uno de los regalitos fue un viaje en el que los Thomas se transportaron a Indonesia en el avión privado del magnate y luego pasaron nueve días recorriendo las islas en el súper yate de Crow.  Se estima que si Thomas hubiera pagado por el pasito le hubiera costado quinientos mil dólares, apenas dos mil trescientos millones de nuestros devaluados y luego revaluados pesos.  Se pregunta uno ¿quién puede asegurar que un magnate de la construcción y donante del partido republicano o ninguna de sus empresas o de sus asociados no tendrá nunca negocios con la Corte?

Breves de la prensa internacional sobre temas espinosos

The Economist en su edición del fin de semana, incluye un artículo titulado “Lo que está mal en la medicina de género en América” (se refieren a los Estados Unidos).  Reconociendo que el tema de los derechos de la población trans y de la severa persecución contra esa población por parte de legisladores republicanos en varios Estados, (ver el caso de Tennessee) es un drama de profunda consecuencia para una población víctima de estigmatización y de uno de lo grupo de población más maltratados, la revista aborda un segundo drama, esa plagado de buenas intenciones.  Se refieren a los procedimientos médicos y la afirmación de género que los médicos en Estados Unidos consideran una respuesta adecuada y que deberían ser más accesibles para el tratamiento de la disforia de género para niños, niñas y adolescentes.  Según la Clínica Mayo:

La disforia de género es la sensación de incomodidad o angustia que pueden sentir las personas cuya identidad de género difiere del sexo asignado al nacer o de las características físicas relacionadas con el sexo.

El artículo plantea que hay una gran diferencia en la forma en que la problemática es tratada en los Estado Unidos y al otro lado del Atlántico.  En varios países europeos, se cree que no hay suficiente evidencia y que se requieren estudios más profundos por lo que ese tipo de intervenciones deben ser utilizadas con caución y no en forma generalizada.

Reporta el Washington Post que un juez federal de Texas, nombrado por Trump, ha ordenado medidas cautelares para suspender la aprobación de la píldora abortiva mifepristone ampliamente utilizada en los Estados Unidos.  Pero, una hora más tarde, un juez escogido por Obama, en Washington ordenó que el acceso a la misma píldora debería ser preservado en 17 Estados.  La píldora fue aprobada hace veinte años y se usa en la mayoría de los abortos.  Al haber dos sentencias en conflicto, muy seguramente el asunto escalará hasta la Corte Suprema de Justicia cuyas recientes sentencias han mostrado un claro sesgo contra el aborto.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


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