Qué Bestia

Por Juan Manuel Urrutia, marzo 30, 2023

¡Qué bestia!

Al director general de la Policía Nacional se le chispoteó la pensadera en entrevista con la pseudo periodista Vicky Dávila en el pasquín de la Semana.  Sopes ¿cómo se pueden decir tantas babosadas una detrás de otra?

Llamar cerco humanitario a un secuestro resultante de una asonada podría ser estúpido si no fuera que es el resultado de una consciente decisión de quitarle peso criminal a las acciones delictivas de quienes participan en eso que llaman la “protesta social” que el gobierno del Pacto Histórico promueve y protege.

Llamar secuestro de ministros a una situación de compleja negociación que se desarrolla bajo la presión resultante de un secuestro, ese sí, de 76 miembros de la fuerza pública, es una estupidez infinita y en nada contribuye a la discusión sobre el accionar de las autoridades ante estos casos.  Claro que a veces uno se ve obligado a quedarse en un salón comunal o en una carpa de huelguistas o en su propio despacho cuando está en un proceso de negociación con una comunidad o un grupo de personas que están alteradas y dispuestas a la violencia, más violencia en casos como el de Los Pozos en el Caguán en donde los “manifestantes” ya estaban empoderados como resultado de los actos violentos que forzaron la negociación.  A mí me pasó como director general del ICBF, y mal podría decir que las madres comunitarias que se negaban a dejarme salir de la carpa que tenían instalada a la entrada del instituto en la avenida 68 me tenían secuestrado, estaban presionando un arreglo al problema de su seguridad social.  Pendejo yo de ir a meterme en la carpa.  Igual al final me dieron sancocho de olla que habían cocinado ahí mismo y que estaba buenísimo.

El comandante de la policía demostró que cualquier forma de fanatismo es perniciosa.  El general Sanabria no escondió su profundo fanatismo católico en la entrevista.  Y claro mostró, como todo fanático, ignorancia y sesgo ideológico.

Para ilustrar al lector, digamos que, en Uganda, uno de los países del mundo mundial universal más castigado por la pandemia en 1990 cuando se comenzaron a llevar estadísticas y cuando empezó el muy exitoso programa de control y prevención de VIH Sida, la prevalencia era de 9.6%, es decir en 1990 el 9.6% de la población entre 18 y 49 años de edad estaba viviendo con VIH Sida.  Diez años después en 2000 la prevalencia era de 7.5%.  Hoy en día la prevalencia es de 5%.

Ignorante es decir sin sonrojarse que estima que 12,000 efectivos, de un cuerpo policial de 160,000 personas, viven con VIH Sida.  Eso equivaldría a una prevalencia general de 7.5%.  Agrega que los policías portadores del VIH Sida son el 46% del total de efectivo de las fuerzas armadas y de policía cero positivos, es decir que en Colombia hay aproximadamente 26,000 hombres y mujeres en uniforme portadores del VIH Sida.

De acuerdo con la OMS, el CDC (Centers for Disease Control) de los EEUU y las autoridades sanitarias colombianas la prevalencia entre personas de 15 a 49 años de edad en Colombia es de 0,5%.  Según el censo de 2018 en Colombia somos 50 millones de personas de las que el 53% están en el rango de 15 a 49 años de edad, yo ya no.  Esas cifras nos dicen que aproximadamente en Colombia hay 133.000 personas viviendo con VIH Sida.  Si lo que dice el director de la policía fuese cierto eso querría decir que uno de cada cinco colombianos y colombianas portadores del VIH Sida pertenece a las fuerzas armadas y de policía.  Y eso es totalmente falso.

A quien se le puede ocurrir que un grupo poblacional muestre una prevalencia QUINCE veces mayor que la población general.  Primero la primaria.  Es normal que en grupos poblacionales en condiciones especiales se presente una prevalencia de VIH Sida mayor que en la población general.  Así ha sido con los grupos de algo riesgo a saber trabajadores y trabajadoras sexuales, homosexuales promiscuos y otros grupos.  Pero ni siquiera en estos grupos de altísimo riesgo se presenta una prevalencia quince veces superior a la prevalencia general.  Y nunca en ningún país de los muchos que visité cuando trabajaba en prevención de VIH Sida, las fuerzas armadas y de policía fueron consideradas grupos de alta prevalencia.

Yo trabajé en un programa que se integraba con los programas de prevención de VIH Sida en varios países de África y Asia en donde la pandemia hacía estragos en los años 90.  Mi trabajo era establecer y apoyar redes de distribución comercial de condones.  Había que poner condones en los mostradores de todas las tiendas, farmacias y supermercados.  Lo logramos en varios países, apoyados en una estrategia de distribución diseñada y supervisada por un francés que había montado el sistema de distribución de cigarrillos que se venden por unidades en todos los rincones de África, para la multinacional BAT.  Leer en pleno siglo XXI que el condón es un método abortivo como dijo el fanático director general de la Policía de Colombia es un insulto a la inteligencia y una gravísima falta a la verdad que debería ser lo primero que se le exige a un personaje con tan altas responsabilidades.

Tres grandes mentiras. No es cierto que haya 12,000 policías portadores del VIH Sida.  No es cierto que en la policía haya una comunidad importante de personas pertenecientes a grupos LGTBI.  Y no es cierto que el condón sea un método abortivo, mi general para que haya aborto tiene que haber fecundación y el condón es un método de barrera que no permite que los espermatozoides lleguen a entrar en el útero de la mujer y mucho menos a fecundar un óvulo.

Pero el fanatismo es así.  El mismo general Sanabria dice con un crucifijo en la mano que “el que falta en lo pequeño, falta en lo grande” refiriéndose a la infidelidad e insinuando que una persona que es infiel no es de confiar para responsabilidades de dirección.  ¿Qué dice el general Sanabria de la mentira?  Quien miente en lo pequeño miente en lo grande, ¿Puede y debe Colombia poner en manos de un mentiroso la responsabilidad de dirigir la fuerza policial que se debe ante todo a la verdad?.  Súmele que las declaraciones del general están marcadas por la homofobia y la serofobia que no son aceptables en una persona con sus responsabilidades. 

Vergüenza para una fuerza tan importante y que tanto necesita acercarse a la población que su director sea semejante fanático mentiroso y homofóbico.

Breves nacionales

El ELN, sentado sonriente en México, “negociando” la paz total, masacró con “tatucos” y tiros de fusil a nueve soldados, siete conscriptos y dos cabos, insisto masacró los rociaron con cilindros bomba mientras dormían.  No se entiende por qué el gobierno sigue tratando de convencernos que esos facinerosos tienen voluntad alguna de paz.  Tampoco se explica uno por qué las fuerzas armadas mandan a soldados que acaban de ser reclutados forzosamente para prestar el “servicio militar”.  Todavía hay ocho soldados luchando por su vida, de os dos en cuidados intensivos.  Mientras escribo esta columna el general Luis Ospina, comandante del ejército, trata de explicar lo inexplicable.  Le duele a uno el corazón oyendo las explicaciones del general.

Se quemó el pan en la puerta del horno.  La reforma a la salud parece herida de muerte por la intransigencia de la ministra Corcho que se ha negado a ceder en su deseo de acabar con las EPS.  Los partidos de la coalición de la lenteja acusan a la señora Corcho de negarse a cambiar artículos que en varias reuniones se había concertado modificar.  Duros días le esperan a la coalición.

Al ministro plagiador, el lentejo Guillermo Reyes, se le han “quebrado” dos aerolíneas en el último mes.  Eso pasa.  Lo que no es explica uno es que no haya un mecanismo que permita evitar que empresarios inescrupulosos estafen a incautos y desprotegidos pasajeros que ahora llenan las terminales de los aeropuertos buscando “salvar” sus vacaciones de semana santa.

Se le adelantó la semana de pasión al presidente Petro.

Desde la derecha en Estados Unidos

Es de no creerlo.

Una ley aprobada en 2021 en el Estado de Tennessee permite a las personas mayores de 21 años a portar armas de fuego cargadas, abiertamente si así lo desean, sin necesidad de una licencia (gun permit).  Al sancionar la ley el gobernador del Estado afirmó, orgulloso que firmaba la ley porque “no debería ser complicado para los ciudadanos cumplidores de la ley ejercer la segunda enmienda de la Constitución”.  Audrey Hale, el asesino (¿cómo se le dice a una mujer que se identifica como transexual? o asesina o asesine) había comprado legalmente siete armas de fuego en tiempos recientes.  Sus padres sentían que Audrey no debería tener armas pero ella o él tenía varias armas escondidas en su casa.  Alguien duda que, si hubiera más control, si las armas de asalto y semiautomáticas estuvieran prohibidas, estas tragedias serían menos frecuentes, o de pronto no serían.

Entre los favoritos a pelearle la candidatura presidencial a Donald Trump, aparece Ron de Santis, el gobernador de extrema derecha de la Florida.  De Santis ha impulsado su agenda retrograda, sobre todo en lo que se refiere a la educación de niños y jóvenes.  De Santis ha impulsado legislación estatal que le otorga a los padres de familia excesivas prerrogativas en lo que se enseña en los colegios.  Así un padre ultra retrogrado, seguramente tiene revistas penthouse escondidas en el closet, pasa horas navegando en Porn Hub y claro está posee uno o dos fusiles de asalto; protestó ante las directivas del colegio porque a su hijito le mostraron una foto del David de Miguel Ángel.  Y lo que es insólito en vez de explicarle que no fuera mojigato, le dieron gusto y botaron al profesor.  En estos días se discute en la legislatura estatal, un proyecto de ley que establece que en los colegios públicos basta con una objeción de un padre de familia para que un libro sea retirado de la biblioteca, lo que equivale a censurarlo pues a los estudiantes no se les puede pedir que lean libros que no están en la biblioteca escolar.

Ese niño o niña a quien le dicen que el David es pornografía puede comprar fusiles de asalto a los 18 años y muy seguramente acompañará a papi y mami a un rally trumpista en donde el slogan será Dios, Armas y Trump.


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