Cucharaditas Internacionales

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El Tratado de Altamar (High Seas Treaty) fue finalmente, tras diez años de negociaciones, acordado por 190 países miembros de la ONU.  El Tratado busca que el 30% de los océanos sean áreas protegidas para el año 2030, con el fin de recuperar la vida marina. Maravilloso. Se le tiene pero se le demora, es la frase que corresponde.  En realidad, para que el tratado sea implementado por los países faltan años.  En primera instancia debe ser adoptado por la Asamblea General y luego ratificado por cada uno de los países miembros.  Y ahí está la trampa.  Ese proceso puede tardar años, y es posible, que algunos países cuyos representantes hayan participado en la redacción del acuerdo y que lo voten en la Asamblea, se demoren en ratificarlo o sencillamente no lo ratifiquen, como ha sucedido con los Estados Unidos con la convención de Ginebra sobre los derechos de los niños o el acuerdo de Roma que creó la Corte Penal Internacional.

Llegan angustiantes noticias sobre envenenamientos masivos de niñas en colegios en Irán.  Espanta la idea.  Hay dos hipótesis.  Una diabólica que plantea que los envenenamientos son causados por una respuesta extremista, posiblemente con la tácita aprobación del Estado, en respuesta a las protestas que desde septiembre de 2022 sacuden a Irán y en las que niñas y adolescentes han tenido una participación activa.  La otra, sostiene que lo que está sucediendo puede ser un caso de una enfermedad psicogénica de masas, similar al fenómeno que se presentó hace unos años en la costa caribe colombiana, en ese caso cuando miles de niñas presentaron reacciones luego de haber recibido la vacuna contra el virus de papiloma.  Sostiene esta segunda hipótesis que las reacciones masivas, que no parecen tener una causa biomédica identificable, son una reacción a la violenta represión por su participación en las protestas, de la que han sido víctimas.

Una de las peores cochinadas implementadas por el genocida Putin en Ucrania, es el empleo o contrato con los mercenarios del ejército privado llamado el Grupo Wagner.  El grupo Wagner ha jugado un papel predominante en la batalla por la reconquista de las posiciones en el este de Ucrania, concretamente en Bakhmut que las tropas del genocida están tratando de tomarse infructuosamente desde hace semanas.  En los últimos días su patrón Yevgeny Prigozhin ha salido en varias ocasiones a dar explicaciones, la última reportada por BBC News hoy, que dice que el Grupo no ha podido avanzar porque no ha recibido la munición que Rusia les debe suministrar según documentos firmados el 22 de febrero.  Prigozhin ha venido insistiendo que sin el grupo Wagner con sus miles de mercenarios, muchos sacados de las cárceles rusas, toda la operación rusa (sic) en el este de Ucrania colapsaría.

La fucha que cazó, innecesaria y entrometida, Petro con el presidente del El Salvador Nayib Bukele despertó mi interés por el tema.  Confieso bastante ignorancia, sin embargo, lo que he alcanzado a leer me dice que el asunto tiene de largo lo que tiene de ancho y que como siempre la superficialidad de recurrir a tuiter para comunicar nos deja con una imagen incompleta.  Los hechos son los hechos.  Bukele construyó, conspicuamente, nadie conoce los contratos ni los procesos de contratación, una cárcel para 40,000 prisioneros, de lejos la más grande del mundo.  Para que el lector se haga una idea la cárcel de Riker’s Island en USA tiene cupo para 15,000.  Bukele cuya intentona de negociar con las maras, denunciadas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos fracasó, resolvió acabar con el problema metiendo a la cárcel a todos los miembros de las maras, y en el envión ha aprovechado para encarcelar a opositores y a activistas que cuestionan sus políticas en otros asuntos del Estado como la minería.  Según el Washington Post cerca de 60,000 salvadoreños han sido detenidos desde que empezó la “mano dura”.  Desde el punto de vista de los resultados, Bukele los ha logrado.  Tiene el apoyo masivo, cerca de 90% de una población salvadoreña, país en el que como soñaba el maestro Echandía, la gente ha podio volver a salir a pescar de noche.  Los indicadores de criminalidad han bajado consistentemente sin que a Bukele le haya tocado cambiarle el nombre a los delitos para que dejen de serlo, en 2015 hubo 6,656 homicidios y en 2022, hubo 496.  Por el contrario, en ciertos casos, reclaman los grupos de derechos humanos, ha convertido en delitos conductas que no lo son, como el simple hecho de tener tatuajes, o de no estar de acuerdo con la política minera.  Y ahí está el meollo del asunto, pese al apoyo masivo de la población, analistas sostienen que Bukele lo que está haciendo es consolidar un gobierno autoritario y dictatorial.  Por ahora para los salvadoreños no hay pierde.  Sostienen algunos analistas que han firmado un pacto con el diablo, como Fausto.

Desde ayer domingo se reúne en China la Asamblea Nacional Popular, conocida también con el nombre de las Dos Sesiones.  Algunos dicen que es un parlamento creado para ponerle el sello de aprobado a lo que quiera Xi Jinping quien asumiera el control total en el Congreso del Partido en 2002.  En materia internacional asusta el discurso que anuncia un aumento importante en el gasto militar y alerta sobre posibles agresiones externas.  Y asusta porque ese discurso está acompañado con una actitud que muchos analistas interpretan como pro Rusia en la guerra de Ucrania, y claro está con la constante amenaza de la invasión de Taiwan. 

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


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