
Ayer sábado, tras el desenlace del episodio en el que unos terroristas asesinaron un policía, secuestraron a setenta y siete policías y seis empleados de una empresa minera y destruyeron las instalaciones de la empresa petrolera en Los Pozos, el ministro del interior dijo textualmente que “Esa movilización social de campesinos hizo un cerco humanitario que impidió la movilidad de unos miembros de la institución policial y la empresa” (La Silla Vacía, marzo 4 de 2023). Es decir, en la vereda de Los Pozos en San Vicente del Caguán uno dos sucesos:
Un suceso real y concreto, confirmado por múltiples testimonios de miembros de la comunidad, de reporteros y fotógrafos de los medios de comunicación y por el alcalde de San Vicente de Caguán y el gobernador del Caquetá; en el que unos desadaptados que se hacen llamar la guardia campesina apuñalaron (herida por arma blanca dice el informe oficial) y dejaron desangrar tirado en el piso como si fuera una pieza de caza, al subintendente Ricardo Arley Monroy Prieto miembro del ESMAD, secuestraron a seis empleados de la empresa minera Emerald Energy y a setenta y siete miembros del ESMAD e incendiaron las instalaciones de la empresa.
Un suceso reconstruido en el imaginario del Gobierno y explicado por su vocero el ministro del interior en el que una MOVILIZACION SOCIAL de campesinos, en ejercicio del derecho a la protesta consagrado por la Constitución se vieron obligados a establecer un CERCO HUMANITARIO. Ahí no hubo retención como lo había calificado el presidente, los campesinos no eran captores sino humanitarios protectores de los derechos de los miembros de la Unidad para el Dialogo y el Mantenimiento del Orden.
El vocero del gobierno desmiente al presidente de la República y descalifica la declaración del ministro de defensa que twitteó “El homicidio del subintendente Ricardo Arley Monroy, a quien dieron muerte sin compasión cuando se hallaba indefenso en poder de sus captores, merece el repudio general”.

Recordemos que hace unas semanas el presidente Petro dijo “Si logramos que una serie de actividades de la sociedad colombiana que hoy se consideran crimen, no se consideren crimen más adelante, pues habrá por definición menos crimen en Colombia”. Imagino que en la tarde noche del sábado había júbilo en la Casa de Nariño, el ministro del Interior y vocero del Gobierno había logrado darle sentido a la frase presidencial que el resto del país insensible había calificado de barrabasada. La asonada y el secuestro desaparecen como crimen en Colombia, en adelante se llamarán “cerco humanitario”, eso es lo que se llama vivir sabroso. Güepa
El primer señorito de la nación
El que va a necesitar un cerco humanitario, pero de miembros de la guardia Petroriana, es Nicolás el mayor de los cinco hijos del presidente, que ejerce sus actividades políticas y según parece clientelistas y de pronto delictivas en Barranquilla y en la costa caribe. En un enredo que tiene al chismodromo alborotado, el señorito Nicolás se “enredó” con la mejor amiga de su esposa Day Vásquez la actriz Laura Ojeda, quien está embarazada con un hijo del primer señorito de la Nación. Resulta y pasa que la engañada Day resolvió contar quién es en realidad el señorito y como son sus cuitas, y le ha entregado a la menos objetiva y más antipetrista publicación de la prensa colombiana la revista Semana, ni más ni menos, 1600 páginas de chats. «Hay 1.600 páginas de chats en el escándalo de Nicolás Petro», titula La Silla Vacía.
Reportan medios más serios que Semana, como La Silla Vacía, la revista Cambio, que el primer señorito recibió donaciones non sanctas para la campaña de papi, pero que prefirió quedárselas para comprarse una casita digna del primer señorito de la Nación. Según esos mismos informes en los chats revelados aparecen conversaciones que muestran a un primer señorito de la Nación muy activo en la búsqueda y obtención de favores por parte de miembros del gabinete de papi y del alto gobierno y reuniones secretas, en altas horas de la noche, con funcionarios muy cercanos a papi como Mauricio Lizcano. Como lo mencionamos en La Cucharada anterior, el presidente Petro se deslindó de las actividades del primer señorito de la Nación. Lo malo es que la engañada Dey le relató a Semana que ella misma a comienzos de febrero, en la Casa de Nariño, se reunión con el papá del primer señorito y le contó todo el cuento. Y pese a su esfuerzo, es posible que escándalo acabe salpicando al presidente y a uno que otro miembro del primer círculo.
Dicen las malas lenguas que hay un grupo de asesores que se preguntan ¿y qué nombre le ponemos? a las andanzas del primer señorito, proponen que al delito de enriquecimiento ilícito se le llame en adelante apropiación humanitaria para vivir sabroso.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1
