
El domingo se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en Nigeria. No sé porque sigo interesado por la política y en general por la situación, de un país que no me dio sino sinsabores en mis dos aventuras africanas. Tengo recuerdos amables, algunos verdaderamente maravillosos, otros muy asustadores, pero en suma buenos recuerdos de todos los países africanos que visité entre 1992, mi primer viaje, desembarqué en Nairobi la primera vez, y 2015 cuando salí evacuado de Burundi en medio de las balaceras a dos cuadras del hotel donde me estaba quedando. De todos no. De Nigeria, que visité en cuatro o cinco ocasiones, no me queda absolutamente ningún recuerdo tan siquiera amable. Un país caótico, corrupto, violento, desgobernado. Los nigerianos son soberbios.
Vuelvo al tema. Nigeria llegó a las elecciones presidenciales en las mismas en que lleva sumido desde que me intereso por Nigeria, nadando en corrupción, inseguridad y desgobierno.
En las semanas que antecedieron la elección por un típico resultado de la ineptitud de los funcionarios del Estado encargados del proceso, Nigeria se vio envuelta en una situación de escases de dinero en efectivo. Resulta y pasa que el gobierno resolvió cambiar el diseño de los viejos billetes de Naira, la divisa nigeriana, dizque para controlar la corrupción ya que se decía que los corruptos tenían enormes cantidades de efectivo que no podrían devolver sin delatarse y tampoco usar. Los billetes viejos quedaron automáticamente anulados el comenzar febrero y los nuevos no llegaron y de la noche a la mañana la gente no tenía plata. La contribución del sector informal en la economía nigeriana es significativa. Las transacciones en efectivo son voluminosas.
La economía nigeriana está postrada y la inseguridad es generalizada. Los estados del nordeste de Nigeria, están bajo el control de extremistas musulmanes de cuyas monstruosidades, como los secuestros masivos de niñas para someterlas, nos enteramos de cuando en vez. Todo el territorio y toda la población están sometidos a las bandas criminales dedicadas al secuestro extorsivo. Empezaron con las multinacionales y sus ejecutivos, hoy en día nadie está a salvo. En los estados del sudeste se han repetido los ataques terroristas perpetrados por grupos separatistas.
Nigeria tiene 220 millones de habitantes, 97 millones de los cuales estaban habilitados para votar el domingo 26. Votaron 24 millones, ¡la participación más baja en los últimos tiempos: 24.7%! El ganador Bola Ahmed Tinubu, obtuvo el 36%, algo más de 8 millones de votos. Es el resultado más reñido de los últimos tiempos.
Tinubu es el gran gamonal de la política nigeriana, allá le dicen el hacedor de reyes de la política (political kingmaker). Su partido el APC (All Progressive Congress, ¿y eso cómo traduce? La frase no suena ni en inglés), estuvo en el poder desde 2015. Durante este período los nigerianos en promedio se han hecho más pobres, mientras la violencia, el separatismo y la inseguridad han crecido (The Economist).
Tinubu había sido un exitoso gobernador del Estado de Lagos en cuanto fue responsable de la modernización de la mayor ciudad de Nigeria y de África, pero perdió en su Estado contra Peter Obi, el candidato independiente.
Se suponía que con la incorporación de tecnología de punta, como el reconocimiento facial, para la votación y la implantación de un sofisticado sistema de comunicaciones, estas elecciones serían las más limpias y transparentes de la historia de Nigeria. Pero como con el cambio del diseño de los billetes, la implementación del proceso electoral estuvo plagada de fallas. Según varios medios internacionales, los de siempre, el Washington Post, The Economist y BBC News la elección fue caótica y el conteo peor. Los candidatos derrotados; Atibu Abubakar y Peter Obi inmediatamente procedieron a cuestionar la elección y pidieron que se repita. Las encuestas daban por ganador a Peter Obi, candidato independiente que tenía mucha fuerza entre una juventud cada vez más involucrada. Sorprende el resultado de Obi y sorprende sobre todo la escasa participación, en 2019 había llegado a 35% .
Eso resume a Nigeria. Un país en donde la clase política y las élites dominantes se han apropiado de tres bonanzas petroleras con la mirada cómplice e inepta de administración tras administración.
Cucharaditas gringas
Hoy empieza en Washington DC CPAC (Conservative Political Action Conference), la conferencia de los conservadores en Estados Unidos y claro, el tema es Trump, quien en principio domina las fuerzas conservadoras del partido republicano. CPAC tiene una importancia significativa en el rumbo que tome el partido republicano. Claro ahí estará Trump y también Nikky Haley quien ha anunciado su precandidatura. Ausente sorprendente Ron de Santis.
Tres agencias del Gobierno de los Estados Unidos han salido a confirmar la ¿tesis? según la cuál el virus del COVID 19 si se escapó de un laboratorio. No es que cambie de a mucho la nefasta historia de la pandemia, pero en cambio esa actitud si le suma tensiones a una de por sí muy tensa relación entre Estados Unidos y China, exacerbadas por el “balón espía” y la prohibición de uso de TIkTok en los teléfonos de propiedad de las agencias del gobierno de los Estados Unidos.
Hace un año, los colombianos estábamos indignados porque sacar un pasaporte podía tomar más de una semana. Vea pues, diría mi bisabuela paisa, en Estados Unidos, hoy puede tomar hasta 11 semanas el trámite normal de obtención de un pasaporte y siete semanas el trámite “expedito”.
Y ya para terminar…
Horror Petrista
“De mis ministros exijo lealtad con el programa de gobierno, cero corrupción y resultados” tuitéo el tuitero de la Casa de Nariño. Qué monstruosidad, sin ninguna prueba mancha la hoja de vida de tres personas que se la jugaron por él. Quiere calificar de desleal a Alejandro Gaviria para que las huestes mesiánicas procedan a crucificarlo, ¿y las ministras que se opusieron a la mermelada y a las veleidades imperiales de la primera dama, acaso son corruptas, o ineptas, o desleales? Sucio tratamiento.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1
