Por la puerta de atrás

Alocución del Señor Presidente de la República Gustavo Petro Urrego

El fin de semana estuvo movido por la publicación en Cambio Colombia de un documento, suscrito por los ministros de hacienda y de educación, por la ministra de agricultura y por el jefe del DNP, que presenta “sus reparos a la reforma a la salud”.  El documento, según relatan y precisó el mismo presidente Petro, fue discutido en varias reuniones por miembros del gobierno.  La lectura generalizada del documento filtrado es que la reforma que presentó el Gobierno al congreso no tuvo en cuenta los “reparos” de los altos funcionarios.  El lunes se especuló durante todo el día sobre el incidente, Petro hábilmente apagó la especuladera.  A las siete de la noche, cuando empiezan los noticieros, es decir la franja triple A, se presentó en la televisión acompañado de varios ministros y ministras, anunció que el ministro de educación no va más, a Alejandro Gaviria lo sacaron del ministerio, round de la ministra Corcho.  Matizaron la sacada de Gaviria con el retiro de María Isabel Urrutia del ministerio de deporte y de Patricia Ariza del de cultura.  La bomba es la salida de Gaviria, quien según Carolina Corcho defendía un modelo neoliberal que el gobierno del cambio no puede mantener.  El round, al interior del Gobierno, lo ganó la ideología. 

En el transcurso del día el presidente Petro se reunió con los presidentes de los partidos de la coalición y ahí estuvo bastante más conciliatorio, pues saliendo de la reunión “expresó que el acuerdo con los presidentes de los partidos es que van a presentar propuestas alternativas para los artículos que consideren deben ser modificados».  El presidente dijo que esto obedece a que el Gobierno es consciente de que el debate es parte de la democracia y de que todas las reformas necesitan del debate público. (Cambio Colombia).  A la conciliadora posición del presidente respondieron, Cesar Gaviria, como presidente del partido liberal, la baronesa electoral Dilian Francisca Toro que preside el partido de la U y Fincho Cepeda que preside a los lentejos anunciando que presentarán «un articulado modificatorio a la ley para que construyamos sobre lo construido y podamos mejorar el sistema«.

En buen cristiano, el presidente Petro aceptó que los partidos “de la coalición” modifiquen la reforma a la salud, modificación que no quiso aceptar en el interior de su Gobierno y que le costó la cabeza a Alejandro Gaviria.  Se me ocurre que el presidente ha resuelto apoyar a su ministra en defensa de la reforma ideologizada en espera de los debates que empezarán en un mes.  Tiene todo el sentido, si como todo parece indicar en enfrentamiento entre Gaviria y Corcho había llegado al punto de no retorno y el uno o la otra tenía que salir, lo lógico es que salga Gaviria, sacar a Corcho hubiera significado el entierro de la reforma de entrada.

Ahora bien, la salida de las ministras tiene su lado amargo.  La información de la que disponemos es que ni a María Isabel Urrutia ni a Patricia Ariza les pidieron la renuncia, ni les dieron ningún aviso, según lo que he podido oír estas dos señoras llegaron a la Casa de Nariño a una reunión y les dijeron que ya no iban más.

María Isabel Urrutia dice que a ella no le han pedido la renuncia y que de hecho no ha renunciado, que ella llegó a “Palacio” y la secretaria privada del presidente le dijo “Usted ya no va más”.  Dice que le duele que digan que la causal de su retiro es que no cumplió con las metas que el presidente le había propuesto.  Y hace dos comentarios que dejan una sombra sobre las actuaciones del gobierno.  Por un lado, dice que para nadie es un misterio que el ministerio del deporte lo “maneja” el partido de la U y por otro lado dice que de pronto la sacaron porque no quiso renovar dos mil órdenes de prestación de servicios.  Apesta que la destitución de la ministra suceda minutos después de la reunión con Dilian Francisca Toro.

Patricia Ariza dice estar redactando su carta de renuncia y que lamenta no haber podido hablar con el presidente.  Con un lenguaje cuidadoso, dice que le supo a cacho la forma en que la sacaron.  Y no niega el rumor según el cual la causa de su salida es porque no estuvo de acuerdo con la primera dama sobre el tema de las orquestas juveniles.  Y se destapa la alcantarilla.  Resulta y pasa que el viceministro de cultura es casado con la profesora de piano de las hija de doña Verónica y que a Patricia no le pareció que el vice ministro Zorro se hubiera ido a Venezuela a ver un asunto de gestión cultural sin consultarle. Y parece que la primera dama y su vice ministro Zorro expresaron que querían darle prioridad a la música sinfónica como el caso de las orquestas venezolanas y que Ariza si tenía una profunda diferencia conceptual sobre cuál es la música que deba promover el ministerio de cultura.  Más claro no canta un gallo: “A mí no me nombró ministra la esposa del presidente, me nombró el presidente”.

Veamos, a Gaviria lo sacó la ministra Corcho, a María Isabel la sacó Dilian Francisca Toro y a Patricia la sacó su alteza serenísima emperatriz de la danza del caribe y Primera Dama de la Nación, doña Verónica Alcocer.  “Se metieron con la vecina, pero con mi amigo Zorro, mamola”.

Mucha tela que cortar.  Estuve siete años en el Gobierno, tres como secretario del Consejo de Ministros y cuatro como director general del ICBF, siempre cercano a la Casa de Nariño, asistí a muchas “crisis ministeriales” pero nunca jamás atestigüé un caso de maltrato como al que fueron sometidas las dos ministras anoche.  Raro que las feministas no haigan dicho nada todavía.

Extraña que el gobierno que presenta una reforma laboral, uno de cuyos elementos centrales es hacer más difícil y castigar más duro el despido sin justa causa, y de frente va y despide a dos ministras sin justa causa y sin tan siquiera hablar con ellas.  Recuerdo en este momento una frase de Daniel García Peña cuando en 2012 renunció al gabinete distrital de Gustavo Petro “un déspota, por ser de izquierda no es menos déspota”.  Pero también hay que recodar que “el ministro debe mantener el pico cerrado y si lo abre debe ser para renunciar”, decía Jean Pierre Chevénement (Traducción libre y espontánea mía).

No se puede dejar pasar desapercibido el que el presidente Petro no duda en recurrir a la mentira descarada y a la desinformación para defender sus proyectos.  El episodio del uso de unas fotografías de unos hospitales venezolanos totalmente destruidos aduciendo que eran unos hospitales en Antioquia es deleznable.  Ante semejante metida de patas el presidente borró el trino y procedió a atacar a hospitales y clínicas como la Fundación Sante Fe, la clínica Valle de Lily y el hospital Pablo Tobón Uribe, aduciendo que son hospitales construidos por los ricos para los ricos.  Nada más sucio que torcer la realidad de esa manera para defender la posición ideológica de su ministra de salud.  Ante la falta de argumentos, el presidente recurre una vez más a la retórica que busca la polarización afectiva.  El sistema de salud hay que modificarlo porque hay que quitarles los privilegios a los ricos.  Hay que castigar a los privados como se interpreta el anuncio que hay que democratizar la generación de energías cuando lo que estaba proponiendo es fortalecer un esquema que existe desde los años noventa del siglo pasado o el que dice que le va a entregar la conectividad de internet a las juntas de acción comunal para que reemplacen a Claro y a Movistar, así con nombre propio.  Pura carreta demagógica.

Definitivamente el talante del presidente no le ayuda ni él ni al país.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


Una respuesta a “Por la puerta de atrás

  1. Estaba esperando esta Cucharada con ansias.

    Si alguien tenía conocimiento de causa para opinar, comentar y refutar la reforma a la salud era Alejandro Gaviria con sus 6 años liderando ese ministerio en el pasado. El manejo que le dio Gaviria al tema, claramente no le gustó a Petro y por eso el ministro, como se titula esta nota, salió por la puerta de atrás. Personalmente considero que si bien el manejo no fue tan diplomático, no estuvo errado.

    El Presidente en vez de invitar a Gaviria a una discusión abierta, que le hubiese ganado puntos de popularidad, lo sacó. Esto demuestra, una vez más, que en este gobierno solo se hace lo que él quiere y se le da la gana. No hay opinión contraria que valga, ni que lo haga repensar, por más válida y sensata que sea. El demagogo no está dispuesto a oír a su gabinete, y a cuestionar sus acciones con base en lo que sus ministros más preparados opinan. Solo se quiere rodear de personas que piensen como él o que hagan lo que él dice. No se necesitan dos dedos de frente para saber que bajo un contexto politico esta situación es delicada.

    Respecto a la salida de las ministras, la forma en que se enteraron que no seguían en el gabinete fue muy rastrera. No conocía la información privilegiada que tiene el autor, pero ayer me pregunté ¿será que las feministas lideradas por la vicepresidenta están haciéndose las de las gafas por el nombramiento de la nueva Ministra de educación? ¿Sería esta una forma de compensar a Francia?

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