Los dos centros

La figura geométrica por excelencia, la que define en buena parte la geometría misma, es el círculo.  Y el concepto del círculo no existe sino por su centro.  El círculo tiene UN SOLO CENTRO.

Ah no, pero la política colombiana no puede seguir la norma, ahora resulta que tiene dos centros.  Y uno que es matemático, todo confundido

Este fin de semana, el sábado 18 de febrero me coloqué todo contento y entusiasmado.  Sergio Fajardo, de Compromiso Ciudadano, y Jorge Enrique Robledo, del MOIR y últimamente liderando el movimiento Dignidad Colombia, presentaron su nueva aventura política, el partido con el excesivamente creativo nombre de: ¡Dignidad y Compromiso!

Jooooderrrr se les ha ido la mano a estos con ese nombre.  Lo debieron pensar mucho.  La primera idea debió ser Tu y Yo, pero no pudieron ponerse de acuerdo con quien era Tu y quien era Yo y eso que consultaron con varios consultores (sic).  Luego pensaron en Jorge y Sergio, en estricto orden alfabético, pero uno de los consultores a los que les consultaron les dijo que el nombre sonaba a dueto de serenateros.  Otro de los consultores a los que le consultaron les propuso que llamaran el partido la Quinta en relación con el número de derrotas electorales que acumulan la dignidad y el compromiso en Colombia.  En una muy inteligente decisión, resolvieron abstenerse de seguirle consultando a los consultores y echar un carisellazo para definir si era Dignidad y Compromiso o Compromiso y Dignidad y llegaron al digno compromiso.

De Sergio Fajardo había oído hablar como un excelente alcalde de Medellín.  Matemático y profesor universitario de reconocida trayectoria.  En 2008 cuando Carolina regresó a Colombia luego de completar su maestría me contó que había conocido a Fajardo en la universidad y que le había impresionado mucho, básicamente en ese momento Carolina me dijo que Fajardo concebía la política como debe ser.  Y como yo estoy absolutamente convencido que la raza mejora generación tras generación, estoy también convencido que Carolina es mucho más inteligente que yo, así que sin dudarlo abracé la candidatura presidencial de Sergio en 2010 y desde entonces he votado por él cada que se me ha dado la oportunidad.  Creo en lo que dice Fajardo.  Creo que la política se debe hacer con decencia, transparencia y honestidad.  A mí, siempre me ha convencido el discurso de Fajardo, porque básicamente expresa la coherencia, Sergio Fajardo no cede sobre unos principios fundamentales aún a costa de los resultados.  Como Fajardo creo que el fin no justifica los medios. 

Casi nunca he estado de acuerdo con Jorge Enrique Robledo, pero hay que reconocer que sus posiciones siempre han sido verticales.  Si algo tiene en común con Fajardo es su coherencia.  De hecho, Robledo ha sido, desde 2002 cuando fue elegido, el más coherente y constante vocero de la izquierda en el congreso de Colombia.  Sus posiciones en materia de políticas públicas esenciales, agropecuaria y energética por citar dos, son concretas y pragmáticas.  Y sin reposo ha ejercido la oposición con seriedad desde 2002.

El partido Dignidad y Compromiso aspira a ocupar el espectro del centro en la política colombiana. 

Durante tres días, todo bien, todo bien, como decía el Pibe.  Pero el 21 llegó el Roy y mandó apagar.  Y llegó con todo.  En un acto en el que contó con una importante representación de seguidores de Juan Manuel Santos, Barreras presentó su partido Fuerza de la Paz.  El partido de Roy, ¿por ahora?, se mantiene en la coalición del Pacto Histórico y se define como un movimiento liberal de centro izquierda.

Se completa el ciclo perfecto del péndulo, estuvo en la derecha, vaciló y pasó por el centro pero siguió su oscilación y fue a dar a la izquierda, por necesidad electoral su oscilación lo llevó a ubicarse en el centro izquierda y, finalmente, Roy Barreras llega al punto, al que inevitablemente por la leyes de la física todo péndulo llega, a detenerse en el centro y ahí se encuentra con Fajardo que siempre ha estado y con Robledo que lo acompaña.

Así no más se nos aparecen en tres días dos movimientos (¿partidos?) políticos que aspiran a ocupar eso que llaman el centro.  Coinciden los tres, Barreras, Robledo y Fajardo, en presentar su aspiración de convertirse en la tercera vía o la tercera fuerza que necesita Colombia.  Coinciden también los dos movimientos en la oportunidad de su lanzamiento, buscan presentar candidatos y consolidar su fuerza electoral en las elecciones regionales que tendrán lugar en octubre.  De hecho, ambos movimientos arrancan su actuar político otorgando avales a diferentes candidatos.

Pero no, la geometría no falla, el círculo no tiene sino un centro y ahí está Sergio Fajardo y su movimiento, lo de Barreras es oportunismo político, oportunismo inteligente.  Necesita hacerse contar y mostrar independencia para que el Pacto Histórico no lo absorba.  Y con su acostumbrada sagacidad, el fin de semana ataca a la ministra de salud y el martes convoca a seguidores del expresidente Santos que no comulgan con las ideas del mesías y otros se están empezando a sentir incómodos en la coalición que armó el mismo Roy y que seguramente si la oportunidad lo requiere, desarmaría y lanza su Fuerza de la Paz. 

Los meses que vienen serán claves para la definición de esa tercera fuerza.  La ideología que domina los propósitos de cambio del gobierno de Petro hace que el proceso político se siga polarizando y por ende degradando.  Por ahora no parece que la única reforma que ha sido presentada vaya a tener un tránsito fluido en el congreso.  Las críticas son más que las loas.  El manzanillo mayor ya ha anunciado que eso que llaman el partido Liberal presentará una reforma alternativa.  La ministra Corcho ya siente pasos de animal grande y ayer dijo en su primera intervención en defensa de su reforma que la responsabilidad está en los congresistas que fueron elegidos por el pueblo para que aprobaran las reformas, que ella es simplemente un fusible del gobierno Petro o algo así.

La gente, eso que llama Petro “mi pueblo”, se va cansando al no ver el tan cacareado y prometido cambio.  La coalición de gobierno se va desgastando al tener que defender proyectos que no convencen, funcionarios incompetentes y nombramientos ilógicos.

La “tercera vía” vuelve a ser atractiva y Barreras sabe que siempre es bueno tener el paracaídas bien dobladito y a la mano.

A juzgar por los primeros seis meses, el cuatrenio Petro estará dominado por el discurso extremo y la polarización afectiva.  Para enfrentarlo se requiere una verdadera opción de centro, que proponga soluciones prácticas y aterrizadas en lugar de opciones cargadas de ideologías mandadas a guardar.  Una oposición que cuestione, que proponga debates sobre la conveniencia de reformas y programas y no escaramuzas centradas en la soberbia y el ego de sus mesías, vengan de donde vengan.  Esa opción está en la tercera vía, en el centro.  Esperemos que la propuesta de Fajardo y Robledo cuaje y que lo de Barreras vaya más allá del oportunismo al que nos tiene acostumbrados.  Necesitamos una tercera fuerza que presente críticas de fondo a las erradas políticas cargadas de ideología del gobierno y no se concentre sobre un par de zapatos tenis o un viaje en helicóptero.

Ucrania

El genocida arreció, en un discurso sobre el estado de la nación rusa, sus ataques contra los Estados Unidos y occidente y retiró a Rusia del último acuerdo de no proliferación de armas nucleares.  A su vez el jefe de la diplomacia china, Wang Yi estuvo de visita en Moscú y en su discurso en la conferencia de seguridad en Munich reafirmó un cada vez menos velado apoyo a la guerra del genocida, así el régimen chino cacaree su neutralidad.  La respuesta de Biden no se hizo esperar y en una cumbre de los aliados orientales de la OTAN en Polonia, anunció el compromiso de los EEUU para defender cada centímetro del territorio de la alianza.  Parecería que estamos cada vez más cerca de una confrontación del genocida contra occidente en la que China podría jugar un papel fundamental y no propiamente a favor de los intereses de occidente.  Qué suto diría Carolina.

Tarea

Para los interpretes del discurso de Petro ¿qué significa la frase por qué no democratizar la generación de energía?

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


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