La Semana del Borrego

Con un discurso incendiario, cargado de referencias a la lucha de clases y de amenazas veladas a la oligarquía, Gustavo Petro ante una plaza de armas ocupada por unos dos mil borregos acarreados, hizo la defensa de “sus reformas”.

La esperada marcha de apoyo popular a las reformas del presidente quedó en eso, una manada de borregos acarreados hasta la plaza de armas de la Casa de Nariño.  Petro apareció con la nominadora de vecinos y embajadora volante de buena voluntad, la señora Alcocer y con su hija menor, ambas vestidas con la camiseta de la selección Colombia femenina.  La Casa de Nariño engalanada con el pabellón nacional y el presidente con la megalomanía a que se refería The Economist, alborotada.  Las frases disonantes se repetían, y todas terminaban con las eses alargadas como en los mejoresssssssssssssss tiempossssssssssssssssssss de la campaña.  Al hablar de la reforma a la salud dijo que en Colombia los niños se mueren porque hay unos empresarios que ganan plata administrando las EPS, no porque los políticos, que hoy lo apoyan, se roban la plata.  Al hablar de las pensiones dijo que millones de colombianos cotizan mes a mes, pero que a nadie le pagan la pensión, gran falacia, y que la plata se la queda Luis Carlos Sarmiento y la usa para comprar empresas y construir puentes que se caen, y al hablar de la reforma laboral hizo una extraña referencia a la explotación sexual de la mujer trabajadora.  Volaba la demagogia narcisista.  Luego vinieron las veladas amenazas.  Dijo el presidente que estaba presentando sus reformas al congreso como buen demócrata, pero que si en el congreso se embolatan las reformas, ya no será tan buen demócrata y de una vez convocó al “pueblo” (¿serán los dos mil borregos, o habrá más pueblo acompañándolo?) a defenderlas en la calle.  O sea, o mermelada o violencia.  Al cierre de su emocionado discurso hizo una defensa de los delincuentes y vándalos de la primera línea a los que seguramente convocaría a “defender el cambio” en las calles una vez que logre sacarlos de las cárceles donde se merecen estar.

Si por el lado del gobierno llueve, por el de la oposición no escampa.  Con bombo y platillo anuncian áulicos de uribismo que a la marcha de la oposición salieron el doble de personas que a la de Petro.  O sea, la oposición tiene la capacidad de acarrear dos borregos por cada borrego que acarrea el gobierno.  ¿Soguat? (traducción libre y espontánea de la expresión “so what?”).

Por cada borrego que fue a la plaza de armas a defender unas reformas que desconoce hubo dos borregos que fueron a la plaza de Bolívar y a las calles de Medellín y Cali a protestar contra unas reformas que tampoco conocen.  Es decir, entre el 14F y el 15F (qué manía esta de copiar, en Colombia las fechas son las fechas no un código de tres caracteres) salieron 3, o 3 mil, o 30 mil, borregos, de a dos por uno, a protestar o a apoyar “lo desconocido”.

Noooo, que vaaaaa.  No se trataba, como pretenden Petro y su vocero, de establecer en “la calle” un espacio para el diálogo.  Ni durante el incendiario discurso de Petro, ni durante las marchas de la oposición hubo oportunidad de dialogo, ni siquiera posturas que permitan pensar en una apertura a un dialogo “callejero”.  El discurso de Petro es “estas son mis reformas y si no le gustan, mamola”.  El discurso de la oposición es “no me gusta Petro y a todo lo que diga o haga, mamola”.

Y como los colombianos son y han sido, siempre, mucho más inteligentes que sus dirigentes, salieron a las marchas unos pocos borregos que responden al impulso de la polarización afectiva.  Salieron a defender al mesías, y salieron a crucificar al mesías.  Y todo lo que traten de decir los líderes, los voceros y los áulicos de las dos facciones se limita a un discurso vacío.

¿Culpas y responsabilidades?  Yo creo que el talante de Gustavo Petro no ayuda.  Creo que la sobradez ideológica con que algunos miembros de su gobierno han abocado el asunto de las reformas, tampoco ayuda.  Si no hay espacio para el dialogo, para la discusión, no queda más  camino que el rechazo indiscriminado.  La reforma es buena porque es mí reforma, y la reforma es mala porque es su reforma.

Mientras tanto, en la polarización, se pueden estar cerrando posibilidades de enriquecer el proceso del cambio que sí es urgente, y que no se nutre de la polarización afectiva.

Durante meses a muchos contertulios que exponían sus temores de la castrochavización de Colombia, yo les respondía que claro que Petro asustaba pero que las instituciones colombianas eran sólidas y que el modelo de la autocracia castrochavista no tendría éxito en este ambiente.  Ha llegado la hora para que las instituciones me den la razón.  Empezando por el Congreso y los partidos que tienen la obligación de no ceder ante las amenazas del presidente y estudiar cuidadosamente las reformas que el gobierno presenta.  Eso sí, empezamos mal.  Un grupo de congresistas serios ha planteado que la propuesta reforma a la salud es una ley estatutaria y por ende no se puede tramitar en sesiones extraordinarias con mensaje de urgencia que es lo que quiere Petro.  El ministro del Interior y vocero del Gobierno, ha dicho que no, que al presentar la reforma para que su trámite inicie con mensaje de urgencia en las comisiones séptimas está decidiendo que la reforma es una ley ordinaria.  Me explico: no hay espacio para el famoso diálogo.  El Gobierno va con todo, apostándole a la efectividad de la mermelada.  Arranca la reforma a la salud con la espada de Damocles de la inconstitucionalidad por vicio de trámite colgándole sobre su cabeza.  El escenario es aterrador.  No hay duda que Petro y su ministra pretenden imponer una reforma que no ha sido debatida y alrededor de la cual no hay consenso, ni siquiera acuerdos mínimos.  Cuentan para ello con la coalición que les armó Roy Barreras, veremos qué sale del Congreso.  Qué mecanismo estarán pensando usar para asegurar que una Corte Constitucional independiente no se les atraviese, porque de entrada han descartado un argumento válido y asumido el riesgo de la inconstitucionalidad por vicios de trámite.  Al Congreso lo amenazan, lo tratan de amedrentar con “la calle” y ¿a la Corte con qué?

Las apuestas de Petro son, por decir lo menos, temerarias.  Propone poner la salud en manos de los entes territoriales y ahora se le ha ocurrido que la cobertura de la interné la deben asegurar las Juntas de Acción Comunal, ayayayyyyy.

Última Hora

El Washington Post anuncia una investigación con base en documentos filtrados a Historias Prohibidas una organización sin ánimo de lucro, basada en Paris, que está desarrollando con el Post y otras dos docenas de medios el proyecto Matadores de Historias.  Aparece ahí una organización española llamada Eliminalia dedicada a usar falsas noticias y alteraciones para cambiar la imagen de sus clientes.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


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