
Pensando ando
Hoy comparto con Ustedes queridos lectores una sentipensadera que se me ha ocurrido en esta última semana. Con las pataletas del presidente, tenía tema de actualidad de sobra, pero me la pudo la consciencia.
Desde los tiempos surafricanos, Mónica y yo nos hicimos fieles y leales seguidores de un programa de BBC News World Service, llamado Hardtalk. Stephen Sackur entrevista en el programa líderes mundiales de todas las áreas. Sackur es directo y muchas veces inclemente con sus entrevistados, nunca evita la pregunta difícil y nunca acepta la respuesta fácil.
El 24 de febrero se completa un año desde que el genocida decidió invadir a Ucrania y comenzó lo que la mayoría con gran hipocresía llama la guerra de Ucrania. Yo me niego a darle otro nombre es el genocidio de Putin. Sergei Karaganov preside el Consejo de Política internacional y de Defensa en Rusia, obviamente un cercano asesor del genocida. En una como siempre brillante entrevista, Sackur desenmascaró varias actitudes y conceptos del genocida y su círculo cercano. Tienen su propia post verdad que expresan con un cinismo aterrador. Lo que en febrero de 2022 el genocida llamó una operación especial que sería muy rápida, se ha convertido en una difícil guerra que según el discurso del Kremlin, los rusos están ganado y van a ganar, dice sin inmutarse Karaganov. Sin sonrojarse, al igual que el genocida, él explica que el propósito de la “guerra” es eliminar el régimen nazi de Ucrania, derrotar a occidente y extirpar un cáncer llamado la OTAN. Con una cínica sonrisa a flor de labios, dice Karaganov “durante la operación las bajas rusas son una décima parte de las que reporta la comunidad internacional, en cambio, las muertes de ucranianos que lamento pueden ser hasta cien veces más que las bajas rusas». Karaganov con su cínica mueca acusa a Sackur de estar diseminando la propaganda de occidente y sostiene que sus fuentes describen una “guerra” totalmente diferente. Finalmente confirma que más pronto que después, Rusia iniciará una nueva ofensiva en su afán genocida. El discurso no es diferente del de el genocida, quien en un acto de recordatorio del final de la batalla de Stalingrado contra los nazis, no tuvo ningún empache en decir que Ucrania era el campo de batalla de la lucha de Rusia contra Occidente y que nuevamente en el campo de batalla Rusia estaría enfrentando los tanques alemanes. Una vez más amenazó a Occidente y especialmente a la OTAN de acudir a su arsenal nuclear. Nada más peligroso que un genocida derrotado y el ruso está sintiendo pasos de animal grande.
Lástima que los temerosos líderes occidentales no se hayan percatado que hay una sola forma de derrotarlo y esa es fortaleciendo realmente, y no simbólicamente, la capacidad bélica de Zelenskyy. Alemania autorizó, un año tarde, a Polonia y otros aliados de la OTAN para que le suministren tanques de última generación a Ucrania, eso sí a cuentagotas. Estados Unidos ladra, pero no muerde. Se contenta con detener los super yates de los billonarios rusos y con imponer sancioncitas por el estilo, pero se niega a suministrarle aviones de combate F16 que le permitirían a Ucrania, por ejemplo, atacar las bases desde donde diariamente el genocida manda disparar los misiles contra objetivos civiles, hospitales, escuelas y edificios de vivienda en Ucrania.
El genocida necesita ganar la guerra por soberbia y porque si pierde su proyecto de autocracia ilimitada se debilita. Zelenskyy y los ucranianos necesitan ganar la guerra porque de ello depende su supervivencia como cultura y como sociedad. Occidente necesita petróleo y calma, al final del día los muertos que los pongan rusos y ucranianos, no los alemanes, ni los gringos, ni los franceses o los británicos. Que se maten entre ellos.
OXFAM nació en Oxford, Inglaterra, en 1942. Fue fundada por un grupo de miembros de la Sociedad Religiosa de los Amigos (cuáqueros) a quienes se unieron académicos de la universidad. El propósito inicial era el de combatir la hambruna que se presentaba en Grecia invadida por Alemania y aislada por los aliados, de ahí su nombre OX por Oxford FAM por famine. Hoy en día OXFAM es una confederación internacional formada por 19 organizaciones no gubernamentales, que realizan labores humanitarias en 90 países. Su lema es «trabajar con otros para combatir la pobreza y el sufrimiento». Muchos piensan que OXFAM es una ONG británica, ya que fue creada en la Gran Bretaña, en Oxford, sus cuarteles generales están ubicados en el Reino Unido y es en el territorio de británico en donde se encuentran la mayoría de las tiendas de OXFAM, que han sido una importante fuente de ingresos para la organización a la vez que ofrecen productos de segunda mano en muy buenas condiciones a los menos aventajados. Todo maravilloso.
A causa de mi carrera trabajando en programas de asistencia internacional en América Latina, el Caribe, África y Asia, así como durante la etapa que estuve a cargo de la dirección general del ICBF en Colombia, tuve la oportunidad de interactuar, muchas veces, con “gente” de OXFAM y con la organización. Siempre me parecieron un tilín sobraditos de lote. Daban la sensación de pertenecer a culto más que a una ONG con una determinada misión. Fundamentalmente en sus inicios y durante los primeros años de su impresionante crecimiento, OXFAM era una organización concentrada en la ayuda humanitaria contra el hambre, pero hoy en día su agenda es mucho más amplia y, últimamente, tal vez como reacción a los escándalos de conductas sexuales inapropiadas por miembros importantes de la organización especialmente en Haití pero también en otros lugares y en las oficinas centrales, OXFAM se ha vuelto, si se quiere, bastante “moralista”.
Dhananjayan Sriskandarajah es el CEO de OXFAM GB, una de las organizaciones que conforman la confederación y tal vez la más reconocida. Esta semana Stephen Sackur entrevistó a Sriskandarajah y yo me quedé pegado del televisor porque me interesaba mucho entender el ángulo que le daría Sackur a la entrevista. Nada desilusionado. Como dicen por ahí: el viejo Stephen le pegó al perro. Básicamente y para no aburrir al lector, resumo. Sackur planteó que no eran claros los motivos por los que una organización dedicada a la ayuda humanitaria haya asumido en tiempos recientes un discurso extremadamente crítico, casi que de regaño frente a los gobiernos. El entrevistado se iba enredando, casi que daban ganas de decirle no aclare que oscurece. Y recordé el argumento central de un maravilloso libro del economista William Easterly titulado The White Man’s Burden, como el poema de Kipling, en el que Easterly sostiene que los esfuerzos de Occidente por ayudar a los demás han hecho mucho daño y poco bien. Sriskandarajah nunca respondió la pregunta central ¿Tiene sentido que una organización tan poderosa como OXFAM con una clara misión de ayudar a los demás, se dedique a desarrollar una agenda fundamentalmente política con parte importante de los recursos que los donantes y benefactores le confían? Y me quedé con el sinsabor que me dejó la lectura de libro de Easterly en 2005 cuando emprendía mi segunda “misión africana”. La ayuda internacional es una aventura costosa. Los programas son ejecutados por organismos internacionales, por ONGs y en muchos casos por empresas privadas que se han dedicado al negocio de gestionar los recursos de los grandes donantes como USAID, los británicos o la Unión Europea. El diseño, la implementación y el seguimiento se llevan a cabo por consultores con salarios privilegiados, que viajan extensivamente, se alojan en hoteles de lujo y de cuando en vez se echan sus canitas al aire, ver Haití, el Congo y otras fiestecitas patronales pagadas por los donantes. Eso lo llaman el “overhead” y puede llegar a comerse un buen porcentaje de los recursos dedicados a la ayuda internacional, recursos que los sujetos receptores de dicha ayuda nunca verán. La nube negra de la entrevista de Sackur es el dato según el cual en 2022 aumentó sensiblemente el número de personas en pobreza extrema en el mundo, sobre todo en África.
Dos entrevistas. Dos muestras de excelso periodismo independiente y cuestionador, un solo resultado, algo está fundamentalmente mal en la forma en que los Sapiens nos hemos organizado. Permitimos que un genocida haga de las suyas y proponemos pañitos de agua tibia para quedar bien. Nos gastamos importantes recursos, muy importantes, en proveer ayuda a los más necesitados y esa ayuda tiene poco o ningún impacto. Mientras esto sucede, el uno por ciento más rico de la población ha logrado capturar más del 50% de la riqueza generada en la última década.
Volvamos a tierra
Llevo horas tratando de entender el cuento del globo aerostático chino que anda sobrevolando los Estados Unidos. Me siento medio estúpido. Si a los chinos, como sostienen, se les “escapó” el globo, ¿por qué no le avisaron a los gringos y se esperaron a que un agricultor de Montana viera el aparatejo? Piensa mal y acertarás. Me late que ha sido una provocación intencional porque me resulta una impresionantemente coincidencia con la decisión del recién posesionado presidente Marcos de Filipinas de permitir la reapertura de diez bases militares norteamericanas en su territorio, lo que no le debe gustar nadita a los chinos.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1
