De Guatemala a Guatepior

Un fiscal guatemalteco ha resuelto iniciar una investigación contra el ministro de defensa de Gustavo Petro.  Iván Velásquez fue el coordinador de la Comisión de Apoyo Investigativa de la Corte Suprema de Justicia, que destapó la olla podrida de la parapolítica en Colombia, lo que le valió la animadversión del uribismo.

Más adelante Velázquez sería nombrado jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala la CICIG.  En 2015 las investigaciones de la CICIG destaparon varios casos de corrupción entre estos se destacan los casos “La Línea” y “Redes” que involucraron a altos funcionarios del gobierno de Otto Pérez Molina, muchos de los cuales incluida la vicepresidenta Roxanna Baldetti, hacían parte del gobierno de Jimmy Morales.  En agosto de 2017 la CICIG, junto con la fiscalía de Guatemala, le retiran la inmunidad al presidente Morales por estar involucrado en un caso de corrupción electoral.  Ni corto ni perezoso, usando técnicas futboleras, Morales resuelve que la mejor defensa es un buen ataque y declara a Velázquez persona no grata y decreta su expulsión de Guatemala.  La Corte de Constitucionalidad de Guatemala suspende de forma definitiva la expulsión.  Morales sin embargo  mantuvo la presión ofensiva, había que sacar a esos tipos que estaban haciendo demasiadas preguntas, en 2018 anunció que Guatemala no renovaba el mandato de CICIG.  La ropa sucia se lava en casa, en este caso la ropa estaba cochina.  Morales ordenó también la transferencia inmediata de las funciones de la CICIG al Ministerio Público.  Y ahí empezó la segunda ofensiva.

Desde un ministerio público cooptado por los seguidores de Pérez Molina y de Morales, encabezados por el presidente Alejandro Giammattei, el fiscal especial Rafael Curruchiche ordena la investigación contra Velásquez basado en una curiosa interpretación de lo que son los acuerdos de cooperación, en este caso con los altos ejecutivos de Odebrecht que a punta de esos acuerdos dejaron enlodados y/o encarcelados a funcionarios públicos y legisladores de varios países de América Latina.  Curruchiche también ordena investigar a Thelma Aldana, ex fiscal de Guatemala, y quien cooperó con las investigaciones de la CICIG y fue acusada por la extrema derecha guatemalteca de encabezar con Velásquez una conspiración contra el régimen guatemalteco.

No soy ducho en asuntos diplomáticos.  Me parece que en este caso si había que zapatear.  Es que la “persecución” contra la CICIG y su jefe es un atentado directo a un valor fundamental de la democracia como la conocemos y como la defendemos, la independencia de los órganos judiciales.  Está bien Petro al poner en tela de juicio la utilidad de mantener relaciones diplomáticas con un país que no respeta dichos valores. 

Perú

Extrañamente los medios guardan un silencio cómplice sobre la evolución de la crisis desencadenada por el enfrentamiento entre Pedro Castillo y el congreso peruano que resultaría en la destitución y captura de Castillo, en la expulsión del embajador de México y a un “enfriamiento” de las relaciones diplomáticas con otros países de la región (incluida Colombia).  En un artículo de la revista Foreign Affairs, se habla de más de cincuenta muertos en las protestas que han desatado los seguidores de Castillo.

La crisis de la democracia peruana es estructural.  Pensar que lo que sucedió en diciembre de 2022 fue un asunto coyuntural es una mirada equivocada.  Desde 2016 la democracia peruana ha enfrentado una crisis tras otra.  La razón, en un intento por establecer pesos y contrapesos los lideres políticos peruanos, le dieron al congreso facultades que facilitan el proceso para destituir al presidente, y a su vez, le dieron al presidente facultades que facilitan el cierre del congreso.  Y ahí fue Troya.  Dos destituciones y dos renuncias en seis años.  La democracia enrarecida.  La polarización desaforada.  No se trata de adelantar o aplazar elecciones, pues si no se resuelve el problema estructural de fondo, nada bueno es de esperarse, ya que las diferencias políticas que son normales en toda democracia y que se deben ventilar en debates civilizados se convierten en Perú en batallas campales a ver quién puede más, si el ejecutivo o el legislativo.  Si se desea resolver el nudo gordiano, hay que empezar por el principio y lograr un acuerdo que elimine la confrontación entre las dos ramas del poder.

Volvamos a Colombia

En la última columna me preguntaba que pasaría con Petro en Davos.  No hubo sorpresas. Primó el discurso ideológico y el total desdeño por las normas mínimas de la buena educación.

La ministra de Minas se mandó un discurso en el que anunció que Colombia no firmará más contratos de exploración de petróleo y gas.  El presidente insistió en la necesidad de salvar el Amazonas y en la de cambiar deuda externa por actividad ambiental, eso suena bien.  Eso sí aprovechó para dejar plantados a los presidentes de tres grandes multinacionales con quienes iba a discutir oportunidades de inversión en Colombia.  La disculpa en esta ocasión no tenía ni pies ni cabeza, dijeron que el presidente estaba ocupando atendiendo una crisis en Jamundí lo que fue desmentido por el alcalde de Jamundí.  Ya empieza uno a preguntarse ¿qué es lo que hace que el presidente de pronto desaparezca e incumpla su agenda pública?  Piensa mal y acertarás, dicen por ahí.  El hecho concreto es que no pasa más de una semana o dos sin que el presidente deje metido a alguien importante.  O le cuadran  la agenda o nombran un equipo de disculpas un poquito mejor.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @juanmaurrutiav1


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