Corrupción

Duro comienzo de año para el presidente Petro.  Casi derrumba el proceso de diálogo con los elenos, que aprovechan cualquier cagada para montarla, y la madre naturaleza le derrumbó la carretera panamericana dejando aislado al suroccidente del país y a Pasto, Cali y Popayán llevaos.

Sobre el proceso con los elenos, La Cucharada ya publicó mi opinión y no hay mucho más que agregar.

Sobre el derrumbe en el suroccidente del país si hay mucha tela que cortar. 

Primero la primaria, el monumental derrumbe es el resultado de un exceso de lluvias, causado a su vez por un fenómeno de la Niña, exacerbado por el cambio climático.  Y contra eso ni Petro ni Colombia nada pueden.  Ahí está, es lo que hay.

Pero, siempre hay uno.   El aislamiento del suroccidente colombiano, la escasez de combustible y de comida, la resultante especulación y carestía son también el resultado del cáncer que se está comiendo a Colombia.  La corrupción.  Cierto el derrumbe de Rosas cerró la carretera panamericana, pero si las obras contratadas no se las hubieran robado no una sino varias veces, habría una vía alterna, si algo larga, por Mocoa, Pitalito Popayán, 425 kilómetros.  Esa carretera si los contratistas a quienes se han adjudicado licitación tras licitación hubiesen cumplido, se podría transitar a un promedio cercano a 50 km/h, hoy recorrer el trayecto que debería tardar algo más de ocho horas está durando más del doble.  Simple, como la custodia de Badillo, se la robaron, se la robaron.

Ya salió el presidente a desdecirse, como de costumbre.  En el propio Pasto en una reunión hace unas semanas había dicho era inútil la inversión en esas famosas autopistas por donde transitan las tractomulas que traen los productos que consumen los ricos y que están acabando con la producción nacional.  En su visita a la zona de desastre anunció la construcción de una autopista nueva, ¿anti derrumbes?  Otra pregunta ¿esa la van a construir antes o después del tren elevado de Buenaventura a la Costa Caribe?

Sigamos.

El 30 de diciembre, mi hermano tardó siete horas, siete, en un trayecto de 88 kilómetros.  Promedio 12.5 km/h.  Opa.

El mismo viernes 30 de diciembre quienes salieron de Bogotá temprano en horas de la mañana y se fueron por la “presunta doble calzada” tardaron doce horas hasta Girardot, 146 kilómetros, promedio 12,16 KM/h.

Cuando yo era joven paseador, me iba el viernes a las seis de la tarde para el Club El Puente en Girardot y llegaba a la hora de la cena, 8:30 a 9:00 pm.  En más de una ocasión armamos paseo para ir a jugar tenis en las canchas de El Puente, salíamos temprano en la mañana y estábamos en Bogotá al final de la tarde.  No había doble calzada.

Esa carretera, la doble calzada, también se la robaron y la vía alterna que es la que pasa por Mosquera y La Mesa lleva años en obra.

Desde que empezó la pandemia del COVID 19 nos trasladamos con mi esposa Mónica a una finca en la sabana de Bogotá a donde se llega por la salida de la calle 80.

¿Se llega?  Como le contestan a uno los vendedores y vendedoras en las tiendas, “se le tiene pero se le demora”.  Y mucho.  Durante la pandemia, sobre todo en tiempos de cuarentena, yo iba a Bogotá en 40 minutos.  En un día normal esa misma ruta toma más de dos horas si toma uno la mala decisión de salir entre las seis y las nueve de la mañana.  Ahora bien, si como nuestro amigo Manuel que nos compra la leche, si sucede y pasa que la salida o entrada a Bogotá coincide con un evento en ese esperpento llamado la Arena Bogotá, pailas, el clavario puede tomar hasta cinco horas.   Son 37 kilómetros.

La causa de este desastre es la construcción desaforada de bodegas y centros de oficinas sobre la margen de la Calle 80 en territorio del municipio de Cota sin que nadie haya pensado que a esos lugares era necesario transportarse, cambiaron el uso de suelo y no pensaron en la movilidad.  El esperpento de la Arena Bogotá tiene aforo para 24,000 y no tiene ni estacionamientos no vías de acceso. 

El volteo de tierras y el otorgamiento de licencias de construcción sin tomar en consideración asuntos como la seguridad y la movilidad son actos de corrupción.

Hace veinte años que no transito con frecuencia por eso que llaman la Autopista Norte, pero las historias de interminables trancones se repiten a diario.

Un país de cuya capital no se puede salir y a cuya capital no se puede llegar sino por vías en donde no se puede circular a más de 15 km/h en pleno siglo XXI, no puede funcionar correctamente.

Y hay que reconocerlo, en la mayoría de los casos, detrás de la construcción de cada una de esas vías hay un escándalo de corrupción.  Y la gran mayoría de los culpables de la corrupción, transitan por esas mismas vías en vehículos de alta gama seguidos de camionetas llenas de guaruras con destino a las mansiones que se construyeron con lo robado en los pueblos de la sabana o en Anapoima, o en Peñalisa. 

Y así seguimos.  Mientras tanto leo con extrañeza que Alberto Donadío, reconocido periodista de investigación, con un bien ganado prestigio salga a defender a uno de esos corruptos irredimibles, el señor Carlos Palacino cuya escandalosa gestión de la EPS SALUDCOOP dejó un hueco de billones de pesos del que el sistema de salud no ha logrado recuperarse.  El tema toma relevancia porque el ejemplo de esa miserable gestión es frecuentemente utilizado por la ministra de salud que quiere desmontar las EPS y devolverle el manejo de la salud al sector público.  Otro efecto de la corrupción.

¿Será esa la paz total?

Las disidencias de las FARC ordenan a una autodenominada “guardia campesina” retener a un pelotón de la fuerza de tarea Omega que estaba patrullando en la zona de Vistahermosa en el sur del departamento del Meta.  Están secuestrados.  Es una clara violación del cese al fuego ordenado por decreto.  Dice el gobernador del departamento que el propósito de las disidencias es exigir que el Estado colombiano retire a la fuerza pública de la zona para establecer control territorial sobre una zona inundad por cultivos ilícitos.

¿Qué irá a decir Petro en Davos?  ¿Qué importantes lecciones tendrá para darle a los líderes mundiales que se reúnen año a año a hablar chachara allá?  Ojalá los ilumine.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


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