
Están baleando el avión wuey, ¡ah la verga! gritaba en su celular el operador de la torre del aeropuerto de Culiacán.
Cogieron al chapito, de nuevo, esta vez de verdad, sin intervención de abrazos y no balazos de AMLO. Ya está en la cárcel en la Ciudad de México. Y la que se armó. El poder de fuego del ejercito del cartel de Sinaloa, o de la subdivisión de los Chapitos del cartel, quedó plenamente demostrado, la emprendieron con armas largas contra tres aviones e hicieron cerrar el aeropuerto de Culiacán. Bloquearon las autopistas y las carreteras. En concreto encerraron en sus casas a toda la población de Culiacán y de varias municipalidades del Estado.
Nuestra hija Camila y su esposo montaron un mágico hotel, Toninas, en Celestino Garza, en Sinaloa, a una hora larga en carro de Culiacán y otro tanto de Mazatlán, sobre el pacífico, con una playa maravillosa. Los hoteleros como Camila y Enrique se destacaron en las noticias en estos días porque le dieron posada a las personas que quedaron entrampadas en la autopista que une a Mazatlán con la frontera norte y que pasa a un par de kilómetros.
Y claro, mientras saboreamos un mágico aguachile de camarón y un pescado rebozado, debidamente rociados con un par de tequilas y una que otra chelita, al lado de la alberca, uno echa paja. Sobre las recientes elecciones de presidente municipal de Elota, ganadas por la esposa de un lugarteniente del cartel, que ha resultado excelente. Comenta sobre los halcones del cartel que se apostan en los pasos claves de caminos y carreteras cuando hay un pez gordo del cartel en la zona y que son mucho más eficientes que la policía para encontrar a los “caquitos” que cometen fechorías en las playas o en los poblados, y sobre todo más eficaces que la justicia en la imposición de penas que van desde la paliza y la expulsión del poblado, hasta la pena de muerte que aplican sin ningún empache. Con total cinismo, tal vez lubricado por el exceso de tequila, concluimos que la seguridad y el desarrollo de buena parte del Estado de Sinaloa son garantizados por el cartel. Con una ventaja que se puede estar acabando, el cartel de Sinaloa no ha tenido que enfrentar las guerras intestinas o territoriales que han tenido que enfrentar otros como el de Jalisco o el de Michoacán. La parte llana de Sinaloa es una despensa para la república y contribuye sustancialmente a las exportaciones mexicanas de alimentos. La sierra, el emporio del cartel, está plagado de los laboratorios de cristal metanfetamina, la droga de moda que han ido reemplazando los sembradíos de marihuana que hicieran la fortuna inicial del cartel en los años 80 del siglo pasado. La autopista que conduce hacia la frontera pasa a unos kilómetros de Toninas y en las noches se oyen los tractocamiones que sin cesar circulan cargados de “comida pa los gringos”.
En una ocasión nos detuvieron, en Mazatlán, en un retén de la policía federal, los agentes estaban todos con pasamontañas, gafa antidetalle, chaleco antibalas y rifle semiautomático de esos que usan los gringos para matarse entre ellos. Ingenuo pregunté ¿y si son traquetos?, “pos esos tienen contraseña wuey” fue la respuesta, eso traduce que cuando la autoridad les pregunta de donde vienen, la respuesta es la contraseña.
Como en las películas de espías.
¿Quién va?
-“Los perros ladran la caravana sigue”
Ese arreglo, que se apoyaba en “abrazos no balazos” de AMLO fue el que se descompuso con la detención del “chapito”. Y ese ejército fortalecido por la “tregua” fue el que se tomó por asalto a Culiacán y buena parte de Sinaloa, descaradamente salieron de sus escondrijos a dispararle a lo que se moviera y a mostrar su fuerza.
¿Qué viene?
El golpe publicitario de la extradición no tardará, seguramente cuando ello suceda habrá otro “Culiacanazo”. Al chapito como a su papito le harán un juicio de esos que hacen en Estados Unidos para limpiarse el alma y creerse que están haciendo algo para parar el consumo de narcóticos y el infinito flujo de dineros sucios que fertiliza su economía y que nutre los bolsillos de los fabricantes de armas que de esa manera aumentan sus contribuciones a la NRA y engrasan la maquinaria republicana en el congreso. A eso lo llaman política antidrogas. Y mientras tanto la gente decente de Sinaloa, pailas.

Al otro lado del río Grande, los congresistas tuvieron que llevar a cabo quince votaciones para elegir a Kevin McCarthy, lo que no había sucedido desde 1860, cuando en la antesala de la Guerra Civil se requirieron 44 votaciones, “Speaker of the House” que es quien preside las sesiones de la cámara baja del Congreso de los Estados Unidos. La demora fue causada por la rebelión de 20 congresistas de extrema derecha que hacen parte del “Freedom Caucus” muy trumpistas, seguramente todos receptores de donaciones de la NRA, es decir de los dineros que produce la venta de armas a mexicanos y colombianos para que asesinen a sus hermanos. Para lograr su elección McCarthy, que en su momento criticó a Trump por su negacionismo y por su participación en los hechos del 6 de enero de 2020 y luego se patraseó en una vuelta canela digna de las olimpiadas en busca del apoyo de Trump; tuvo que hacer concesiones y asumir compromisos que pondrán en aprietos su gestión y sobre todo que abrirán las puertas para la polarización, los enfrentamientos y las divisiones en la cámara baja. Los puntos esenciales de los “rebeldes”, como son el impeachment del presidente Biden, la investigación contra su hijo Hunter y cualquier asunto que enrede la gestión del gobierno demócrata ocuparán la agenda legislativa en la cámara baja. Mientras temas esenciales para la población seguirán empantanados.
Adiós, por ejemplo, a cualquier legislación que busque el control a la comercialización de fusiles de asalto y otras armas de largo alcance, mientras los representantes resuelven nimias peleas internas, los asesinos de todos pelambres y los ejércitos de los narcotraficantes podrán seguir comprando armas y cometiendo crímenes cada vez más atroces.
La bancada “libertaria” se asemeja mucho a los radicales del partido demócrata, los extremos se juntan, que en los comienzos del gobierno de Biden entorpecieron la agenda legislativa de “su presidente” porque no incluía temas para ellos no negociables.
Queda el partido republicano fracturado, el presidente de la cámara, (el speaker) que generalmente es sumamente poderoso, debilitado y debiéndole su estabilidad a un grupo de zelotas que le harán la vida imposible.
Esta situación se presenta en un momento en que puede ser muy negativa para el mismo partido republicano que se prepara para enfrentar en las elecciones de 2024 a un presidente Biden que se va fortaleciendo. Las cifras y la coyuntura muestran que 2022 ha sido un año sumamente positivo para los Estados Unidos, para su posición internacional y para su economía, lo que se refleja en una constante mejoría de la popularidad del presidente. Mal momento para las pataletas trumpistas.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1
