Pasar la página

Así empezaba mi primera columna del 2023

Pasamos la página

“En esta columna se han criticado muchas acciones y proposiciones del presidente Petro.  Pero año nuevo, vida nueva, vamos pues a pasar la página.  Empieza un semestre crucial para Colombia y para su gobernante.

No hay duda de que la inseguridad y la criminalidad, una llaga de la nación, hace que los colombianos esperan que el Estado responda con medidas y muestre resultados.

El anuncio de año nuevo del presidente Petro es una buena, muy buena noticia.  El cese al fuego bilateral pactado con cinco organizaciones, el ELN, dos grupos de disidencias de las FARC y dos grupos paramilitares.

Hay que reconocer que el presidente echó la carne al asador, se la jugó por la paz total en una apuesta valiente.  Ojalá los actores armados entiendan la generosidad de la oferta del gobierno de Petro.  Ojalá los organismos del Estado y la sociedad acompañemos al presidente en su empeño por lograr un avance significativo al iniciar el año con un cese al fuego bilateral que, claro está, no deja de tener sus riesgos.”

Desafortunadamente en lo que acababa de escribir esta nota, el ELN anuncia que no es cierto, que ellos no han acordado ningún cese al fuego con el gobierno y que el anuncio del presidente Petro no resultó ser más que eso, otro anuncio del twitter del presidente que parece estar gobernando en otro país.

“Eso no puede ser cierto” pensamos cuando el presidente anunció que todos y todos los muchachos y las muchachas de la primera línea, detenidos durante las protestas y actos vandálicos de 2021, quedarían libres antes de nochebuena, y como la canción, llegó la nochebuena, pasó la navidad y han librado a cuatro de cientos.  Hay que reconocer que los miembros del gobierno ya habían puesto la reversa y habían dicho, pues de verdad a la hora de la verdad y conociendo la certitud era que las liberaciones no serían masivas como lo había dado a entender el trino presidencial. 

“No puede estar diciendo eso”, pensé, cuando el presidente dijo en la instalación de una “olla comunitaria” que había que reemplazar la bienestarina porque era importada, es que esa sí era una mentira, mentira.  La reversada o patraseada posterior, según la cual el presidente se refería a que la bienestarina tiene materias prima importada, nada aclaró pues no se refirió a la ignorancia de la declaración inicial de Petro.

Ni qué decir del episodio de los aviones de guerra que se iban a comprar pero que tal vez no se iban a comprar y que finalmente no se van a comprar.  Difícil saber cuántas veces cambió la política del Gobierno en esta materia.

Preocupa en este caso que un tema absolutamente fundamental en la agenda del gobierno del «cambio» caiga en el lugar común de los anuncios infundados o desinformados del presidente.  Ya nos hemos acostumbrado a escuchar la entusiasmada grandilocuencia del presidente en sus discursos con un grano de incredulidad y otro de asombro.  Pero esto no fue en la calentura de un encuentro con las comunidades, fue un trino publicado en la tarde del 31 de diciembre como un gran anuncio del gobierno del Pacto histórico, aplaudido por todas las barras, las bravas y las pensantes, y comentado positivamente por muchos críticos del gobierno.

Y eso salió mal, o muy mal.

Le cuesta a uno entender que teniendo a su mano derecha en el consejo de ministros a Álvaro Leyva, uno de los mejores servidores de la paz de Colombia, que de una u otra forma ha participado en prácticamente todas las negociaciones, diálogos y acercamientos con los grupos alzados en armas, que conoce como pocos la sicología de esas negociaciones y sobre todo la de los “combatientes”, el presidente Petro se hay pegado semejante tiro en el pie.

El cuento de la bienestarina, el de los aviones, las salidas en falso de ministros y colaboradores, que no han sido pocas, son asuntos de poca monta, corregibles.  Anunciar que se ha acordado algo que no se ha acordado en un proceso de negociación puede dar al traste con el proceso mismo y, en el menos peor de los casos, minar al confianza de los interlocutores y dificultar el necesario proceso de diálogo.

Sigo creyendo en el empeño de Gustavo Petro y de su equipo en la construcción de la Paz Total.  Sigo admirando la valentía con que asume el proceso el presidente, a sabiendas que hay obstáculos complejos.  El presidente está, como dicen, jugado y eso no puede ser sino bueno.  Por eso no entiendo porque él mismo le va poniendo obstáculos adicionales a su más importante obra de gobierno.

La Paz no se hace en twitter, se construye con diálogos, encuentros y desencuentros.  La Paz no se decreta, se logra con tesón, paciencia y dedicación.  Es tiempo de retomar el camino y de corregir la plana.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


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