
La Constitución peruana establece un mecanismo bastante expedito para que el Congreso pueda decretar la vacancia presidencial. Es una forma de moción de censura más típica de los regímenes parlamentarios. Así se explica por qué Perú tuvo cinco presidentes entre 2018 y 2022; Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), Martín Viscarra (2018-2020), Manuel Merino, (10 al 15 de noviembre de 2020), Francisco Sagasti (2020-2021) y Pedro Castillo (2021-2022) que fue elegido el 6 de junio de 2021, se posesionó el 28 de Julio y duró17 meses hasta que con una votación de 106 votos a favor el Congreso le declaró la vacancia y nombró a su vicepresidenta Dina Boluarte.
La votación estaba programada para las tres de la tarde del miércoles 7 de diciembre. La oposición se proponía lograr una votación que declarara la vacancia presidencial de Pedro Castillo por incapacidad moral y corrupción. A Castillo se le siguen más de 50 expedientes por corrupción.
En la mañana del miércoles un testigo contra Castillo denunció actos de corrupción en el ministerio de vivienda, uno de ellos que Castillo exigía que desde el ministerio le giraran 50 mil soles (unos 13,100 dólares) cada mes, para que mantuviera al ministro en su cargo. Según una congresista de la oposición ellos no sabían si contaban con los 83 votos que se necesitaban para declarar la vacancia.
Hay toda clase de versiones, pero dicen que esa misma mañana Castillo se atortoló y resolvió salir en cadena nacional de televisión y anunciar que disolvía el Congreso y convocaba elecciones para un congreso con facultades de constituyente en un plazo no mayor 9 meses.
De esa manera Castillo, que desde su posesión demostró una absoluta y total falta de preparación le dio la razón a la oposición que lo ha acusado constantemente de ser un inepto. Y es que el error es de principiante. Al disolver el congreso, Castillo dio un golpe de Estado y dio espacio para que los congresistas cerrasen filas y rápidamente procedieran a decretar la vacancia. En ese absurdo acto Castillo le devolvió una credibilidad perdida a un congreso que la mayoría de los peruanos considera corrupto.
De un presidente víctima de una conspiración política que era como hubiese aparecido si la oposición logra ganar la votación de la tarde, lo que nunca se sabrá, Castillo pasó a ser el violador de la constitución. De víctima a victimario en un acto de estupidez inconmensurable.
No conozco suficientemente la composición del Congreso peruano, no me atrevo a predecir qué pueda pasar. Por ahora parece que la nueva presidenta ha tratado de manera sensata poner orden y buscar un acuerdo de gobernabilidad. Ella fue elegida con la misma plataforma progresista de Castillo y uno esperaría que haciéndolo mejor que el novato logre avanzar una urgente agenda social en un país polarizado y con una élite racista y excluyente.
Es cierto, Castillo fue objeto de una oposición sostenida en un país profundamente divido, racista, y excluyente y cayó en la trampa de los gobernantes que en su soberbia se creen intocables. La exministra y congresista, de tendencia de izquierda, Liliana La Rosa, al referirse a los hechos manifestó que el presidente Castillo se había rodeado de ministros que tenían poco manejo de lo público y que no había desarrollado la agenda para la que fue elegido. En relación con el comentario que la destitución de Castillo era una violación de la voluntad popular, La Rosa respondió “El verdadero respeto de la voluntad popular es permitir que la plataforma que fue elegida sea implementada por la vicepresidente” en una clara defensa del proceder del Congreso.
Más radical fue la expresión de otros miembros del congreso que no vacilaron calificar a Castillo como un corrupto dictador.
Se reportan algunas protestas en Perú, pero me dicen algunos residentes de Lima que allá el jueves todo estaba tranquilo.
Los gobernantes progresistas amigos de Castillo, claro, salieron en su defensa.
El presidente mexicano anunció que había ofrecido asilo al depuesto Castillo, que así había instruido a su embajador y que Castillo se dirigía a la Embajada de México cuando fue detenido. Si la destitución de Castillo se hubiera dado como resultado de la declaración de incapacidad moral, su derecho al exilio sería muy defendible. Pero es que lo destituyeron porque violó la Constitución para evitar un juicio por corrupción. Mal queda AMLO defendiéndolo.
Maduro se apresuró a decir que Castillo era víctima de persecución política. Dictador defiende dictador.
Y claro la petrupidez de la semana. El presidente de Colombia en una clara intervención en los asuntos internos de Perú pidió a la CIDH que dictara medidas cautelares para proteger a Castillo ya que su destitución era una violación del derecho a elegir y ser elegido. Se le olvidaron un par de cositas a Petro. Una, a Castillo lo destituyeron por que violó la Constitución peruana al violentar, él sí, el derecho a elegir y ser elegidos de los congresistas peruanos. Dos, como presidente de Colombia no debe inmiscuirse y calificar las acciones de los órganos del poder de un país amigo. Se me ocurre que Petro se espantó y pensó que en un par de años cuando ya no cuente con Roy para que reparta mermelada, se le puede presentar una situación similar a la de Castillo por acumulación de petrupideces y actuó en forma preventiva exponiendo la tesis que siempre ha defendido que, si el voto popular es por las ideas correctas, los elegidos para la mesiánica labor de salvar al país, a la región y al mundo mundial universal deben gozar de total y absoluta impunidad. Petro quedó totalmente fuera de lugar. En este caso no se requería el VAR como se lo ha recodado la cancillería peruana a la colombiana.
Brasil fue eliminado por un arquero inspirado que tapó de todo y un equipo croata de resistió como pudo. Argentina con un primer tiempo de ensueño, con un Messi luchador e inspirado casi sucumbe ante Paises Bajos, los salvó el divu Emiliano Martínez que al taparle dos penalties seguidos a los holandeses, reinvindicó a los colombianos que sucumbieron ante sus tapadas en la Copa América.
Otro gande que cae, Portugal, otra estrella que se va Cristiano Ronaldo. Marruecos impresiona con los resultados, con un fútbol práctico, valiente y con jugadores poco conocidos en un nivel superlativo. En los años 90 del siglo pasado estuve en Rabat en una ocasión en que Marruecos le ganó un partido a uno de los gigantes del fútbol africano, Nigeria, las celebraciones duraron muchas horas. Imagino la locura de hoy y la feliidad de mis amigos marroquíes, enhorabena.
Francia si. Un equipo muy completo, Inglaterra le jugo de tu a tú y Harry Kane, inesperadamente desperdició el penal del empate. Gran partido de Giroud.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @juanmaurrutiav1
