Comentario de Ramiro Mariño

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Así son las relaciones con mis amigos, estamos de acuerdo en que no estamos de acuerdo y seguimos, desde hace más de 50 años.  En estas “discusiones todos aprendemos”  Gracias a Ramiro por el cuidado con que rebate la columna publicada el domingo 13 sobre el discurso de Petro en Paris:

Aludido por Juan Manuel, resuelvo escribir estas reflexiones.

Para comenzar, no tiene cabida, pienso yo, enredarnos en una discusión sobre las causas de la crisis ambiental; no podría estar entre quienes tienen dudas sobre las causas del llamado “cambio climático”, y no se trata de una “concesión” … siempre hubo negacionistas, y terraplanistas. Pero los postulados de los centros de pensamiento «científico», universidades y organizaciones versadas sobre ello, llevan a concluir, desde hace muchos años, que su causa es la acción humana.

Encuentro que las caracterizaciones de los conflictos hechas en la conferencia tienen gran interés precisamente por diferenciar los momentos de las grandes guerras o de las guerras de conquista como las hubo en el siglo XX de aquellos que vivimos. Permiten ciertas generalizaciones y buscar soluciones «globales», saliendo del individualismo de la responsabilidad aislada de los países, pues se trata de conflictos con causas y consecuencias globales. No encontraría mejor foro para hablar de ello que este de París, ni mejor momento para la inmersión del conflicto colombiano en este contexto, tratándose del narcotráfico, de la minería ilegal, y también de la incidencia venezolana en la actual situación. La paz total pasa por esta visión de problemas en los que tenemos que comprometer a los terceros concernientes.

Personalmente no sé qué se puede llamar una transición a las patadas; lo que no se puede es considerar que ello signifique plantear lo indispensable para repensar el modelo: en la COP desde su creación pese a haber debutado en 1994 (hace 28 años) no hay una voluntad real de cambio, que el discurso de la mitigación es sólo una forma de gatopardismo, lo dijo Petro, hablar de cambio para que nada cambie: las cifras de deforestación, extinción de especies vivas, emisiones de CO2 tal como TODAS las presentaciones en los paneles internacionales lo demuestran, no han hecho más que aumentar; la crisis es tan real que cada año el  tema parece más candente y las soluciones se alejan tal como parecen indicar los análisis que relacionan economía/crisis climática.

Las causas profundas se deben buscar en el consumo desaforado producto de una idea de sobrevivencia humana que creo equivocada y que piensa que sin crecimiento permanente el mundo nos es viable. Lo que hay detrás es la continuidad y el crecimiento de la ganancia. Podemos enfrascarnos en las discusiones de la desigualdad, de la riqueza y de la ideología (me declaro informadamente Piketyano) (1).  Y no se trata de una teoría de la dominación: la relación de la riqueza con los efectos sobre la crisis aparece también en innumerables estudios, como el siguiente:

Emisiones de CO2 (toneladas métricas per cápita)

Centro de Análisis de Información sobre Dióxido de Carbono, División de Ciencias Ambientales del Laboratorio Nacional de Oak Ridge ( Tennessee, Estados Unidos ).

Países de ingreso bajo                           2019                0,3

Países de ingreso mediano bajo             2019               1,8

Ingreso mediano y bajo                                   2019               3,4

Ingreso mediano                                                    2019               3,8

Ingreso mediano alto                                         2019               6,4

Ingreso alto                                                                2019               9,8

Miembros OCDE                                                      2019                8,5

América del Norte                                                    2019                14,8

Esta es la relación consumo desastre. Continuar con la idea de que tenemos que darnos el chance de aprovechar los precios actuales produciendo más petróleo, sacando más carbón, para poder dar más poder de consumo (lo que no es evidente viendo la distribución de la riqueza) es engullirnos la no solución. Pan para hoy, hambre para mañana.

Pero decir que es peligroso hablar de los efectos de utilización de combustibles fósiles pues eso conllevaría guerras como la de Ucrania es por lo menos un despropósito; como quien dice quédese callado y siga depredando, mientras, como publica el American Museum of Natural History “una encuesta realizada revela que 7 científicos sobre 10 piensan que el mundo está soportando la extinción masiva más rápida que haya jamás existido desde el origen de la tierra.”

Lo que la ministra Mottley propone se llama mitigación: “reclamar a las empresas que se comprometan en las políticas de daños y perjuicios por los desastres naturales en las naciones más vulnerables al cambio climático”. Esa no es solución, aunque ayude a países que más han sufrido. Mientras tanto como lo han denunciado varias organizaciones, esta COP27 acogió un número récord de lobistas de energías fósiles: 636 personas que defienden el carbón, el petróleo y el gas llegaron a Egipto, un alza del 25% con respecto a la COP26, número más alto que cualquier otra delegación salvo la de los Emiratos Árabes Unidos. El negocio está viento en popa.

Por último sobre esta primera parte, es cierto que la emisión de gases ha tenido en los últimos pocos años una tendencia a la disminución en los países con mayor poder adquisitivo, convirtiendo su generación de energías a las no fósiles. Cabe recordar que las eólicas y fotovoltaicas siguen siendo mucho más costosas que las fósiles o que la hidráulica. Y que los daños ambientales que producen no son menores. PERO pensar que entonces debemos seguir creciendo en base a estas nuevas tecnologías, es no entender el meollo del problema.

Lo grafico con este ejemplo salido en una feria automotriz reciente en donde se presentó un maravilloso auto, totalmente eléctrico, que podía recorrer a alta velocidad algo más de 1000 kilómetros sin recarga y que además contenía todos los lujos que el “hombre puede desear”; claro que su peso era de casi 4 toneladas. Imaginar los recursos que se deben emplear para su construcción, la cantidad de baterías, el desastre ambiental en la explotación del litio (pobre Atacama querida).

Sobre el tema de los conflictos locales por el control de riqueza (materia prima), creo que es forzoso hablar de la responsabilidad de los consumidores y de una estrategia hacia la legalización de la droga (ver marihuana), que ha venido tomando bastante fuerza en el mundo global: la contraparte, la guerra, el glifosato, no han sido solución. Por el contrario tengo la impresión que nos acercamos poco a poco a un convencimiento general de la humanidad de que hay que dar el paso. No acepto tirar la toalla como parece decir La Cucharada.

La paz total comprende conversaciones con grupos narcotraficantes, en un marco diferente al de las agrupaciones consideradas «políticas», y englobar el concepto sólo en una parte de su contenido ha sido de mala fe, con el propósito de desacreditar el todo. Claro que es una política en construcción, NO hay un marco legal definido, el congreso deberá tener parte importante en ello, pero hay claridad de que hay zonas de acción diferentes, lo que se refleja en que los actores de los diálogos son diferentes para unos y para otros.

No sólo hay quienes traicionaron reincidiendo, hay quienes boicotearon entrampando y mintiendo; todos ellos contribuyeron junto con los «enemigos» de la paz a la degradación de un momento que hubiera podido ser virtuoso. Hoy se está proponiendo un marco diferente para grupos que delinquen traficando. Por ello presuponer estrategias escondidas lleva algo de mala fe. Me preocupo entonces de leer, de esperar para comparar, de razonar sobre las diversas opiniones. La rapidez del Twitter no es buen consejero cuando se trata de entender, si es eficaz para hacer proselitismo. Aunque los resultados sean tristes (miremos del ataque Ruso a Polonia)

Quiero cerrar esta respuesta citando la introducción que hace Byung-Chul Han en uno de sus últimos libros, en el capítulo que lleva el título del libro en español, Capitalismo y pulsión de muerte:

“Lo que hoy llamamos crecimiento es en realidad una proliferación carcinomatosa y carente de un objetivo fijo. Actualmente estamos asistiendo a un paroxismo de producción y de crecimiento que recuerda a un paroxismo de muerte. Finge una vitalidad que oculta que se está avecinando una catástrofe mortal. La producción cada vez se parece más a una destrucción. La autoalienación de la humanidad posiblemente haya alcanzado aquel punto en el que ella experimenta su propia destrucción como un goce estético”. Lo que Walter Benjamin dijo en su momento sobre el fascismo se puede aplicar hoy al capitalismo.”

Comentarios adicionales

Hay expresiones que creo no conciernen el tema que nos convoca, y no quiero dejarlas pasar simplemente para que no se genere un “ambiente” errado en el escrito:

  • hacer participación activa con la ciudadanía, «aquí y en la quebrada del ají», como dicen en Chile, es una práctica corriente y válida; recordar los cabildos y numerosas reuniones locales/regionales que se hacen permanentemente, sin que se trate de «emular». Es simplemente utilizar los canales naturales de los cuales no se podría declarar dueño un sector del país, con mayor razón si se trata de activar una manera diferente, ojalá y sea lo más vinculante posible, de generar el Plan Nacional de Desarrollo.
  • Hay apreciaciones que van en el mismo sentido de discusiones sin fondo: ¿será mamerto el pensamiento de Petro? Usar la “cacareada” palabra demagogia como calificación poco aporta, son apreciaciones de poca relevancia. Pienso que pierde seriedad la discusión.
  • ¿Será que Justo contraponer la visión ideologizada a la visión “tecnocratizada”?

Por Ramiro Mariño, noviembre 17 de 2022


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