Petro enardecido

El Presidente Gustavo Petro clausura de la Minga Política y Cultural por la defensa de la vida, el territorio y la paz

Obviamente el lugar para pasar el 12 de octubre para Petro era la Minga del Cauca, ¿dónde si no?  Y claro, tenía que participar en el concurso de nombres, saliendo con una petrupidez al proponer que el absurdo Día de la Raza se reemplace por el Día de la Resistencia.  ¿Cuál resistencia, la de la plancha para los duvets de pluma de ganso de palacio?  Seguramente habrá fechas históricas que celebren la resistencia de los pueblos nativos de las Américas, pero no el 12 de octubre.

Y claro en semejante escenario, Petro encendió su llama demagógica y en un discurso terriblemente irresponsable en lugar de calmar las aguas, le echó gasolina al fuego.

La referencia al enemigo interno, un día después de que su ministro de hacienda le dice que su plan de pagar con TES los 3 millones de hectáreas que le quiere comprar a los ganaderos del señor Lafaurie y que en realidad no se necesitan, no se puede implementar, es además de incendiaria la típica petrupidez.

Sí el enemigo interno es Ocampo, y el tipo renuncia, quedamos jodidos porque todos los colombianos y las colombianas, como le gusta a la camarada Piedad Córdoba que digamos, sabemos que Ocampo es el encargado de bajarle el tono a los alucinantes anuncios de algunos miembros del gobierno.

El presidente ya venía embalado y en su estilo lleno de vericuetos la emprendió contra los oligarcas.  Ni una frase para condenar las invasiones ni la violencia de los “recuperadores de tierras” del Cauca, en donde estaba.  Más bien una torcida explicación; “La violencia, de 60 años que lleva, de 70 años que lleva, fue el mejor mecanismo en que la oligarquía colombiana puso a luchar a unos hombres del pueblo contra otros hombres del pueblo”.

Dejó claro que para que los colombianos y las colombianas puedan vivir sabroso hay que construir el cambio desde la calle, enfrentando a ricos y pobres, a tenedores legales de la tierra con invasores, al blanco con el indígena y el negro, llevando la lucha de clases hasta sus últimas consecuencias.

Dijo: “No queremos diálogos regionales de burocracias populares o politiqueras; lo que queremos es millones de personas saliendo a la plaza pública, como lo hicimos en campaña, pero ya no para escoger un candidato sino para decidir cómo es el territorio que queremos”.

Luego continuó con su demagógico discurso.  Lamentable.

El enemigo interno

La rabia de Petro responde a la triste realidad de que ni sus anuncios y ni sus tuits y mucho menos los delirantes anuncios de sus ministros son ejecutables.

No se pueden comprar 3 millones de hectáreas con TES.  No se puede pensar en generar deuda interna por 60 billones de pesos sin hacer trizas la regla fiscal que es la que ha protegido la economía colombiana de las debacles que hemos visto suceder en muchos países de las américas.  Lo peor eso no se necesita y en cambio el anuncio le da un guadañazo a la confianza de los inversionistas.

No se puede, por mucho que la ministra del decrecimiento así lo desee, meterle semejante freno de mano a la producción de petróleo y gas que han sostenido la economía colombiana desde los años ochenta.  Resulta que sacar petróleo o gas no es enterrar un tubo y desocupar un tanque subterráneo.  Cuando se encuentra un yacimiento, un campo, la empresa que tiene el contrato para su explotación tiene que mantener una constante actividad de exploración para buscar hacia dónde está el petróleo y requiere de ir adicionando puntos de explotación para aprovechar las reservas encontradas.  Decir de buenas a primeras que en adelante no se firmarán más contratos de exploración o de explotación es decirle a la industria que no podrán seguir explotando eficientemente los yacimientos ya encontrados y entonces las empresas cerrarán los campos y en un muy corto plazo se logrará el sueño petrista de acabar con esa industria.  Lo malo es que por mucho que Gustavo Bolívar lo diga, ni aguacates ni turistas, sólo pobreza y desempleo.

Entonces el ministro tapón, el “conductor elegido” como le han dicho, desmiente al presidente y a la ministra de agricultura y a la ministra y viceministra de minas y les dice que no, que lo que están diciendo no se va a hacer.

Falta no más que Ocampo el explique a la activista ministra de trabajo que también se siente en campaña que no que el control y la congelación de los precios de los artículos de la canasta familiar no sirve para controlar la inflación sino para producir escasez y acaparamiento.

Si, el gobierno de Gustavo Petro tiene un enemigo interno, o varios.  El primero el tuit del presidente, se lo deberían quitar.  De dos tuitazos Petro puso a temblar a la gente cuando anunció que le iba a meter mano al Banco de la República, que iba a poner control de capitales y que sería bueno ponerle impuestos a la compra de divisas para desestimular los “capitales golondrina”, digan lo que digan esos es chavismo puro y duro.  Luego está la irresponsabilidad de algunos de sus ministros que se pasean por ahí anunciando medidas, que ya dije, son alucinantes.

Petro reconocido

A todas estas, a César lo que es de César y adiós que te vaya bien.  Cuando los colombianos y las colombianas comentábamos que el discurso de Petro en la Asamblea la ONU, la prestigiosa revista The Economist en tres artículos diferentes le da un sólido espaldarazo a su propuesta de cambio radical en la política antidrogas.  Lectura recomendada.

Y así nos vamos acercando a los cien días.

Cucharaditas

Mientras Usted lee esta columna, en Beijing, Xi Jinping instala el 20 congreso del Partido Comunista Chino (PCC) en donde se hará reelegir para un tercer quinquenio, primera vez desde los tiempos de Mao, encabezando un partido que aumenta su control sobre la sociedad china.  Poco a poco regresa la China imperial.  No en vano la serie de artículos sobre el señor Xi en The Economist se titula “The Prince”.

El genocida responde a las derrotas militares en los territorios que ilegalmente pretende anexar con más terrorismo de estado, bombardeando objetivos civiles en el interior de una Ucrania que lo está derrotando.  No sé a Ustedes, pero a mí eso me tiene muy asustado, ese criminal es capaz de usar armas nucleares en su desquiciada hambre de venganza.

Liz Truss, ante el fracaso de su propuesta económica, descabezó al Chancellor of the Exchequer, Kwasi Kwarteng y nombró a Jeremy Hunt, un conocido miembro del partido conservador, dos veces candidato al liderazgo del partido y por ende al cargo de primer ministro.  Lo hace para tratar de salvar lo que podría ser uno de los gobiernos más cortos en la historia del Reino Unido.  La pregunta ¿Hunt llega al gobierno para apoyar y “salvar” a la señora Truss o para hundirla y tomarse el liderazgo al que lleva años aspirando?

La regla no puede ser más anglosajona, las elecciones en Estados Unidos se celebran el martes después del primer lunes de noviembre, no es necesariamente el primero, ni el segundo.  En 23 días, el 8 de noviembre, se celebran las de mitaca de este periodo presidencial.  Mucho está en juego; por una parte, la gobernabilidad de la presidencia de Biden y por otra, la viabilidad política de Donald Trump.

Sopa a “Los Girasoles” de Van Gogh.  Y quieren que la gente los tome en serio.  Joder.

Infame, como ya es costumbre, el soterrado ataque de Semana contra el canciller Leyva, por cuenta de un negocio personal de su hijo Jorge Leyva que apoya el trámite de pasaportes portugueses para quienes pretendan acogerse a los beneficios otorgados a los sefardíes.

Dólar a COL$ 4,700.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


Deja un comentario