Cucharaditas Internacionales – Septiembre

Foto: Presidente Biden en Pensilvania – Andrew Harnik/AP

Hace un par de semanas me refería al avance de los postulantes apoyados por Donald Trump en las diferentes elecciones primarias que se han venido realizando con miras a escoger los candidatos del partido republicano para la elección de noviembre.

Este fin de semana es el puente de Labor Day termina oficialmente el verano en Estados Unidos, se cierran muchas piscinas públicas, y los estudiantes comienzan su regreso al colegio.  El jueves 8 empieza la temporada del fútbol americano, la NFL.

Y con el final del verano se calienta la campaña para las elecciones de noviembre, en inglés las llaman las mid term elections, (en Colombia se llamaban de mitaca) porque tienen lugar en la mitad del período presidencial.  Estas elecciones tienen generalmente un importante significado ya que, en muchas ocasiones, se cambia el balance de poder tanto en el Senado en donde se elige a una tercera parte de los senadores, como en la Cámara en donde se elige la totalidad de los miembros 435.  Súmele a esto miles de elecciones estatales y locales, desde gobernadores en varios estados a muchos miembros de las legislaturas estatales, que en el régimen de los Estados Unidos pueden en ocasiones tener más impacto que el congreso federal.

Claro, los medios se concentran en las elecciones federales ya que es muy posible que el partido demócrata pierda las mayorías en una o en ambas cámaras, lo que hará que la segunda parte de la gestión de un desprestigiado Joe Biden sea sumamente complicada y su reelección aún más.  Ante el notorio avance de los candidatos apoyados por Trump y su movimiento MAGA (Make America Great Again) en las diferentes primarias, surgen varias reacciones.

Informa el New York Times que al interior del partido republicano es notorio el enfrentamiento entre Mitch McConnell, el líder de la bancada en el Senado, y Rick Scott, senador de Florida y quien preside el Comité Nacional Senatorial Republicano.  La razón, McConnell ha expresado dudas sobre la calidad de los candidatos que MAGA ha colocado para enfrentar difíciles elecciones en varios Estados.  Temor que ha tenido eco entre muchos analistas.  Teme MConnell que, en su afán por derrotar a candidatos que podrían dar una pelea más efectiva, pero que Trump considera traidores porque no apoyaron su pretensión de cambiar el resultado de la elección de 2020, el movimiento MAGA haya impulsado a candidatos novatos que podrían pagar cara esa novatada.  Scott sostiene en una columna de opinión en The Washington Examiner una publicación de derecha, bastante trumpista, que cuestionar la calidad de los candidatos impuestos (sic) por MAGA equivale a una traición.  Escribe Scott que criticar a los candidatos que pueden ganar la mayoría en el Senado “es un sorprendente acto de cobardía, y finalmente, es una traición a la causa conservadora” (traducción mía).

Ante la posibilidad de una victoria de un partido republicano dominado por Donald Trump, el presidente Joe Biden se fue a Filadelfia y, frente a la casa donde se firmó la declaración de independencia, dio hace un par de días un discurso abiertamente partidista advirtiendo del riesgo que corre la democracia estadounidense ante un posible triunfo de los candidatos apoyados por MAGA.

Los analistas se apresuraron.  Por un lado, están comentarios en el sentido del de Eugene Robinson en el Washington Post, básicamente elogioso de la intervención de Biden.

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Pero en medios conservadores como el Examiner las críticas abundan.

Definitivamente Biden decidió lanzar la campaña y tratar de buscar el apoyo de los demócratas y de republicanos menos extremistas.  Y escogió a Filadelfia porque Pensilvania es uno de los estados en donde se juega mucho.  El partido demócrata tiene una poco frecuente posibilidad de “voltear” una curul en el senado, además si los republicanos ganan la gobernación, es altamente probable que aprovechen para restringir el acceso al aborto.  Por algo Biden completará tres visitas al Estado al final de la semana.  Para no dejarse ,Trump estará encabezando un “rally” cerca a Scranton, ciudad natal de Biden.

Lo que está en juego no es poco.  Son muchísimas elecciones.  Uno de los asuntos que más preocupa a los demócratas es la posibilidad de que, apoyados en la reciente sentencia de la Corte Suprema, en las legislaturas estatales controladas por los republicanos se produzca leyes que prohíban totalmente el aborto e impongan severas penas a quienes lo hagan.  Claro que lo opuesto es posible y va a suceder, en aquellas legislaturas estatales en donde los demócratas obtengan mayorías, harán todo para asegurar el acceso al aborto aún para residentes de otros estados.

Con el nivel de polarización ideológica, entre MAGA y lo que llaman WOKE, es muy posible que sea cual fuere el resultado, el sistema federal norteamericano se verá afectado.  Las legislaturas estatales han sido por años los lugares en donde se intentan novedosas políticas públicas que luego contribuyen al fortalecimiento de la nación.  Las pugnas y la concentración de quienes detenten las mayorías en impulsar agendas ideológicas le restarán espacio a la discusión local de políticas públicas de singular importancia.

Refiriendose a su portada en el newsletter del Economist aparece este texto:

We have two covers this week. In most of the world we looked at the disunited states of America. The 50 states that were once laboratories of democracy have become Petri dishes of partisanship. Rather than fixing local problems, state politicians are fighting a national culture war on issues from abortion and guns to transgender people in sport. Moderate voters might prefer less rage and more road-mending, but politicians in ultra-safe seats can safely ignore them, thanks to a flawed electoral system.

«Tenemos dos portadas esta semana.  En la mayor parte del mundo miramos a los desunidos estados de América.  Los 50 estados que fueron alguna vez laboratorios de democracia se han convertido platos de partidismo (politiquería dirían en Colombia) al estilo de Petri.  En lugar de ocuparse de arreglar problemas locales, lo políticos estatales están librando una batalla cultural nacional sobre temas que van desde el aborto y el control de armas hasta la participación de personas transgénero en el deporte.  Los votantes moderados preferirían menos rabia y más mantenimiento de la infraestructura, pero los políticos que tienen aseguradas sus curules pueden ignorarlos tranquilamente, gracias a un sistema electoral lleno de fallas.» (la traducción es mia).

En la Cucharada empezaremos a seguir de cerca los Estados más competidos.

Cucharaditas internacionales

El domingo 4 se vota el Plebiscito Constitucional en Chile.  Una sola pregunta ¿Aprueba usted el texto de Nueva Constitución propuesto por la Convención Constitucional?  El voto es obligatorio, sin embargo, con base en las encuestas CNN estima que votarán algo menos del 70% de los chilenos, en este caso obligados, a votar.  La misma CNN presenta tres encuestas en las que la opción RECHAZO tiene alguna ventaja.  

Para sus críticos, y los hay, el texto de la Constitución es una riesgosa colcha de retazos ideológicos, para sus defensores abre la puerta para una nueva forma de relaciones más democráticas, más inclusivas, y más equitativas para los chilenos y las chilenas (el corrector me dice que esto es un error gramatical, me vale).  Yo he pecado de perezoso, no he leído, como seguramente la mayoría de los votantes, el texto de la Constitución y me cansé de ver videos y de leer enredadas opiniones, pero, a mí no me toca votar.  Se me ocurre que con el plebiscito chileno puede estarse repitiendo lo del plebiscito de Santos por la paz.  La gente no sabe muy bien qué es lo que están votando, los políticos están recurriendo a las pasiones para sacar provecho de esa ignorancia, y en esos casos cualquier cosa puede pasar.   Para completar el panorama, todo mundo sabe que si gana el APRUEBO, pues todo resuelto se adopta el texto redactado por la comisión y Chile tendrá su nueva Constitución y a los chilenos les tocará, para bien o para mal, vivir con ella.  Pero si gana el RECHAZO, nadie sabe a ciencia cierta cuál será el camino a seguir y en ese río revuelto están pesando los enemigos del texto.

Tal vez uno de los tipos más importantes de la segunda mitad del siglo XX fue Mikhaíl Gorbachov.  La Rusia del genocida apenas si honrará su memoria y, salvo los medios que algunas reseñas han producido en occidente, que tanto se benefició de la caída de la Unión Soviética, tampoco es que se le haya brindado el homenaje que merece.  No hubo funeral de Estado, y el genocida ni siquiera asistió a presentar sus respetos.  La despedida de Gorbachov no estará ni cerquita de los funerales de Estado de personajes muchísimo menos trascendentes.  Otra del genocida.

Naciones Unidas ha vuelto a llamar la atención sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por el estado chino contra los Uyghurs.  Esas si son violaciones masivas de derechos humanos, pero son los chinos, ¿quién se atreve a cuestionarlos?

A un año larguito de la llegada de los Talibanes al poder, Afganistán atraviesa una crisis sin precedentes.  Todo está peor y seguirá empeorando sin que a nadie le importe.  La comunidad internacional parece haberse mamado con el tema y haber tirado la toalla.

Ayer Serena Williams jugó lo que sería según ella su último partido de tenis en un escenario en donde lució durante más de 20 años, el Arthur Ashe Stadium en el Billie Jean King National Tennis Center en Flushing Meadows en Queens, NYC.  Serena ha sido, sin duda, la mejor tenista, no la más simpática ni la mejor comportada, pero si la mejor, de toda la historia.

¿Y los europeos?  Sin gas.

Petrupideces de la semana

El ministro del Interior, si el ministro del Interior, amenaza al congreso con la “movilización popular” si no se aprueba la reforma tributaria como el gobierno la quiere y agregó “el que entendió, entendió”, dos veces.  Luego Prada sale a rectificar, o sea el que no entendió fue él.

La ministra de minas dice, en el Congreso Minero, que “le debemos exigir a otros países que comiencen a decrecer en sus modelos económicos”.  Y para rematar ante los cuestionamientos de los medios que cubrían el Congreso y que son obviamente conocedores del tema, se ofuscó y se salió abruptamente de una rueda de prensa en la que estaba con la ministra de ambiente que quedó estupefacta.  A la ministra de le chipotea.  Y al presidente Petro también pues en respaldo de la ministra dijo que él si conoce la Teoría del Decrecimiento porque la estudió en 1995 en la Universidad de Lovaina, en unos textos que fueron publicados en 2009.  Luego intentó corregir con un hilo de tuits, pero lo dicho, dicho quedó.

Ni que decir de la petrupidez máxima, la perra de potrero, como dice Felipe Zuleta, con agresión a los policías a los que tuvieron que llamar porque el cuestionado senador del Pacto Histórico, impuesto por Petro contra las advertencias de la izquierda antioqueña, Alex Flórez pretendía entrar a la fuerza con una “acompañante” (¿les cambiaron el nombre?) al hotel Caribe en Cartagena.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


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