Enrique Santos inicia su columna del domingo con esta joya “Nos tiene mamados con el tema Petro, me soltó el otro día un viejo lector con el que me crucé en la calle». Me dejó pensando. Yo no necesito pensar mucho, fijo que la mayoría de los lectores de La Cucharada sienten y piensan igual, sobre todo que la mayoría son, como yo, viejos.
Luego me di cuenta, si necesito reflexionar para entender por qué razón cada día me embiste la necesidad de comentar alguna salida del presidente o de sus ministros. Mis reflexiones me llevan a concluir que no es que yo sea un mamón que no escribe sino sobre un solo tema, lo que pasa es que estamos sometidos a un exceso de gobierno, tal vez por el afán de hacer el Cambio.
He sido, y seguiré siendo, defensor de las cosas buenas que le veo al gobierno de Petro y las hay. Sin embargo, el presidente, y sobre todo algunos miembros de su gobierno, salen con cada cosa de muy difícil explicación. En una conversación con un entrañable amigo descubrí un nuevo colombianismo, “las petrupideces”, cuya definición en un imaginario diccionario sería algo así:
Petrupidez: sustantivo que tiene dos acepciones.
- Uno: Frecuente comentario tuitero proferido por fanático petrista.
- Dos: Igualmente frecuente salida, siempre en falso, de algún miembro del gobierno.
El antónimo del vocablo es uribestialez, palabra que se le puede aplicar a un altísimo porcentaje de las acciones y del gobierno de Iván Duque y a todos los comentarios de la líder de la oposición María Fernanda Cabal.
La más frecuente petrupidez tuiteada es “El gobierno de Petro es el mejor de los últimos quinientos años y no voy a discutirlo”. De cerca le sigue “Se preocupan por las 11 masacres que ha habido desde el 7 de agosto, pero no dijeron nada de los 70,000 millones” o “Protestan porque Colombia no asistió a una sesión de la OEA pero no dijeron nada de los 70,000 millones”.
Luego vienen las petrupideces de Petro presidente y de su equipo cercano.
La peor petrupidez de todas puede ser el encargar del ministerio de transporte que controla la mayor tajada de la contratación estatal a un probado tramposo, su mérito, saber tomarse la sopita de lentejas callado.
Le siguen de cerca designación de personas que no cumplían requisitos para ocupar los cargos para los que habían sido nombrados, chambonada de secretario jurídico y de su equipo que se convierte en petrupidez cuando desde el despacho del presidente insisten en posesionarles.
Claro que, aunque trató de borrar con el codo comiendo con la tropa en la cantina, lo que había hecho con la mano al dejar vestidos y alborotados a los altos mandos militares, a los cadetes y a las bandas de guerra y a los soldados. Claro que los petrúpidos de las redes se inventaron un rollo absurdo según el cual el cambio es dejar metidos a los generales y almorzar con la tropa.
Yo de eso no sé y posiblemente cometeré imperdonables errores, pero me da la impresión de que la cacareada reforma tributaria de los 50 billones salió llena de petrupideces y está más enredada que una chuspa de alambre de púas. Ayer le oí decir al presidente de la ANDI, a quien le pagan por saber de eso, que en el mejor de los casos Colombia solo podría con una reforma de 8 billones, que de ahí para arriba sería catastrófico. Entiendo que el presidente de la ANDI y que su papel es pelear para que sus empleadores paguen menos impuestos por lo que me atrevo a pensar que ni son 50 ni son 8 pero tampoco 25.
Pese a que el canciller ha tratado de explicar, la ausencia de Colombia en la sesión especial de la OEA en la que se votaba una moción de censura al régimen dictatorial de Daniel Ortega en Nicaragua es una petrupidez. No se entiende que un gobierno cuyas acciones están basadas casi siempre en simbolismos, no se haya percatado que la no asistencia a esa sesión sería entendida como un tácito apoyo al régimen dictatorial de Ortega y a las violaciones de derechos humanos.
Cuando yo era viajero frecuente, en una de las revistas esas que ponen las aerolíneas había un aviso que de un “experto en negociación” decía “uno no obtiene lo que merece sino lo que negocia”. Entendiendo que la Paz Total es un proyecto fundamental y transversal del gobierno Petro, se me ocurre que arrancar una negociación entregando todo o mucho es una petrupidez.
Y claro la cereza del pastel, la ministra de minas y energía que, tratando de explicar la “transición energética”, dijo que si se acababa el gas lo importábamos de Venezuela.
Y así vamos.
Hoy celebro que el Gobierno de Gustavo Petro haya anunciado que les da 24 horas a los invasores de tierras para que se retiren. Ojalá se cumpla el plazo. Si no eso podría acabar mal y ya n siquiera clasificaría para petrupidez.
Y pese a que desde el uribestiallismo se diga que Petro no va a extraditar a los delincuentes, ayer firmó ocho extradiciones.
Ahí vamos.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1