
Plus ça change, plus ça reste la même chose, dicen los franceses. Traduce más o menos entre más cambio, más de lo mismo.
Esa es la sensación generalizada que le quedó al país pensante del que, por ahora, esperemos que por poco tiempo, está autoexcluyéndose el petrismo que aplaude hasta las peores cagadas del presidente.
En una interesante entrevista en Blu Radio el viernes 19 de agosto, el presidente del Senado, Roy Barreras, trataba de explicar el proceso de elección del señor Carlos Hernán Rodríguez. Como dije antes, a la mayoría de los colombianos esa elección nos pareció que era la negación absoluta el prometido cambio, nuevamente el congreso había elegido al candidato del presidente y de su partido para que desde la Contraloría General de la República les cuide el trasero.
Explicaba Barreras, y en eso está en lo cierto, que, por diseño de los constituyentes del 91, la elección del contralor es el primer pulso político del gobierno entrante. En efecto esa elección debe realizarse en el primer mes del gobierno entrante. Dice Barreras, no sin razón, que la elección del contralor es el primer gran pulso en el que se mide la gobernabilidad del nuevo presidente y su capacidad de movilizar al congreso alrededor de las reformas que pretende sacar adelante y en una hipérbole infinita dice el cocinero de la sopa de lentejas que en el caso del gobierno de Petro ese pulso determinará la viabilidad de las grandes reformas a las que se comprometió. Es decir, no cambiamos nada para asegurar que ahora despuesito podamos cambiar todo, ¡joder!
Según Barreras, la elección de contralor nada tiene que ver con elegir a quién debe ocupar uno de los cargos más importantes del ordenamiento del Estado, al más idóneo y a quien más garantías de independencia del gobierno ofrezca. Barreras, no sé si sin sonrojarse, porque la entrevista era en radio, dijo que la elección lo que mide es la fuerza de la coalición del gobierno de turno, es decir el espesor de la capa de mermelada o de la sopa de lentejas.
El diseño estaba pensado para que el contralor reflejara la composición política del nuevo congreso que se elige, al tiempo con el presidente, cada cuatro años. Normalmente el congreso que se posesiona el 20 de julio procede a definir los términos para la elección del contralor, la que tiene lugar en las primeras semanas de agosto. Desde la Casa de Nariño, el presidente Duque y su coalición resolvieron corromper el proceso y le arrebataron al nuevo congreso, y obviamente al nuevo presidente, la definición de los candidatos al cargo y del proceso de su elección, que como señal de cambio acabó siendo muy parecida a la que ahora llamamos la aplanadora de Roy- pues está conformada por los lentejos de siempre que esta vez “rodean y le dan gobernabilidad” al Pacto Histórico y hasta el 20 de junio rodeaban y le daban gobernabilidad al Centro Democrático.
Al llegar a la presidencia del congreso, y consciente que la elección de contralor era el primer tramo de la autopista que tiene que construir con su aplanadora, Barreras, obviamente, le metió mano al proceso. No para descorromperlo (sic) sino para corromperlo un poquito más. Con el apoyo del presidente de la cámara, David Racero, se inventaron una comisión accidental cuyo fin era modificar la lista de candidatos elegibles, que ya había sido elaborada por la coalición de Duque y cambiar el proceso para determinar los méritos de los diferentes candidatos. Mientras ello sucedía, los partidos que acompañan al partido de gobierno, es decir las ruedas de la aplanadora de Roy o los lentejos, como quiera llamarlos, resolvieron que querían asegurar que la sopita tuviera buen recado y anunciaron de antemano su respaldo a la candidata María Fernanda Rangel cuyos méritos más importantes era que contaba con el apoyo del corrupto saliente contralor y tenía el mérito académico de haber plagiado su tesis de grado, actuar que según se ha demostrado en el caso del ministro de transporte es de muy buen recibo entre los lentejos y en el gobierno de Petro. Pero ni Roy ni el presidente querían que la señora Rangel fuera elegida, ellos tenían su propio candidato. Roy y Racero se inventaron a última hora una entrevista con el único propósito de ubicar a Rodríguez en el primer lugar en las calificaciones de los candidatos. Luego procedieron a completar los méritos de Rodríguez con una buena dosis de sopa de lentejas, bien sazonadita, recordemos que todavía quedan por nombrar muchos funcionarios de alto nivel. Así las cosas, a la señora Rangel no le quedó nada más que hacer lo que ha debido hacer cuando se supo del plagio de su tesis, renunciar. Quedó Rodríguez, con una votación masiva, la aplanadora aplanó. No quedó el mejor, ni el peor, quedó el que le asegura a Roy eso que él llama gobernabilidad. Yo creo en cambio que quedó el que les asegura a los partidos de la “coalición” una buena tajada de la burocracia de la contraloría y que sus traseros estarán debidamente cuidados. El gobierno del cambio y el partido del cambio, perdieron por segunda vez en dos semanas la ocasión de empezar a cumplir con las promesas de campaña una de las cuales era que no se elegiría a un contralor de bolsillo, la otra era que les bajarían el sueldo a los congresistas y ya sabemos lo que la aplanadora de Roy, con María José Pizarro e Isa Zuleta en los controles hizo con esa propuesta.
Pero a César lo que es de César y adiós que te vaya bien. El cambio se ve. La actitud del presidente Petro hacia las fuerzas armadas, en un gobierno cargado de simbolismos, no puede ser más clara, no más de lo mismo. El dolor del estómago del martes que no le permitió asistir a la escuela militar de cadetes en donde cada cuatro años la nueva cúpula militar lleva a cabo una importante y significativa ceremonia de reconocimiento al comandante supremo, el presidente de la República, combinado con la excelente capacidad digestiva mostrada el miércoles en la cantina de los soldados de la base militar de Apiay en el Meta muestra como entiende Petro su relación con las fuerzas contra las que combatió en sus tiempos de guerrillero, las que lo apresaron y torturaron según cuenta en el libro “Una Vida Muchas Vidas”. Finalmente, ayer cumplió, vagamente, la cita, les llegó tarde a los militares para quienes cumplir el horario es sagrado y los sacudió con un discurso que no fue muy bien recibido. Cito tres frases y el lector se hará su propia opinión
- Condenar a Colombia a la guerra no merece una medalla–
- Si quitamos la barrera económica, el hijo de un campesino se puede volver general y eso se llama paz.
- Que todo general pase por ser soldado.
Eso puede o no gustar, pero es definitivamente un cambio radical en la mirada del comandante supremo de las FFMM.
En una muy buena columna, Valeria Santos se refiere en Cambio a la decisión de separar a la Policía de las Fuerzas Militares y de sacarla del ministerio de defensa.
En conclusión, mientras el presidente Petro y algunos de sus ministros marcan un tono de cambio, el presidente Roy, en el senado, mantiene la aplanadora aceitadita así sea repitiendo las prácticas poco éticas de las que es un profundo conocedor.
La lista
Ante la elección del contralor de bolsillo se me ha ocurrido hacer una lista de las promesas incumplidas por el gobierno y su coalición en el congreso.
- No intervención en la elección de los encargados de los entes de control.
- Disminución de los salarios de los congresistas
- Nombramiento por meritocracia de los altos funcionarios del gobierno
- Eliminar el 4 por mil
- Educación superior gratuita para todos
- Nombramiento de embajadores de carrera diplomática
Pueden enviar a La Cucharada sus contribuciones para ampliar, o reducir, la lista.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1

No son tanto las promesas incumplidas como las acciones insensatas que se tomen llevando a situaciones caóticas.
Durante el cuatrienio de Petro mi satisfacción por no haberle votado se va a incrementar de manera segura.
Las ocurrencias de Petro sobre el nuevo papel de las FFAA y de la Policía han dado como resultado inmediato el debilitamiento del Estado. Los adversarios de las fuerzas y cuerpos de seguridad ya han obtenido un primer triunfo inesperado: suprimir 50 de los mas importantes dirigentes de éstas instituciones. Es preocupante porque esto es solo el comienzo. Un Estado débil no puede ser bueno para Colombia. Aquí viene un efecto boomerang tremendo.
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