Razones para un juicio político

Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana.

Lo dejaron volar, ante la mirada y el silencio cómplice del ministro de guerra, del comandante de la policía y del presentador presidente, el 4 de agosto, el asesino coronel Benjamín Núñez se fue para Panamá, huyendo.  Núñez fue el que le disparó a sangre fría a los tres jóvenes que aparecieron muertos en un centro asistencial de Sincelejo luego de haber sido detenidos en el corregimiento de Chochó en Sucre.  No se entiende, a menos que haya sido como creo, que el alto gobierno sabía y prefirió dejarlo irse.  Eso explica el silencio del ministro de guerra y del presidente que entre el 25 de julio, fecha en la que sucedió el crimen y el 7 de agosto cuando sacando pecho salieron de la Casa de Nariño no dijeron una sola palabra.  Los testimonios de los agentes que vieron al asesino dispararle a quema ropa a los tres jóvenes no son de este fin de semana, se conocieron este fin de semana, pero ahí estaban y ni el presidente ni su ministro ni el comandante de la policía hicieron nada para detener al asesino.  La noticia que se ha conocido en estos días se la debió dar al país y a las victimas el presidente cuando, como acostumbraba, con bombo y platillo, hubiese anunciado la detención del coronel asesino.  Lo dejaron volar y eso hace que Iván Duque Márquez sea cómplice de la fuga del asesino.  La fuga es un delito y la complicidad con la fuga es un delito.  El comandante de la Policía, el ministro de guerra y Duque son cómplices y por ende delinquieron.

En diciembre de 2020, la periodista de Paula Herrera del programa Sigue la W denunció que la licitación para la contratación de la instalación de Internet para las escuelas de las regiones más olvidadas de Colombia estaba plagada de irregularidades.  Karen Abudinen, la ministra de las TIC, entidad encargada del proceso, en un acto supuestamente de soberbia, desoyó las advertencias de la periodista y continuó con el proceso de adjudicación, favoreciendo a la firma Centros Poblados.  Como lo había advertido la periodista Centros Poblados no cumplió y setenta mil millones de pesos de anticipo que habían recibido los contratistas se esfumaron.  El presidente Duque defendió a la corrupta ministra y puso al servicio de esta a su enmermelada maquinaria en el congreso la que se apresuró a derrotar la moción de censura a la ministra.  Nació el termino abudinear que es sinónimo de robarse los recursos de la nación.  Karen Abudinen fue cómplice de los ladrones y Duque fue cómplice de la abudineada.  Nuevamente la complicidad en un delito de corrupción es de por si un delito. Duque es entonces un delincuente.

Durante los últimos meses del nefasto gobierno del presentador se destaparon otros dos escándalos de corrupción.  Uno involucra al senador Mario Castaño y a un entramado de corrupción extendido por toda Colombia.  Entre las entidades en las que se extendió el entramado de Castaño y sus cómplices está la UNGRD, que es una entidad que depende directamente de la Presidencia de la República.  En la UNGRD se robaron descaradamente los recursos destinados a atender a las familias víctimas de desastres naturales, es decir la plata de los más jodidos de los jodidos.  La saquearon ante el ojo vigilante de Duque y de su fiel portadora de sandalias, perdón Jefa de Gabinete.  Nuevamente el presentador es cómplice, por omisión, de incumplir su obligación de defender la Constitución y de cuidar los recursos del Estado.

Y que decir del saqueo de las arcas de los OCAD Paz, de la que aparece como responsable, y muy posiblemente como beneficiario, el flamante jefe del Departamento Nacional de Planeación del fatídico gobierno del presentador presidente.  Nuevamente, bajo el ojo vigilante del presentador se esfumaron miles de millones de pesos que debían ser invertidos en los 150 municipios más golpeados por el conflicto.  O sea, nuevamente se robaron la plata de los más necesitados.

Miles de millones de pesos, desaparecidos, miles de niños y niñas que siguen perdiendo oportunidades por no tener las conexiones de Internet que se debían instalar con los dineros abudineados con la complicidad de Duque, ciento cincuenta municipios a los que no llegará la acción del Estado porque el gobierno que prometió hacer trizas los acuerdos de paz prefirió dejar que sus cercanos colaboradores se enriquecieran con los recursos destinados a construir esa paz.  Las víctimas de los desastres naturales, el huracán de San Andrés, inundaciones y deslizamientos en medio país siguen esperando las  ayudas que desde una dependencia de la presidencia de la república se esfumaron para enriquecer los bolsillos de una mafia de rufianes articulada por el senador Castaño que entre otras votó contra las mociones de censura de los ministros del presentador, que fueron muchas y que nunca progresaron por el entramado de corrupción y de clientelismo que Iván Duque montó desde la Casa de Nariño.

Y la cereza del pastel, el general Zapateiro, el consentido del presentador y del ministro de guerra deja una estela de contratos por lo menos cuestionables según la denuncia de Yohir Akerman en Cambio:

https://cambiocolombia.com/opinion/puntos-de-vista/zapateiro-tus-zapatos

Es tiempo de pensar en un juicio político y de pedirle a las autoridades internacionales que ayuden a encontrar la plata que se robaron durante el gobierno del presentador y a establecer cuánto le tocó a él, porque con el fiscal, la procuradora y el contralor de bolsillo, nada se logrará.

Petrismo desaforado

Mucho me ha impresionado el discurso de las barras bravas y, en algunos casos menos bravas, que sostiene que la semana que pasó es la mejor semana en la historia de Colombia gracias a las maravillosas acciones e intervenciones del presidente Petro.  Ese fanatismo no ayuda.

Coherencia es para un gobierno defensor de los derechos humanos participar en la sesión de la OEA en la que se votaba una moción de censura a Nicaragua por las constantes violaciones de los derechos humanos del régimen de Ortega.  La ausencia de Colombia es una forma solapada y deshonesta de cohonestar con las prácticas intolerables del régimen nicaragüense, que no nos vengan a tratar de convencer los petristas que hay otra explicación.  Sospecha uno, que siempre le ve el lado malo a esas actitudes, que la ausencia de Colombia se pactó con el régimen cubano para que facilitaran el encuentro con los elenos.  No uta como decía mi hija cuando le daba sopa de acelgas.

Coherencia en un gobierno que se compromete a erradicar la trampa y la corrupción es retirar de su cargo al recién nombrado ministro de Transporte acusado de ser un plagiador en serie, acusaciones a las que en más de dos años no ha sido capaz de responder.  Ya corren rumores de que el ministro llenará de lentejos como él y seguramente trampositos o tramposotes la entidad que el presidente Petro le ha encargado y que supervisa las mayores contrataciones del Estado colombiano.

https://cambiocolombia.com/articulo/reservados/el-ahijado-de-marta-lucia-ramirez-en-el-sonajero-para-el-viceministerio-de

Coherencia es en un gobierno transparente nombrar a otra persona en el ministerio de las TIC cuando se entera que la amiga y socia del escudero comunicador del presidente Petro está involucrada en un complicado escándalo de presunta usurpación de un bien.

Coherencia es permitir un debate amplio y suficiente de la reforma tributaria, que no requiere de mensaje de urgencia puesto que hay que expedirla antes del 16 de diciembre.  Recordémosle al presidente de la República y al del Senado que cuando gobiernos anteriores recurrían al mensaje de urgencia se les criticaba pues se sostenía que dicha práctica tiene como único propósito evitar el análisis y el debate detallado de los proyectos de ley.  No es coherente pretender ferrocarrilear o aprobar a pupitrazo limpio una reforma tributaria de las proporciones de la que propone el gobierno de Petro.

Desde La Cucharada he apoyado en buena medida muchas de las excelentes decisiones del presidente Petro, pero seré el primero en criticar su falta de coherencia.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


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