Amaneció y vimos

Uff.  Este análisis debería resultar una página en blanco.  Me dejó sin palabras el acto de transmisión del mando.  Lleno de simbolismos.

La plaza de Bolívar llena, repleta.  Un espectáculo popular y diferente. 

No soy experto en modas, esperaré el veredicto de Pilar Castaño, pero por ahora me pareció que toda la familia presidencial estaba muy bien vestida, me encantó la pinta de la primera dama y las de sus hijas.  Al presidente el traje como que no.  Se veía incómodo.  La vicepresidenta espectacular.  Y hablando de pintas, David Racero el presidente de la Cámara, un tipo buen mozo y de muy buen porte, se puso un traje diseñado por un modista chocoano, me sorprendió, a mis hijas les gustó.

Yo desayuné en Bogotá y regresaba para la jinca hacia las once cuando escuché que el presentador presidente en su último, infantil y soberbio acto de gobierno había decido que no permitía la salida de la “Espada de Bolívar” de la casa de Nariño, asunto que había sido acordado con el equipo del presidente electo.  Me pareció verdaderamente estúpido, luego pensé, ese es Duque.

Arrancamos pues sin espada.

Cada cuatro años, la elección del primer presidente del senado de la legislatura, la presidencia se turna cada año, tiene un aliciente adicional, es quien tomará el juramento del nuevo presidente de la República, quien le impondrá la banda presidencial y quien en su calidad de presidente del congreso en pleno pronunciará el discurso de “bienvenida” si se quiere.  Roy Barreras no deja de sorprender.  Uno puede tener una opinión crítica sobre su recorrido por cuanta fuerza política ha habido en la Colombia del siglo XXI.  Fue liberal, fue uribista, fue de la U, y finalmente del Pacto, pero hay que reconocer que Roy hace las cosas bien.  Sorprendió.  El discurso de Roy fue bueno, muy bueno, y si se compara con el desastre que fue el discurso de Ernesto Macías cuatro años antes, fue espectacular.  Y luego nos sacudió al invitar a María José Pizarro a ponerle la banda presidencial a Gustavo Petro.  Primera lágrima.

Una vez que Roy le tomó el juramento y la senadora Pizarro le puso la banda, Gustavo Petro era el presidente de los colombianos y el protocolo de la sesión de transmisión del mando indicaba que debía tomarle le juramento a la vicepresidenta.  Petro se salió del libreto y su primer acto como presidente de Colombia fue ordenar que llevaran la espada de Bolívar a la plaza.  Tome pa que lleve.

Receso, media hora de confusión y Duque acabó quedando como un soberano c…

Llegó la espada, llegó el discurso de Petro.  Muy buen discurso.  Habrá temas que requerirán un análisis detallado y cuidadoso, ese se lo dejo a los que saben.  Yo no me percaté, pero han criticado mucho al rey de España porque no se puso de pie cuando llegó la espada.

Dos pensaderas.

Petro quiere asumir un liderazgo internacional para impulsar una agenda de verdadera integración latinoamericana, para promover un cambio radical en la política antidrogas y para buscar mecanismos que permitan asegurar los recursos necesarios para la protección de la amazonía.  Una agenda ambiciosa.  El presidente quiere encabezar, también, un esfuerzo serio para detener los efectos del cambio climático.  Se puede ser impertinente y plantear que son metas inalcanzables.  A mi me gusta que un mandatario se proponga objetivos importantes que marquen el rumbo de las políticas públicas.  Las tres propuestas son sin duda ambiciosas y lo que se plantea es lógico y casi que indispensable.

Para terminar su discurso el presidente planteó un decálogo de compromisos en materia de política interna.  Sencillamente el presidente Petro dijo que iba a cumplir la constitución, ratificando su juramento.

Ya vendrán las prometidas reformas.

Y en lo terrenal:

Informan que Néstor Osuna, designado ministro de justicia, es cuota del partido liberal, bienvenida la cuota.  Osuna es un reconocido académico y jurista.  Petro sigue sumando buenos nombramientos.

Igual sucede con Germán Umaña que es profesor universitario y columnista en materia de comercio exterior en el ministerio de la materia.  Mientras escribo esta cucharada oigo al presidente de la ANDI diciendo que le encanta el nombramiento:  El presidente de izquierda, el coco, nombra un ministro de comercio que le encanta a los empresarios. 

El ministro transporte es la cuota de los conservadores.  Guillermo Reyes, además de lentejo, tiene fama de tramposo.  En efecto ha tenido tres, si tres, concretas denuncias de trampa.  Dos plagios denunciados por Rodrigo Uprimny y un intento tramposo de obtener la nacionalidad norteamericana para su hijo, denunciado por el exfiscal Alfonso Valdivieso ante la cancillería colombiana.  Dice el lentejo que corrigió el asunto de los plagios incluyendo fes erratas en las dos publicaciones denunciadas y que renunció al pasaporte norteamericano de su hijo.  Hizo trampa y trató de corregir con el codo lo que había hecho con la mano.  Eso en un ministerio tan importante en materia de contratación es muy asustador.  Ponen al ratón a cuidar el queso.

De la ministra de vivienda, digo poco porque la conozco mucho.  Me parece que el de Catalina Velasco es un excelente nombramiento, sin embargo, debo registrar que Cambio cuenta una historia diferente.  Dicen que su gestión como secretaria de Habitat en el Distrito fue cuestionada.

Extraño que no hayan nombrado ministro de Ciencia ni al director del Departamento Nacional de Planeación.  ¿Mermeladita o confusión?

A las once de la mañana se presentó la Reforma Tributaria para la Igualdad y la Justica Social.  Yo de esa vaina no se.  Me gusta que hayan incluido eso que llaman los impuestos saludables y el impuesto a los plásticos de un solo uso.  Me gusta la coherencia.

Ya en la tarde del 8 las “tres mosqueteras” del Centro Democrático hicieron la intervención de la oposición en respuesta al discurso del presidente.  ¿Oposición madura?  Pocón.  Los argumentos son pobres, por decir lo menos.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


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