
En 1990, el presidente George. H. W. Bush presentó la candidatura de Clarence Thomas para ocupar el puesto de Thurgood Marshall en la Corte Suprema de Justicia. Marshall era también de origen afroamericano pero, contrariamente a Thomas, un ferviente defensor de los derechos humanos. Las audiencias de confirmación de Thomas fueron amargas e intensamente peleadas, centradas en una acusación que tenía acoso sexual presentada por la abogada Anita Hill, una subordinada del Departamento de Educación y en la EEOC. Hill afirmó que Thomas le hizo múltiples propuestas sexuales y románticas, a pesar de que ella le decía repetidamente que se detuviera. Thomas y sus partidarios afirmaron que Hill, así como los testigos en su nombre, habían fabricado las acusaciones para evitar el nombramiento de un conservador negro en la Corte. El Senado finalmente confirmó a Thomas por una votación de 52 a 48. Thomas es sin duda el más conservador de los actuales magistrados del alto tribunal y encabeza una mayoría conservadora que poco a poco va poniendo patas arriba a los Estados Unidos.
Entre el jueves 23 y el viernes 24 de junio, Clarence Thomas y sus colegas conservadores lograron sacar adelante dos decisiones en temas que son de una importancia y de una relevancia absolutas.
Thomas logró con sus colegas conservadores aprobar una sentencia sobre porte de armas, que es básicamente la más peligrosa de la historia, en el peor momento posible. Este lamentable resultado pasó en cierta forma desapercibido en los medios internacionales por la relevancia de la otra sentencia de carácter ultra conservador que emitió la Corte Suprema el viernes 24 borrando de un plumazo la decisión tomada 50 años atrás por la misma Corte en la famosa sentencia conocida como Roe v. Wade que erguía el aborto al nivel de derecho constitucional, eliminando así la capacidad de los Estados más conservadores a prohibirlo o limitar la oferta y el acceso.
Dos sentencias conservadoras que cambian la forma en que la legislación actuará en dos temas de altísima sensibilidad, el porte de armas y el aborto.
Las armas
En momentos en que el clamor de una mayoría de norteamericanos es que de alguna manera se controle el acceso y porte de armas, sobre todo de armas diseñadas para matar gente y cuando por primera vez en mucho tiempo se logra un acuerdo bipartidista para aprobar un esfuerzo, eso sí bastante blando, para restringir la venta de armas, la Corte conservadora en una opinión escrita por el juez Thomas echó para atrás una ley que tenía un siglo de vigencia que exigía que quien quisiera obtener un licencia para portar un arma “escondida” (concealed gun) tendría que demostrar que tenía una causa apropiada (proper cause) para obtenerla. Esta ley limitaba efectivamente la posibilidad de que la gente se paseara con armas por las calles de la ciudad de Nueva York y contribuía de alguna manera a contener los homicidios y ataques con armas de fuego. Lo que es más grave aún es que la decisión de la corte está basada en un raciocinio que cambia dramáticamente la forma en que los jueces deciden qué es constitucional y qué no en cuanto a la legislación sobre control de armas. Fundamentalmente el juez Thomas basa la opinión, aprobada por la mayoría conservadora de la Corte, en una posición que siempre ha defendido según la cual las decisiones de la Corte deben remitirse a la historia, así sea como en este caso una lectura bastante sesgada de la historia. En la sentencia del 23 de junio, la corte considera que la ley de control de armas de Estado de Nueva York era demasiado restrictiva y violaba el derecho a portar armas fuera de casa en legítima auto defensa. Y con el razonamiento expuesto se abre la puerta para que los defensores del derecho a portar armas demanden las leyes que para seguridad de la gente lo controlan o restringen.
Un comentarista en el Washington Post escribe que la ciudad de Nueva York tenía 33,000 residentes en 1791 cuando la Segunda Enmienda fue ratificada y que hoy en día tiene 8 millones. Manifiesta que le aterra la noción de que miles o cientos de miles de residentes se paseen armados por las calles convencidos que ellos son “un bacán con un arma” ( a Good guy with a gun)
El Aborto
Comienzo por decir que la sentencia de la Corte Suprema utiliza la palabra aborto, no la políticamente correcta expresión “interrupción voluntaria del embarazo”.
La decisión de la Corte Suprema está contenida en una opinión de 213 páginas en la que una de las peticiones del demandante era que se diera vuelta a la decisión conocida como Roe v Wade. Así fue, la decisión final dice:
El aborto presenta una profunda cuestión moral. La Constitución no les prohíbe a los ciudadanos de cada estado que regulen o prohíban el aborto. Roe v Casey les quitó esa autoridad. Nosotros ahora damos vuelta a esas decisiones y le devolvemos la autoridad a la población y a sus representantes elegidos. [Abortion presents profound moral question. The Constitution does not prohibit the citizens of each State from regulating or prohibiting abortion. Roe and Casey arrogated that authority. We now overrule those decisions and return that authority to the people and their elected representatives].
Primero la primaria, la Corte Suprema no prohíbe el aborto con esta sentencia. De hecho, lo que dice la Corte es que ese tribunal no tiene competencia ni para prohibir ni para autorizar el aborto porque este no es un derecho constitucional y que por lo tanto es el pueblo y sus representantes elegidos quienes deben reglamentarlo.
Segundo. Lo terrible de este proceso es que la sentencia, en un hecho sin antecedentes, se filtró dos meses antes de ser emitida lo que permitió que trece Estados de mayorías republicanas/conservadoras se hayan apresurado a aprobar prohibiciones “gatillo” (trigger bans) que entraron en vigencia en cuanto la sentencia quedó en firme.
Tercero. En las semanas que siguen otros Estados de mayorías republicanas conservadoras se apresurarán a prohibir y limitar el aborto. Quedarán unos 20 Estados, a los que se suma Washington DC, en donde el aborto seguirá siendo legal.
Soguat? que traduce ¿y atoches?
Básicamente a partir de estas sentencias, la legislación anti porte de armas tendrá la espada de Damocles de la Corte pendiendo sobre su cabeza y si eres pobre y vives en un estado de mayoría republicana conservadora tendrás que acudir, de nuevo como antes de Roe v Wade a las riesgosas clínicas clandestinas de aborto. Si eres rica y tienes con que pagar pues viajarás a un Estado que tenga una legislación favorable. Queda por verse como evolucionará la venta de los fármacos abortivos que ya están legalizados por la FDA pero que seguramente los conservadores tratarán del limitar. La experiencia en el mundo ha demostrado que la prohibición no disminuye el número de abortos, sencillamente los hace más riesgosos, pero eso no les importa a las mentes conservadoras que consideran a la mujer que requiere un aborto como una criminal y por ende les importa un sieso su seguridad y su salud.
Al margen de abajo
El tuit de la semana “no hay cambio sin barreras”.
Saludo el nombramiento de Álvaro Leyva Durán como canciller del gobierno de Petro. Conozco su trayectoria y confío en sus capacidades.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1
