Siete días y sale

Foto: Mauricio Dueñas (EFE) y Milton Díaz (EL TIEMPO)

En una semana, a las cinco de la tarde, los colombianos deberíamos saber de qué tamaño va a ser el despelote de los próximos cuatro años, porque despelote va a haber.

Todas las encuestas que he visto dicen lo mismo, empate técnico a nivel nacional.  En ninguna encuesta hay ningún resultado que permita predecir el ganador de la elección de próximo domingo.  La encuesta de INVAMER, que divulgaron el viernes 9 los medios del grupo Santodomingo (Caracol TV, Blu Radio y El Espectador), me ha parecido la más completa y la más seria.  La encuesta del CNC presentada el 4 de junio también me lo había parecido.  Los “tracking” que presentan las campañas y algunos medios, y lo de Guarumo, me parece menos serio.  Cuando estaba cerrando esta columna aparece una encuesta de Yanhass que le da 10 puntos de ventaja a Petro.  Una mirada rápida a la ficha técnica de la encuesta me deja una duda tremenda.  Dice que el margen de error es de 3,2% para proporciones mayores de 49%, pero es que no hay ninguna proporción mayor de 49%.  No le creo.

¿Qué se puede colegir?

Según la encuesta de INVAMER la participación llegaría al 64%, cáspita, casi 25 millones de votos.  Es decir, el ganador debería superar los doce millones quinientos mil votos.  Puedo estar equivocado, yo no soy tan optimista.  De acuerdo con el historial de segundas vueltas relativamente apretadas, la participación no superaría el 55%, 21 millones 450 mil votos.

Según la misma encuesta de INVAMER, el candidato Petro está sólido en la Costa Caribe, Bogotá y el Suroccidente, mientras Hernández lo está en el Centro Oriente, Antioquia y el Eje Cafetero.  Así las cargas están relativamente equilibradas.

Los más jóvenes votarían a Petro y los mayores van con Hernández.  No hay diferencia marcada entre hombres y mujeres. Petro supera por unos puntos a Hernández (49,3% contra 46,5%) en las zonas urbanas y Hernández supera ampliamente a Petro (54,3% a 39,4%) en las zonas rurales.

Desde que logró el “sorprendente” resultado de estar en la segunda vuelta, el conocimiento de Rodolfo Hernández pasó de 73% a 89%.  El crecimiento en el conocimiento va acompañado con una moderada disminución de su imagen favorable.  ¿El que no lo conozca que lo compre?  El diferencial entre favorable y desfavorable de Hernández es de 15,2 puntos porcentuales

Petro se mantiene en el mismo nivel de conocimiento y relativamente en la misma ecuación de favorabilidad.  El diferencial entre favorable y desfavorable de Petro es de 10,3 puntos porcentuales.

Los datos anteriores permiten toda clase de especulaciones y conjeturas que analistas y promotores de las campañas utilizarán para tratar de convencer, no sé a quién, que su candidato es el mejor. 

La verdad es simple, monda y lironda.  No tenemos ni la más remota idea de quien carajos va a ganar la elección en una semana.

Como van las cosas, no sería sorprendente que el que gane, lo haga con una ventaja de dos puntos, 51% a 49%.  En el escenario que mostraría la encuesta de INVAMER, la diferencia sería de 500,000 votos.  Y si el resultado se parece al de elecciones anteriores, con una participación del 55%, la diferencia sería de 430 mil votos.

Y ahí es que se me enreda el escenario.  Recordemos que, desde antes de la primera vuelta, tanto desde la derecha uribista como desde la izquierda petrista se ha venido esparciendo un manto de desconfianza sobre el registrador, sobre la limpieza del sistema de escrutinio, en fin, sobre el proceso electoral.  Esa cizaña ya quedó sembrada.  Preocupa entonces que un resultado apretado conduzca a un escenario de desconocimiento del resultado por el perdedor.  Colombia llega a esta elección presidencial con el ambiente más tóxico que se pueda recordar.

Desde antes de la primera vuelta, la campaña se había centrado más en, a veces viciosos, ataques personales que en la confrontación de las ideas.  La negativa de Rodolfo Hernández a participar en debates ha minado la posibilidad de una civilizada confrontación de ideas y programas.  El vacío, se llena en redes sociales.  Partidarios, troles, y bodegueros de lado y lado concentran su artillería contra el candidato opositor, nunca contra sus propuestas o ideas.  Ninguno de los candidatos se salva y desafortunadamente los hechos van demostrando que ambos tienen rabo de paja.  Hernández no ha logrado superar el escándalo de Vitalogic, pero eso a los perros de presa del Pacto no les parece suficiente y entonces lo acusan de mentir en relación con eL terrible caso del secuestro y desaparición de su hija.  Hasta la notoria exreina de belleza, actriz, presentadora y ahora activista Margarita Rosa de Francisco cayó, eso si desde su penthouse en Miami, en la trampa publicando un nefasto trino burlándose de la tragedia familiar del ingeniero.  Petro había logrado superar el desastre de las visitas a las cárceles cuando pescaron a su senadora estrella lavando dinero en Honduras.  Y de remache salen los videos del “estratega” Roy Barreras que destapan cuan sucio están dispuestos a jugar en el Pacto.  La extrema derecha rodolfista hace circular en redes sociales toda clase de atrocidades denunciando una conspiración del “comunismo castro chavista” para “robarse” las elecciones.  Y claro envían y reenvían los trinos del expresidente Pastrana cantando el fraude petrista.

Está tan sucia, tan tóxica la campaña que de un lado escondieron a la candidata a la vicepresidencia, desde la primera vuelta no se ha oído ni el respiro de Francia Márquez.  Y del otro, de plano al candidato.  A Rodolfo lo sacaron a empellones de un estudio de televisión y lo mandaron a Piedecuesta a que se quede calladito.

Tengo la esperanza, o el sueño, que en esta última semana uno de los dos candidatos, el mío si fuese posible, se despegue y que el resultado final establezca una diferencia de por lo menos un millón de votos, que no es tanto, son máximo 4,6% puntos porcentuales.  52,3% contra 47;7% o algo así.  Y que, como cada cuatro años, a las seis de la tarde del domingo 19 de junio Colombia conozca quien será el presidente que reemplace a Duque.

Confieso, le tengo más miedo a la semana post elecciones que a cuatro años de gobierno de Petro o del Ingeniero. 

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


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