Los Delfines de Filipinas

Foto: Bongbong Marcos

Ferdinand “Bongbong” Marcos Jr, hijo del ex dictador Ferdinand Marcos y la socialité Imelda Marcos, fue elegido como le próximo presidente de Filipinas en el mes de mayo. Su vicepresidente, cargo también de elección popular, será la hija del actual presidente autoritario, Sara Duterte.

Ferdinand Marcos padre fue elegido presidente de Filipinas en 1965, manteniéndose en el poder hasta el ’86 cuando se exilió en Hawaii tras varias revueltas masivas en su contra, huyendo con sus miles de millones de dólares robados, y algunos lingotes de oro. Fue nombrado por el libro Guinness World Records de su momento como “el mayor robo de un gobierno a su país” con un aproximado de 10,000 millones de dólares. En 1972 implementó la infame ley marcial, responsable de torturar a más de 34,000 disidentes del gobierno y desaparecer a otros tantos, según Amnistía Internacional.

Imelda y Ferdinand Marcos

Por su parte, el extravagante estilo de vida de Imelda Marcos se popularizó cuando encontraron miles de pares de zapatos en el palacio presidencial tras su fuga del país. Se rumoraba en la época que pagó hasta 2,000 dólares por un chicle, todo esto mientras el país entero cruzaba una terrible recesión económica.  La arribista social fue nombrada por su marido como la primera gobernadora de la zona metropolitana de Manila, además de ser también miembro del Parlamento por la misma región. En el 2018 fue declarada culpable de 7 cargos de corrupción, sin embargo a la fecha no ha pagado ni un día de cárcel, y ahora a sus 92 años con hijo presidente, la socialité no los pagará nunca.

Imelda, en su juventud, fue pretendida por un joven periodista de buena familia llamado Benigno Aquino Jr, quien años después sería líder de la oposición y asesinado por el mismo régimen con un tiro en la cabeza al bajarse de un avión en 1983. Su esposa, Corazón Aquino, tomó las banderas de la resistencia civil en contra de los Marcos organizando la Revolución EDSA (o revolución amarilla), la cual logró presionar a los Marcos hasta su exilio en 1986, tras el retiro del apoyo del presidente Ronald Regan de los Estados Unidos. Corazón Aquino fue la primera mujer asiática en liderar un país, y se le atribuye haber restablecido la democracia filipina. Su hijo, Benigno Aquino III, también fue presidente de Filipinas de 2010 a 2016.

Corazón Aquino

Los gobiernos elegidos democráticamente subsiguientes intentaron recuperar el dinero robado por los Marcos, pero se estima que sólo recuperaron la mitad (alrededor de 5 mil millones de dólares).

¿Cómo llegó Filipinas a estar nuevamente bajo el liderazgo de un Marcos?

Bongbong Marcos inició su campaña a la presidencia pidiendo que no lo juzgaran por los crímenes de sus padres, y que no podía regresar el dinero que no tenía. También compartió en CNN que sus padres siempre le recordaban que “todos sus privilegios y fortuna era gracias al pueblo filipino”, lo cual es, técnicamente, cierto.   

Todo parece indicar que la desinformación en redes sociales jugó un papel crucial en reinventar la historia. Las nuevas generaciones fueron presa de las campañas masivas para distorsionar y eliminar los horrores del pasado.  Los jóvenes repiten en unísono que la Ley Marcial trajo paz y desarrollo a Filipinas, tal como lo que ven en YouTube, Facebook y Tiktok.

Filipinas es la séptima democracia más grande del mundo, con una población de 109.6 millones de personas, es uno de los países con mayor número de usuarios en redes sociales, y son el país que más tiempo les destinan a ellas. La desinformación en la última década, producto de las campañas políticas, están reescribiendo la historia, olvidando a las miles de víctimas, el desfalco fiscal producto de la corrupción, y creando verdades alternativas. Está claro que los hijos no son responsables por los crímenes de sus padres, pero la realidad es que Bongbong Marcos se vio inmensamente beneficiado por el dinero robado al pueblo filipino, no lo cuestionó, ni lo regresó.

Por otro lado, el controversial presidente filipino Rodrigo Duterte, elegido en el 2016, se ha dado a conocer a nivel internacional por sus políticas represivas y autoritarias para combatir el narcotráfico. Actualmente es investigado por la Corte Penal Internacional, máximo tribunal penal en el mundo, por crímenes de lesa humanidad debido a su política llamada “guerra contra las drogas”, la cual generaba incentivos económicos para que oficiales y paramilitares mataran a presuntos vendedores y consumidores de drogas, sin respetar el debido proceso, resultando en más de 30,000 muertes extraoficiales (incluyendo menores), y la desaparición de un alto número de periodistas. Amnistía internacional alertó sobre el dramático deterioro del respeto a los derechos humanos y la predominancia de la impunidad en el país.

Rodrigo Duterte haciendo pistola

También ha generado polémica por su forma burda de referirse a otros jefes de estado, como cuando llamó al Papa (Si, el Papa Francisco, en un país con más del 80% de católicos) un “hijo de puta” porque su visita causó tráfico en Manila, y utilizó el mismo calificativo para referirse al presidente Barak Obama antes de una reunión entre mandatarios. Llamó al Alto Comisionado de las Naciones Unidas Zeid Ra’ad Al Hussein un “cabeza hueca”, a Ban Ki-moon “el diablo” y a la ONU no la baja de “estúpida”. Igualmente ha hecho chistes misóginos y racistas contra mujeres que se atreven a cuestionarlo. Su hija, Sara Duterte, vicepresidente electa, se dio conocer cuando en calidad de alcaldesa golpeó repetidamente a un Alguacil, agresión que puede verse fácilmente en YouTube. Sin embargo, ella fue electa por votación popular como la nueva vicepresidente de Filipinas, gracias a la desinformación promovida desde el gobierno mismo en redes sociales para mejorar la imagen de ella y de su padre.

Estas son las nuevas generaciones de dirigentes que le esperan a Filipinas a partir del medio día del 30 de junio de 2022. Las redes sociales han favorecido a estos delfines políticos para purificar con un manto de olvido los delitos de sus apellidos, borrar los crímenes del ayer con la promesa de un mejor mañana. No olvidemos las sabias palabras de Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana “quien olvida su historia está condenado a repetirla”.

Por: Camila Muñoz Ucrós
Twitter: @camunozu


Una respuesta a “Los Delfines de Filipinas

  1. Muy rico leerte Cami – Creo que los millenials y centenials tienen (porque no me incluyo ahí) la mala maña de creer lo que sale en redes sociales. Ahora que lo pienso, hasta en la generación de mi madre sucede esto. Debemos como sociedad tener un filtro a lo que creemos y no, y verificar información. Me parece delicado que los influencers, medios, y políticos, estén montando presidentes y manipulando decisiones a punta de redes sociales.

    Por otro lado, la ley antidrogas violentando derechos humanos y el abuso físico, no se deben tolerar en ningúna esfera. Y de acuerdo con la cita del autor que hasta ahora conozco – Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana. De esto he probado un poco en Alemania, y la discriminación por parte de algunos de sus ciudadanos después de una Alemania en los 30s y los 40s (de 1900 porque ya nos acercamos a los nuevos 30s del sigo XXI). Estamos viendo un reflejo de Colombia en México y Ecuador. No sobra decir que nuestro futuro presidente fue alcalde de Bogotá y sus resultados dejaron mucho que desear. Tengo fé en que Colombia sí aprendió de su país vecino, Venezuela.

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