Genocidio es.

Edificio residencial bombardeado en Ucrania. Foto: PIERRE CROM / GETTY IMAGES

Catastrófica

El genocidio que está siendo intencionalmente cometido por Vladimir Putin, el Tzarputin, y los generales rusos, no puede seguir recibiendo nombres diferentes.  No es una guerra, no es una operación militar.  Tampoco es una tragedia.  Es una catástrofe, para Ucrania, y para el mundo, y será una catástrofe para el tirano asesino y para su pueblo.

La catástrofe ucraniana está en todos los medios, en todas las fotos.  Ese pueblo valiente liderado por un sorprendente Volodymyr Zelensky, está siendo sometido a la más terrible barbarie por un ejército ruso decidió a someterlos a cualquier precio y a recurrir a los peores crímenes de guerra y de lesa humanidad, para obtener una victoria que esperaban lograr en unos pocos días y que cada día que pasa se ve más lejana.  Ucrania resiste.  Pero sus ciudades van quedando destruidas, su población desplazada y a medida que el exterminio progrese, su economía sufrirá terribles consecuencias.  El dictador ruso está dispuesto a borrar a Ucrania del mapa en castigo por ser un país digno y heroico.  En el clímax de su locura, el dictador ruso ordena investigar a las fuerzas armadas por el bombardeo de un hospital que seguramente él ordenó bombardear. 

La catástrofe para Rusia tiene nombre: es la estalinización.  El genocida va llevando a la sociedad rusa que algo de libertades, de bienestar y de modernización había logrado desde la caída de la URSS, a mediados del siglo pasado cuando el genocida de entonces sometía mediante la violencia y la represión al pueblo ruso y de paso, al ucraniano, que estaba bajo el poder del impero soviético.  La desinformación, las noticias falsas, la propaganda del régimen del genocida Tzarputin pretenden contar una historia que no es y a quien cuestiona la veracidad de la información o la valides de las acciones del régimen le cae encima en yugo de la represión y de la violencia.

La catástrofe para el mundo comienza a vislumbrarse.  Los mercados de los commodities están en caos.  Las sanciones económicas sobre Rusia ya han producido efectos complejos sobre la cadena de suministro y sobre los precios de materias primas, alimentos y combustibles, el petróleo por las nubes genera incrementos importantes en los costos de la energía necesaria para mantener las cadenas productivas funcionando.  En represalia por las sanciones el tirano enloquecido de ira por el fracaso de su “operación militar” impone a su vez “sanciones a occidente”.  Países, como Alemania, que podrían ser más radicales en su bloqueo al aparato económico que soporta el genocidio ucraniano son tibios en su accionar, desde la comodidad de su gasodependiente sociedad.

China mira, y creo yo se relame, viendo como esta aventura genocida del Tzarputin contribuye a la visión de Xi Jinping de un mundo en el que China y Estados Unidos se enfrentarán por la hegemonía, una rivalidad en la que el señor Xi ve a la China vencedora.  En la visión china, según The Economist, la aventura del genocida debilitará a Rusia que se verá obligada a plegarse a los intereses chinos y fracturará en el mediano plazo la unidad entre Europa y los Estados Unidos, a medida que los votantes europeos sientan que la confrontación entre le genocida ruso y los Estados Unidos afecta con escasez de energía y altos precio su bienestar particular.  Poco le importan al señor Xi las ciudades ucranianas arrasadas, tampoco los millones de ucranianos refugiados en Europa, quienes seguramente contribuirán al malestar de los votantes y creará tensiones adicionales.

La diplomacia y la política internacional de los Estados Unidos y sus aliados europeos jugarán un papel fundamental en la construcción de una muy urgente estabilidad, es necesario que asuman una percepción diferente y positiva del naciente superpoder.  Estados Unidos y sus aliados occidentales deben persuadir a Xi Jinping que Occidente y China progresarán y consolidarán su desarrollo fortaleciendo los temas sobre los que están de acuerdo y acordando diferir sobre los que separan.  En este escenario el sueño hegemónico del genocida ruso se desmorona y acciones extremas como las emprendidas en Ucrania no dejan sino desgracias para el genocida.

Cucharadita electoral.  Otra catástrofe

En la noche del domingo y la madrugada del lunes me dediqué a hacer un análisis, supuestamente detallado, de los resultados anunciados en el pre – conteo de los resultados de la elección.  Esa crónica no sirvió para nada.  Los resultados que emitieron entre el domingo en la noche y el lunes de madrugada son falsos.

Normalmente ese pre – conteo se parece al resultado que arroja el escrutinio.  Esta vez no.  Falló estruendosamente la registraduría.  No fue capaz el cuestionado registrador de organizar una elección transparente.  Los jurados de votación no estaban capacitados, eso era obligación de la registraduría y del Ministerio del Interior, y esa falta de capacitación llevó a que se cometieran innumerables errores en el procesamiento del “cuenta votos” que es el formulario E14.  Hubo un error en el diseño de ese formulario que llevó a que los datos que se transmitían a la Registraduría no incluyeran todos los resultados.  El desastre del pre – conteo es responsabilidad del registrador, del ministro de interior y obviamente del presidente de la república.

La tormenta perfecta.  Por primera vez en años cinco días después de la elección, no tenemos ni idea cómo quedó el resultado.  La denuncia de la Misión de Observación Electoral es concreta.  No hay evidencia de fraude lo que hay es evidencia de incapacidad de incapacidad del gobierno, como siempre, y de la registraduría.

¿Para cuándo las renuncias?

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @JuanMaUrrutiaV1


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