
El clamor de cambio es generalizado. Los colombianos están hastiados, la imagen de todas las instituciones es negativa, la desaprobación de la gestión del presidente y de las de los alcaldes supera en todos los casos el 50% y en varios el 70%. El clamor de cambio es generalizado. Los colombianos estamos cansado de que una ministra permita, a sabiendas, que se roben setenta mil millones de pesos, estamos cansados de presidentas de la cámara plagiadoras, estamos cansados, muy cansados. El clamor de cambio es generalizado.
En entrevista en Blu Radio hoy Gustavo Petro dijo tranquilamente que la coalición Centro Esperanza se ha auto destruido solita y los periodistas asintieron. Desafortunadamente la noticia que le gusta a los medios es la pelea, la rencilla. Los precandidatos del Centro Esperanza, son francos, no hay tapujos, no hay “esperemos a ver que dice la justicia”, no hay silencios cómplices. Las cosas se dicen, de frente. Sin embargo, ese grupo es en donde aparecen las propuestas concretas. No son propuestas demagógicas. Aunque las rencillas y enfrentamientos nublan el panorama, los discursos de Sergio Fajardo y de Carlos Amaya son refrescantes y dan Esperanza.
En la “otra” coalición eso que llaman Equipo por Colombia, Alejandro Char al negarse a asistir a los debates, muestra su más absoluto desdén por la confrontación de las ideas, él sólo sabe de maquinarias y votos amarrados. En redes sociales se promueve una candidatura vicepresidencial de María Fernanda Cabal como fórmula de Federico Gutiérrez, parece ser fake news, pero alborota el avispero de la derecha. En entrevista con la Silla Vacía, Miguelito Uribe Turbay el nuevo “el que diga Uribe”, dice que el Centro Democrático debe llegar a la primera vuelta unido con el Equipo por Colombia. ¿Apoyando a qué candidato, Oscar Iván Zuluaga o el que gane la consulta del equipo?
Rodolfo Hernández se jugó una interesante carta al anunciar que su compañera de fórmula sería la frentera y combativa periodista Paola Ochoa, ella acepta la oferta del ingeniero y a las 24 horas tiene que renunciar porque no ha resuelto problemas familiares que, supondría uno, creía resueltos cuando aceptó. Luego al ingeniero se le olvida qué es el Vichada y no ha vuelto a sonar.
El presidente Duque sigue creyendo que está gobernando a Disneylandia, o algo así. Arauca, el Chocó, el Cauca y el Catatumbo están cada día más abandonados por el Estado y por el Gobierno, y sometidos a la violencia de los grupos armados y al presentador presidente parece preocuparle más la participación de Colombia en la guerra que se inventó el Tzarputin.
Y Petro, como en la canción, se reía, se reía. Sigue haciendo manifestaciones masivas cuyo costo nadie cuestiona ni investiga. Sigue haciendo propuestas descabelladas y seguirá subiendo en las encuestas, favorecido por su reunión de más de dos horas con César Gaviria. Surge la posibilidad de una alianza entre el Pacto Histórico y el partido liberal. Y ahí se hunde toda esperanza de cambio y no quedan más que las infinitas ansias de poder de Petro. Eso sí, de darse esa alianza tendremos un espectáculo de maromas, dignas del Cirque du Soleil, de los petristas como Bolivar y la Mencha tratando de “limpiar” la imagen del César el político más clientelista de los últimos 30 años.
A uno le puede gustar o no, más sin embargo hay que admitir que el único candidato que está haciendo una campaña centrada y estratégica es Gustavo Petro, lamentablemente sus demagógicas y descabelladas propuestas no resisten el menor análisis.
Definitivamente hay poca esperanza real de cambio.
Obviamente el Centro Democrático, así quiera deslindarse del presentador, no es opción de cambio.
Petro, que se ofrece como opción de cambio, se ha entregado a las hordas y a las prácticas clientelistas, seguramente aconsejado por expertos en la materia como Roy Barreras y Armando Benedetti.
La coalición Equipo por Colombia con Alex Char a la cabeza, es el continuismo de la política sucia, corrupta, compradora de votos. El niño escogido por Uribe para liderar la lista del Centro Democrático espera que los votos comprados por la coalición Equipo por Colombia le ayuden a su lista para senado.
A la coalición Centro Esperanza le quedan dos semanas de campaña para demostrar que en su seno está la opción más sólida de cambio. Tendrán sus precandidatos, eso sí, que superar discusiones y refriegas por asuntos de “carpintería” y centrarse en hacer conocer sus ideas y en rebatir las desbarajustadas propuestas del mesías del pacto histérico.
Es más importante desnudar, por ejemplo, lo que significa que Petro diga en un discurso que va a intervenir el banco de la República y en una entrevista que su primera medida será decretar la emergencia económica para mitigar el hambre. Eso quiere decir que Petro pretende intervenir el banco y emitir masivamente para crear subsidios, en el marco de una emergencia económica.
Queda el Ingeniero Hernández que no juega en las legislativas, de ese hablaremos antes de la primera vuelta.
Ojalá el congreso que salga elegido el 13 de marzo muestre el deseo de cambio expresado por la gente en diversas formas. Colombia necesita un congreso diferente. Necesitamos que esas maquinarias que podrían corromper la elección presidencial salgan derrotadas a ver si se le da una opción al voto de opinión. Al día de hoy sigo ponderando mis opciones de voto para Senado y Cámara. Ojalá las múltiples opciones independientes derroten a las maquinarias, no es tarea fácil.
En las consultas, si es que me decido a votar, sería por Carlos Amaya en la del Centro Esperanza que es a mi leal saber y entender el grupo en donde todavía hay una opción de cambio real.
¿Más vale tarde que después?
Finalmente, los europeos y los norteamericanos empiezan a mostrar un frente común y a aplicar sanciones que le duelan al Tzarputin. Desgraciadamente es tarde, el tirano ya se la jugó y no va a recular. Kharkiv, la segunda ciudad de Ucrania ha sido sometida a los bombardeos “selectivos” de los rusos, si selectivos porque escogen cuidadosamente blancos civiles y si es posible niños. Kyiv se prepara para la embestida brutal de una interminable columna de artillería y de tanques. El Tzarputin que erró en todos sus cálculos pues esperaba sanciones más leves, una menor resistencia de los ucranianos y una mayor efectividad de sus tropas, está enfurecido y se vengará con la población civil de Kyiv a la que ya está bombardeando indiscriminadamente.
Me pregunto:
¿Cuál sería la situación si las sanciones se hubieran aplicado sin contemplación en el momento en que el primer tanque ruso cruzó la frontera?
¿Qué estaría pasando si las armas que a última hora ya cuando de poco o nada sirven se le hubieran entregado a Ucrania cuando el tirano empezó con sus amenazas hace semanas?
¿Qué hubiera hecho el Tzarputin si en Kyiv estuviera estacionado desde hace semanas un destacamento de la OTAN?
Enfurece que la comunidad internacional haya dejado sola a Ucrania y ahora trate de salvar la cara enmendando la plana con medidas que se han debido tomar hace semanas.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @JuanMaUrrutiaV1
