
Desde hace algunos meses las noticias internacionales se han enfocado en las crecientes tensiones entre Rusia y Ucrania. La movilización de tropas a la frontera ha provocado la intervención diplomática por parte de Estados Unidos, al igual que la Unión Europea y la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN).
La última actualización provino del Secretario de Estado Anthony Blinken, quien informó que Rusia podría atacar a Ucrania “con muy poca antelación” y recordó a Rusia sobre las severas sanciones económicas en caso de hacerlo.
¿En qué momento escaló todo esto?
La provincia ucraniana de Crimea siempre ha sido un territorio delicado en disputa. La más reciente escalada de tensiones comenzó con la invasión rusa de Crimea en el 2014 y ha ido escalando poco a poco desde entonces. Estados Unidos le ha dado a Ucrania más de US$2.500 millones en ayuda, y en septiembre de 2021 se comprometió a brindarle a Kiev un paquete adicional de asistencia en defensa por USD $60 millones, junto con entrenamiento militar. En su momento, la UE y Estados Unidos impartieron sanciones económicas sobre Rusia en los sectores energéticos, bancarios y defensa. Desde entonces, Ucrania ha estado recibiendo apoyo de la OTAN, además de manifestar interés en volverse en país miembro. Esto, como era de esperarse, generó desconfianza en Rusia al sentirse vulnerable con la presencia de la alianza occidental en su frontera.
A finales del año pasado, Ucrania acusó a Rusia de estar movilizando sus tropas y realizando ejercicios militares en 30 puntos estratégicos, con el fin de llevar a cabo una ofensiva militar en enero (si, este mes). Como consecuencia, el presidente Biden se reunió por videoconferencia con el presidente Putin y le advirtió sobre la posibilidad de volver a sancionarlo económicamente en caso de invadir nuevamente a Ucrania. El mensaje fue respaldado por el Alto Representante de la UE para la política exterior, Josep Borrell, y reiterado por el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson. Se espera que la amenaza de sanciones económicas disuada cualquier intensión bélica.
Moscú, por su parte, acusó a la OTAN de querer atacar a Rusia con misiles nucleares de corta y mediano alcance, y alertó que una falta de resolución diplomática del conflicto va a conducir con una respuesta militar. Igualmente, culpó a Kiev de movilizar 125,000 soldados a la frontera. Putin solicitó garantías contra la expansión de la OTAN y el retiro de las tropas, algo que la OTAN no ha querido conceder.

Y ¿ahora?
El portavoz del Pentágono, John Kirby, anunció a comienzos del año que Rusia está planeando una operación de “bandera falsa” para buscar pretextos de invadir a Ucrania. A su vez, el Centro de Seguridad Informática ucraniano denunció ciberataques masivos perpetuados contra portales oficiales del gobierno – el ataque consistió en un mensaje advirtiendo a los ucranianos que «se prepararan para lo peor».
Analistas han señalado que la estrategia de la administración de Biden es adelantarse a exponer cualquier excusa por parte de los rusos sobre agresiones de Ucrania. Se ha destacado que es la misma jugada empleada por Rusia en el 2014 cuando invadió la península de Crimea. Esperemos que no nos toque averiguar si estas suposiciones son verdaderas o no, por el bien de todos.
Nota: La operación de bandera falsa es una operación diseñada para parecer un ataque contra los rusos, o contra personas de habla rusa en Ucrania, como una excusa para invadir.
Países miembros de la OTAN: Albania, Alemania, Bélgica, Bulgaria, Canadá, República Checa, Croacia, Dinamarca, Estados Unidos, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Francia, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Macedonia del norte, Montenegro, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania y Turquía.
En otras noticias
La eterna trama del visado australiano de Djokovic por fin acabó, desafortunadamente para el # 1 del tenis masculino, con su deportación de Melbourne a Serbia e imposibilidad de defender su título en el Abierto de Australia. La deportación fue el producto de la renuencia de Nole por vacunarse contra el Covid-19, en directa violación a las políticas migratorias de Australia. Ergo, su deportación. Nadie está por encima de la Ley, según el Primer Ministro australiano, ni las estrellas del deporte. El panorama está complicado para el serbio, pues ya se pronunciaron los franceses advirtiendo que, si no se vacuna, tampoco participará en el Roland Gaross en Paris, y todo parece indicar que tampoco sería recibido en los demás torneos Grand Slam, como Wimbledon en Inglaterra y el US Open en Nueva York. ¿Valdrá la pena poner en riesgo toda su carrera deportiva y su legado por un principio infundado? El tiempo dirá.
Por: Camila Muñoz Ucros
Twitter: @camunozu

2 respuestas a “¿Qué está pasando con Ucrania?”