Boris

Foto: Boris | Getty Images

Lo menos que se puede decir del primer ministro del Reino Unido es que es folclórico, pintoresco.

Su nombre es Alexander Boris de Pfeffel Johnson, nacido en New York en 1964.  Educado con la élite de la élite británica en Eton college y luego en Oxford en el prestigioso Balliol College.  Miembro del exclusivo grupo Bullington Club dominado por exalumnos de Eton, básicamente un grupo de bebedores de trago autores de actos de vandalismo en las instalaciones de la universidad.  Fue también editor de una revista satírica llamada Tributary.  Logró hacerse elegir presidente de la Oxford Union pero su mandato no fue ni distinguido ni memorable.  Finalmente obtuvo un grado de segunda clase en la universidad lo que le hizo bastante infeliz pues aspiraba a un grado de primera clase.

Trabajó en el Times de donde fue despedido por inventarse una falsa cita para un artículo.  Se unió al Daily Telegraph y fue enviado como corresponsal a Bruselas a cubrir la Comisión Europea.  Notoriamente euroescéptico, Jonhson fue un acérrimo crítico del entonces comisionado el francés Jacques Delors.  Escribió entonces unos artículos llamados los “euromitos” con perlas como el anuncio que la comisión iba a prohibir las frituras de coctel de camarón y las salchichas inglesas e iba a estandardizar la talla de los condones ya que los italianos tenían el pene más pequeño.  Y muchas otras locuras del mismo corte.  Johnson puede haber sido uno de lo más precoces exponentes de las fake news en el periodismo.

The Economist inicia su más reciente columna sobre el pintoresco primer ministro con la frase “Boris Johnson nunca tuvo las condiciones para ser primer ministro”.  La prestigiosa publicación procede a plantear la urgencia del retiro del pintoresco Johnson.  Semanalmente en la misma revista se publica una columna que analiza el tema más relevante de la política del Reino Unido.  En la edición del 15 de enero esa columna pregunta ¿Usted qué esperaba de Boris Johnson?  El escrito se inicia con la frase “Boris Johnson miente con frecuencia y facilidad”. 

Otros medios como The Guardian y BBC siguen la misma línea editorial.

La crisis actual tiene su origen en una fiesta que miembros del staff de la sede del gobierno británico organizaron en el jardín del No 10 de Downing Street el 20 de mayo de 2020, cuando el Reino Unido se encontraba en el momento más complejo de la pandemia y los ciudadanos estaban fundamentalmente encerrados en sus casas.  A Johnson le ha costado trabajo explicar lo que muchos consideran inexplicable.  Luego se supo que en el mismo jardín se llevó a cabo otra “fiestica” en la víspera del entierro del príncipe Felipe mientras la reina Isabel tenía que hacer el luto por la muerte de su marido en total aislamiento a causa del Covid.

Veamos, en el sistema político británico el cambio del primer ministro se da cuando éste pierde el apoyo mayoritario en la Cámara de los Comunes.  Esto puede suceder como resultado de una elección general, como resultado de un voto de desconfianza promovido por la oposición o por una decisión de su partido de retirarle el apoyo. 

Esto sucede cuando 54, o más, parlamentarios del partido de gobierno manifiestan, mediante un correo electrónico secreto, enviado al presidente del comité 1922, su descontento con la gestión del primer ministro.  El comité se reúne semanalmente para discutir y analizar asuntos del partido.  Si se reciben los 54 correos, el presidente del comité Sir Graham Brady convoca a una votación para definir el liderazgo del partido y el primer ministro debe obtener más del 50% de los votos de los miembros del parlamento del partido, 360 en este momento.  Con un procedimiento así Theresa May reemplazó a David Cameron y Boris Johnson a Theresa May.

La realidad es que este cuestionamiento al liderazgo (leadership contest) es generalmente un proceso interno que busca evitar o prevenir un voto de desconfianza liderado por la oposición o una derrota electoral para el partido.  Y todo parecería indicar que al interior del partido conservador o Tories, se están sintiendo pasos de animal grande.  Muchos parlamentarios conservadores sienten que los escándalos de las fiestas se suman a una ya deteriorada imagen del primer ministro Johnson y ponen en riesgo el resultado de las elecciones locales que tendrán lugar en mayo de 2022.

Hoy a la hora del almuerzo el primer ministro deberá enfrentar el tradicional debate de los miércoles en el que Sir Keir Stramer, el líder de la oposición lo cuestiona.   El nombre formal de la sesión en el parlamento es “preguntas al primer ministro”.  El primer ministro deberá enfrentar las preguntas de Sir Keir, las críticas de sus opositores que estarán sentados frente a él, pero también, y esto es lo preocupante para él, es posible que tenga que enfrentar críticas y ataques de miembros del parlamento sentados a sus espaldas, es decir de su propio partido.

Todavía no se sabe si Johnson podrá navegar la tormenta y aplazar la crisis.  Los miembros del partido conservador tienen la decisión.  Johnson pidió una investigación que está llevando a cabo la señora Sue Gray que ocupa un cargo de Senior Civil Servant.  Los miembros del parlamento deberían esperar el informe de la señora Gray, pero hay un grupo importante de parlamentarios que quieren actuar aún antes de conocido el informe.

La balanza se puede inclinar contra Johnson hoy mismo al final de la sesión de “preguntas al primer ministro”.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @JuanMaUrrutiaV1


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