Zondo

Photo: Gallo Images / Sowetan / Veli Nhlapo

El 4 de enero, se publicó el primer informe de la comisión Zondo, en Suráfrica.  Encabezada por el juez Raymond Zondo, la comisión fue creada en enero de 2018 como resultado de una orden de la Corte Suprema ante quien Jacob Zuma había acudido para buscar que se desestimara un informe de Thuli Madonsela, defensora del pueblo (Public Protector), en el que presentaba serios indicios de actos de corrupción y de “Captura del Estado” por parte de Zuma y su entorno, y recomendaba la creación de una comisión para investigar los hallazgos de la defensoría.  La Corte Suprema negó la petición de Zuma y ordenó que se creara la comisión en un plazo de 30 días.

Este primer informe confirma lo que se sabe desde hace años, siendo presidente de Suráfrica, Jacob Zuma montó una organización criminal para favorecer intereses particulares entre los que se destacan los de los hermanos Gupta, de origen indio.

Nada de lo que aparece el informe Zondo es nuevo para quienes hemos seguido la “carrera política”, más bien la carrera delictiva, del líder Zulu.  El primer caso de corrupción en el que está enredado Zuma es un negocio de armas de la empresa francesa Thales, que supuestamente le hizo 783 pagos de coimas al ex presidente.  Usando sus influencias en el ANC (Congreso Nacional Africano)- el partido de Mandela, Zuma logró enredar las investigaciones durante 19 años, años que aprovechó para crear una clientela Zulu al interior del partido, que finalmente lo llevó a ocupar la presidencia de Suráfrica durante nueve años.  Se estima que el costo del saqueo de las arcas de la nación del arcoíris por parte de la organización criminal de Zuma administrada por su asesor financiero Schabir Shaik y de la que han sido socios los hermanos Gupta, puede ascender a $83 Billones de Dólares (si en mayúsculas).

Luego vendrían las acusaciones de violación presentadas por una sobrina de Zuma.  Episodio que tuvo elementos folclóricos.  Zuma sostenía que la relación había sido consensual y cuando se supo que la víctima era HIV positiva, Zuma explicó que él estaba seguro de no haber contraído el virus porque se había bañado muy bien el bonitico, como le decía Klim, después de haber consumado.

Más adelante surgieron contra Zuma acusaciones de desviación de fondos públicos para hacer mejoras locativas en su propiedad en el poblado de Nkandla en KwaZulu-Natal.  La defensora del pueblo Thuli Madonsela presentó en 2014 un informe titulado Seguridad y Confort en el que formalmente acusaba a Zuma de haber utilizado 246 millones de Rand de fondos estatales para los arreglos.

Nuevamente apoyado en la corrupta y cómplice dirigencia del ANC, Zuma logró desviar la atención y convertir el asunto en una pugna personal entre él y la defensora del pueblo.  Pero en carrera larga hay desquite.

Thuli Madonsela no dio su mano a torcer.  Perseveró en sus denuncias.  Los partidos de oposición EFF (Economic Freedom Fighters) y DA (Democratic Alliance) insistieron ante la Corte Constitucional para que los hallazgos de Madonsela fuesen reconocidos.  En marzo de 2016 la Corte en sentencia unánime determinó que el informe de la defensoría del pueblo era vinculante y que Zuma y el parlamento habían desconocido la Constitución, ordenando que el Tesoro Nacional determinara la suma que Zuma debía reembolsar al erario público y le dio 45 días a Zuma para hacer el reembolso.

En octubre de 2016, al finalizar su término, Madonsela publicó el informe titulado “State of Capture” que ha sido la base de la investigación de la comisión Zondo.  Comenzaba entonces la caída del corrupto dirigente que se concretaría con la renuncia de Zuma en febrero de 2018.

Jacob Zuma estuvo en el poder desde 1997 cuando fue elegido vicepresidente del ANC hasta 2018 cuando salió de la presidencia de Suráfrica, con el rabo entre las patas.  Durante 19 años, el partido que llevó a Nelson Mandela a la presidencia, el partido que liberó a Suráfrica del apartheid, el partido que tanto defendió Desmond Tutu, ese mismo partido toleró, tapó y su dirigencia se aprovechó de los actos de corrupción orquestados por Jacob Zuma y su banda criminal.

Posiblemente con la aparición de los informes de la comisión Zondo se haga justicia.  Posiblemente de alguna forma se limpie el ANC y el sistema político surafricano.  Pero estos diecinueve años han visto cómo una nación que lo tenía todo para un desarrollo igualitario se ve sumida en la corrupción y la ineficacia de su sistema político.

Una lección para Colombia, cuando un partido o un gobierno, como el gobierno de Duque, comienzan a capturar el Estado, al apoderarse de los organismos que lo deben controlar, se abren las puertas para la descomposición.  Estamos a tiempo, comencemos por elegir un congreso que acabe con las prácticas corruptas y clientelistas a que hemos asistido en los últimos tiempos.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @JuanMaUrrutiaV1


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