
Si vamos a hablar de dictaduras hay que empezar por decir que la peor de las peores tiranías que conoció la humanidad en los últimos siglos fue la de Hitler. De cerca le siguen en monstruosidad Stalin y Mao. Algunos de los pilares de esas tiranías serían más adelante imitados por otros.
Las dictaduras de Stalin y de Mao fueron ejercidas en nombre del proletariado por los partidos comunistas de la Unión Soviética y de la República Popular China, aunque el proletariado nunca estuvo ni cerca del poder.
Las atrocidades de estas tres dictaduras hablan por sí solas, el reguero de muertos también.
Alemania perdió la segunda guerra, la Unión Soviética la ganó y China es China.
Todo esto sucedía mientras el imperio del Siglo XX, los Estados Unidos, conquistaba “aliados” en nombre de la defensa de los valores democráticos mediante una combinación de benévola ayuda, sometimiento comercial y de ser necesario una que otra intervención en sus asuntos internos, generalmente organizada por la CIA con el apoyo de las multinacionales y con frecuencia resultando en la instalación de un dictador en el poder.
Pasada la segunda guerra mundial la Unión Soviética y los Estados Unidos comienzan una lucha imperial que se llamó la guerra fría. Una de las estrategias para la consolidación de sus imperios fue conquistar aliados, a las buenas, a las regulares y si tocaba a las malas. De ahí nacieron muchas dictaduras. En la segunda mitad del siglo XX surgieron o se afianzaron, en América Latina cruentas dictaduras, tal vez la más ruidosa la de Augusto Pinochet, aunque le competían bárbaros como Videla en Argentina, Somoza en Nicaragua o Stroessner en Paraguay. Apoyadas todas de una u otra forma por los Estados Unidos estas dictaduras tenían un origen ideológico y salvo en el caso de Somoza, surgieron de golpes de estado ejecutados por militares con el apoyo de las élites más conservadoras y retrogradas de los países. El origen de estas dictaduras fue siempre detener el comunismo. Su principal pecado, la sanguinaria represión de quien las cuestionara, ni qué decir de quienes con valentía se oponían a la tiranía. Se sumó en los casos de Stroessner y Somoza la más descarada corrupción. Por ejemplo, los Somoza se robaron descaradamente la ayuda internacional que llegó a Nicaragua con motivo del terremoto que destruyó prácticamente a Managua.
Al mismo tiempo se conformaron los regímenes “no alineados” liderados por dictadores como Tito en Yugoslavia y Nasser en Egipto y por Nehru que gobernó a India desde la independencia en 1947 hasta su muerte en 1964. Amparados en el movimiento de los “no alineados” y bastante alineados con el socialismo, estos tres gobernantes mantuvieron una cierta neutralidad en medio de la guerra fría mientras mostraban su simpatía con la URRS. En el movimiento NOAL, participan desde su creación países tan poco alineados como Cuba, miembro fundador, o Corea del Norte. También hizo parte del movimiento NOAL, Uganda durante el sanguinario régimen de Idi Amin Dadá.
Los “experimentos” de Nasser y Tito dejaron detrás un reguero de guerras y muertes. Es de anotar que Nasser se infló de orgullo tras la derrota diplomática que le infringió a Francia y al Reino Unido al lograr el apoyo de la ONU para la nacionalización del Canal de Suez y la recuperación de la provincia del Sinaí. Después, Nasser iniciaría cuanta guerra pudo y las perdió todas.
Otro fallido “experimento” de Nasser fue la República Árabe Unida, que fracasó estruendosamente y permitió el ascenso al poder del partido Baaz, a la dictadura de los Al Assad y cuyo resultado es otro reguero de muertos.
De todas estas tiranías, tan sólo sobreviven la de los hermanos Castro en Cuba, que últimamente ocupa los titulares por la violenta represión desatada en la isla y la “eficacia” con que “manejan” a los tiranos de Nicaragua y Venezuela y la de la familia Al Assad en Siria. Estas dictaduras son como el Iphone, van en su versión 3 G y siguen tan campantes.
África el top ten
Además de Nasser el continente africano ha producido su dosis. Egipto repitió con Hosni Mubarak. Los dictadores africanos fueron sanguinarios, obsesionados con los lujos y los excesos, y saquearon a sus países
Ya mencionamos al “Calígula de África” Idi Amín. Poco conocido en occidente es Halié Mariam Mengitsu, el Negus Rojo, que gobernó Etiopía por 14 años y al que se le achacan más de un millón doscientos mil muertos.
En el top ten clasifica obviamente Moamar Kadaffi, le siguen Zinedine Ben Ali en Tunez, el dictador de los diamantes Bokassa, Nguema en Guinea Ecuatorial, Eyadema en Togo. Se destaca Robert Mugabe que logró acabar con la despensa de África “the bread basket of Africa” un paraíso agrícola llamado Zimbabue. Por ahí se escuchan las historias de los “desfiles de modas” que organizaba Omar Bongo en Camerún y que terminaban en noches de lujuria con las “modelos” contratadas. Bongo se jactaba de su vigorosidad sexual, vigorosidad alimentada con el erario público de Gabon.
¿Dictaduras?
El escritor Léopold Senghor ejerció el poder unipersonal en Senegal apoyado en el régimen de un solo partido escogido por los senegaleses en la independencia. Senghor fue lo que muchos llamarían un dictador, asumió la presidencia de Senegal en 1960 y se reeligió tres veces en 1966, 1973, y 1978. Cuando entendió que su presencia seria perjudicial permitió la creación de nuevos partidos, defendió la libertad de prensa y finalmente renunció en 1980 dejando el camino libre para elecciones democráticas en Senegal.
Dictadores 3 G
A finales del siglo XX y con la llegada del milenio, en reacción a la notoria inequidad que el sistema capitalista y el neo liberalismo mal entendido genera en América Latina se fortalece una izquierda contestataria, que había estado duramente reprimida por las dictaduras. Los procesos democráticos de varios países llevan a la victoria de representantes de esa tendencia. Surge el socialismo del Siglo XXI.
El primer tirano de esta tercera generación fue Hugo Chávez. Ganó las elecciones de 1989 en forma absolutamente legítima. Con apoyo de Fidel Castro instauró un régimen absolutista y se adueñó del poder. Tras su prematura muerte, tenía tan sólo 59 años logró dejar amarrado al poder a Nicolás Maduro, que ha resultado ser más represivo, más hábil para protegerse detrás de un cerrado círculo de corruptos funcionarios y militares que se llenan los bolsillos mientras los venezolanos padecen penurias y se produce una de las migraciones más complejas del siglo XXI.
Daniel Ortega sigue el modelo chavista, con menos inteligencia, con menos recursos y obviamente con mayor dependencia de Cuba y de Rusia.
A Chaves lo trataron de emular Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, pero ni bolivianos ni ecuatorianos se dejaron fregar.
Y llegamos a la cuarta generación, las dictaduras 4G
En tiempos del El Molino siempre le llamé el zarputín. Es sin duda el más fuerte de los dictadores del siglo XXI. Vladimir Putin con un discurso nacionalista, apoyado en los oligarcas rusos, habiendo liderado el sometimiento de Chechenia, ejerce de una u otra manera el poder en Rusia desde 1999. Su discurso nacionalista se ha acentuado, hoy en día sostiene que la política de occidente está diseñada para obliterar el modo de vida ruso y que todo defensor de las ideas de occidente es un traidor a la patria. El segundo elemento fundamental de la dictadura de Putin es la represión, cada vez más descarada y si se quiere sofisticada. En 2020 se inició una nueva ola de represión con el envenenamiento de Alexei Nalvani quien sobrevivió el intento de asesinato para ser detenido y torturado en la Colonia Penal No 2 una de la peores de las de por sí terribles cárceles rusas. Putin elimina opositores como quien mata zancudos en una tarde caribeña, a diestra y siniestra. Putin chantajea a Europa con el gas ruso, mientras los oligarcas que se enriquecen bajo su protección llenan los apartamentos de lujo de Nueva York y de Londres de amigas con derechos. Putín se pasa por la faja a la comunidad internacional, por ejemplo, no le puso ni cinco de bolas a la COP 26, aunque hay que reconocer que el gobierno ruso si le ha puesto atención a la descarbonización de las economías.
El modelo 4G se basa entonces en el discurso ultranacionalista, una represión sin miramientos motivada por la defensa de la soberanía que radica en el “modo de vida ruso”, cualquier critica al gobierno es considerada como una traición a la patria rusa y un atentado contra el modo de vida.
Así envenenan opositores, encarcelan disidentes, torturan a quienes piensan diferente. Putin ha ido moldeando la constitución rusa para gobernar indefinidamente. Favorece la corrupción en su círculo cercano y permite el progreso de las mafias de oligarcas que lo apoyan y les ayuda a deshacerse de enemigos y rivales.
Se apoya la dictadura del zarputín en los inmensos recursos que le producen los combustibles fósiles, Rusia es el tercer productor de petróleo en el mundo y provee la mayoría del gas con que funcionan los países europeos.
Putin sostiene dictadores y dictaduras de los más diversos pelambres, Bielorusia, Siria, Nicaragua y Venezuela. Estos sátrapas siguen el modelo de Putín. Xi Jinping comenzó con un discurso conciliador en 2013, proponiendo una agenda de crecimiento económico, modernización y sacar de la pobreza a miles de millones de chinos. Y lo ha ido logrando. A medida que las condiciones de vida de los chinos mejoran, Xi Jinping que ya lleva 8 años a la cabeza del gobierno chino ha ido entendiendo que, para instaurar su Pensamiento para el Socialismo de la Nueva Era, conocido como el Pensamiento de Xi Jinping e incluido en los estatutos del partido comunista chino, requiere de imponer estrictas medidas de control social, en buena parte imponiendo toda clase de bozales a las redes sociales y al internet. La violenta represión de las protestas en Hong Kong, la actitud de China en varios escenarios de política internacional hacen pensar que el señor Xi está consolidando su propia versión de la dictadura 5G.
Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @JuanMaUrrutiaV1
