¡Qué bestias!

En las viñetas de Mafalda, el genial Quino se inventó a unos extraterrestres que de vez en cuando comentaban las noticias.  Recuerdo especialmente una viñeta en que los “marcianos” están comentando el primer alunizaje de una nave tripulada le dice el uno al otro “¿Sapisti ka uñi bestiaplañete artifakte posavi in luneta suprafizie?”

Si Bestiaplañete.  Se me ocurre que el bestiaplañete de Quino reserva un listado especial para los bestiapaíses en el que Colombia debe ocupar un lugar especial y otro lugar especial para las bestiainstituciones en el que la iglesia católica debe ocupar también un lugar especial.

La bestialidad de la iglesia católica se determina por la maldita costumbre de esconder que sus curas y presbíteros de andar tocando, persiguiendo y abusando mayoritariamente a los niños, pero también a las niñas que padres y madres practicantes de la fe católica les confían para su formación espiritual.  Cada vez con más frecuencia revienta el escándalo; siempre porque aparece un informe que en algún país del bestiaplañete la iglesia escondió por años los casos de abusos y violaciones de miles de niños, más de 300,000 en el último informe en Francia, perpetrados por curas, presbíteros y uno que otro obispo.

Volvamos a Colombia

Primera bestialidad

Uno “comité de ética” de la IPS que debía realizar el procedimiento por el cual se cumplía el deseo de Martha Sepúlveda, a última hora dijo que mejor tal vez no, y le suspendieron el cumplimiento de la sentencia de la corte constitucional.  La indignación de tuiteros y tuiteras no se hizo esperar.  Seguramente obispos y camanduleros celebraron en silencio, a escondidas.  Hoy lunes el gerente de la IPS trataba de explicar y su explicación lo único que me hizo pensar es que había recibido una orden de cancelar el procedimiento y hacerse el pendejo.  Se inventaron un comité de ética que se reunió porque vieron el reportaje en TV que volvió a Martha el personaje de la semana y notaron que a Martha se le veía mejorcita y que no cumplía con el requisito de ser una paciente terminal ya que se veía claramente que Martha no se iba a morir en los próximos seis meses.

¿Que qué?  Imbéciles, de acuerdo con la decisión anterior, de agosto del mismo comité, Martha se iba a morir ayer porque la Corte Constitucional había autorizado que se le diera una muerte digna mediante el mecanismo de la eutanasia pese a que no era una paciente terminal.  La revisión de la decisión anterior del tal comité es fundamentalmente antiética.  En el ministerio de salud se salen con evasivas diciendo que la sentencia no ha sido aún publicada, pura mierda (perdón), falso de toda falsedad, la Corte dice que la sentencia está en pie desde que se informó de la decisión de la sala mediante un comunicado.  Extrañamente, en la noche del lunes, la Corte Constitucional publicó la sentencia. Uff

Todo evasivas, para no decir la verdad, por algún mecanismo, los obispos, los camanduleros y los provida lograron cambiar le decisión de la IPS y a Martha no la dejaron morir.

Segunda bestialidad.  Déja vu.

Los facinerosos que “controlan” el territorio en Tibú, Norte de Santander, condenaron a muerte y ejecutaron a un joven de 18 años y a un niño de 12 añitos porque los cogieron robando en un comercio.  Las víctimas eran venezolanos indocumentados.  Este vil ajusticiamiento sucedió con la complicidad de los comerciantes y de la autoridad policial que ahora se lavan las manos.  A esos dos “pelaos” se los entregaron a los malhechores para que los ajusticiaran y los dejaran tirados a la vista de la gente con un letrero que decía “por ladrones”.   

Esas prácticas no son nuevas.  Así llevaban a cabo el “control territorial” los paramilitares y la guerrilla en la versión anterior del conflicto colombiano.  El reclutamiento, el abuso y la explotación sexual de niños y niñas por parte de los actores del conflicto tampoco son prácticas nuevas.  Se dan todas ante la incapacidad del Estado de ejercer el control del territorio y la silenciosa y aterrorizada mirada de las comunidades sometidas al control de los criminales.

No he visto el comunicado de la conferencia episcopal llamando a la policía, a los comerciantes y a los asesinos de Tibú a “reflexionar”, como si lo hicieron con la señora Martha.

En cambio, sí vi el comunicado del mesías del pacto histérico en el que, con extrema torpeza, intentó aprovechar el espantoso asesinato en beneficio de su ególatra pretensión presidencial.

¡Claro que en el bestiaplañete hay bestiacandidati, faltaba más!    

Tercera bestialidad. Jueces

Un desadaptado se emberraca y rocía a su compañera con acetona para luego prenderle candela.  La razón, la pobre mujer no quiso lavar los platos a las tres de la mañana.  La mujer está hospitalizada con quemaduras de tercer grado en el 65% de su cuerpo.  El miserable victimario está también hospitalizado, pero con quemaduras menores.  El juez de garantías considera que ese hijodeputa (busqué y busqué otro adjetivo) no es un peligro para la sociedad, que el intento de feminicidio no es un delito suficientemente grave y lo manda a “detención domiciliaria”.  Será para que espere a su mujer y la remate cuando la den de alta.

Desde hace días varias denuncias indicaban que había una banda atracando a las personas en la avenida circunvalar a la altura del parque nacional.  En una acción policial los atracadores emboscaron a la patrulla y asesinaron al subteniente Juan Pablo Vallejo e hirieron a un fiscal.  La policía arrestó al “presunto” asesino.  Al bajarlo de la patrulla un policía de civil le pegó una patada el reo.  Otro juez de garantías decretó que la captura estaba viciada por la violencia del policial y dejó en libertad al asesino.

Así pues, Colombia mantiene su firme candidatura a encabezar la lista de los bestiapaíses.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @JuanMaUrrutiaV1

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