Pintar las calles como galería de arte

El Celestino Gazca es un pueblo pesquero de 700 habitantes, geográficamente ubicado donde el mar de Cortés se funde con el océano pacífico. Su especialidad culinaria es el ostión de piedra, servido fresco o a las brasas, acompañado por un delicioso ceviche de camarón o de la pesca del día. Si bien es un pueblo con encanto, no goza de los atractivos arquitectónicos coloniales que tantos otros pueblos mexicanos tienen. Para comenzar, es un pueblo joven fundado en los años 70, y por tanto sus casas son un fiel reflejo de la década.

Lo que si tiene el Celestino es la gran fortuna de contar con playas vírgenes, atardeceres de ensueño, y una amplia oferta gastronómica; para su pequeño tamaño. Estas características hacen del Celestino un atractivo destino turístico de escape de fin de semana para los habitantes de las grandes ciudades que se encuentran a una hora de distancia, como son el puerto de Mazatlán y la capital de Sinaloa, Culiacán. Durante la pandemia ese escape ha sido  una alternativa confiable para reducir la exposición al Covid, ya que ofrece los beneficios del campo,  una playa desértica, hoteles Boutique con capacidades máximas limitadas, y mucho, pero mucho espacio al aire libre. 

La mayoría de sus habitantes están en la pesca o en la construcción, pero el pueblo tiene sobre todo una vocación turística, y todo el potencial para desarrollar y profesionalizar esa industria. Adicionalmente, al estar tan cerca de dos grandes ciudades, pero aún así ser un área rural que ofrece privacidad y descanso, es un destino que fácilmente puede enfocarse hacia el ecoturismo. Promover actividades como el senderismo, la natación, el ciclo montañismo, stand up paddle, el surf, kayak, además de actividades de concientización ambiental como lo es la liberación de tortugas marinas.

Varios empresarios locales de la zona se preguntaron, ¿cómo atraemos más turistas y metemos al Celestino en el mapa? Hay que darle una identidad al pueblo, más allá de la gastronómica, pues todo Sinaloa tiene buena gastronomía y los ostiones son de temporada. De esta manera, poco a poco se fueron sumando más y más representantes del sector privado a la iniciativa de intervenir varios muros del pueblo con arte, y convertir sus calles en galerías. Inicialmente serían 4 muros, estratégicamente posicionados para que se vieran desde la calle principal, pero cada vez más y más artistas se fueron sumando hasta que los organizadores tuvieron que recurrir a duplicar el número de muros a pintar.

Los artistas en cuestión eran, además, de renombre regional, y algunos hasta internacional. Valía toda la pena el esfuerzo por incluirlos. Fue así como nació Artemisa Fest, el primer Festival de Arte Urbano en el Celestino Gazca, el cual se llevó a cabo del 6 al 8 de octubre, bajo el tema: vida marina y medio ambiente. La selección del tema del festival busca generar conciencia ambiental, además de ir en armonía con la atracción principal del pueblo, que es el mar.

El Ejido (figura que aún existe en México: propiedades rurales de uso colectivo) consiguió la autorización para pintar algunos muros, además de poner los andamios. Los hoteles pusieron el hospedaje de los artistas, los restaurantes la alimentación, y varios patrocinadores financiaron las pinturas, aerosoles, cachuchas y camisetas.

La biblioteca del Ejido fue uno de los muros intervenidos. El artista hiperrealista Ramadam Karim de Guadalajara pintó en acrílicos la cara de Hemingway, acompañado por una balsa y un pez en el agua, haciendo alusión a la obra del nobel “El viejo y el mar”. La balsa lleva el nombre “Santiago”, en homenaje al protagonista cuento. Ramadam ha representado a México en varios países.

Biblioteca Celestino Gazca Mural por Ramadam Karim «El Viejo y el mar»

Otro muro intervenido fue el del Campamento Tortuguero, por el reconocido artista urbano Doctor Feis y su asistente Stous VRS, lo decoraron con diferentes tonos verdes de aerosoles, e imágenes de tortugas marinas nadando por las paredes.

Campamento Tortuguero por Doctor Feis y Stous

Tres artistas de Mazatlán intervinieron 3 muros: el de la Escuela Primaria, la Cooperativa de Ostioneros y una casa abandonada. Una explosión de colores y animales costeros decoraron la avenida principal del Celestino, gracias al talento de Gunshots, Payra Martinez, y Pashe Gonzalez.

Casa abandonada intervenida por los Mazatlecos
Escuela Primaria por los Mazatlecos
Cooperativa de ostioneros del Celestino Gazca por los mazatlecos

La representación femenina del Festival estuvo a cargo de la muralista culichi Michelle Espinoza, quién además ya había pintado varios murales en un hotel del pueblo. Su mural hecho con acrílicos refleja los principales iconos del pueblo: el mar, los atardeceres, las tortugas, y la pesca.

Michelle Espinoza frente a la casa de Rafa Coronel

El primer mural de la entrada al Celestino estuvo a cargo del reconocido artista urbano El Taqhero, quien también ya había intervenido varios murales en el pueblo en años anteriores, y quien ha ido ganando reconocimiento internacional. Su teoría del calor se ve reflejada en el juego de contrastes de los colores y tonalidades, todas hechas con aerosoles, para demostrar su singular estilo.

Taqhero

Artemisa Fest contó finalmente con un detalle de fina coquetería que fue la organización de un muro colectivo, liderado por el artista local José Alemán, oriundo de Saltillo pero radicado en el Celestino, con la asistencia del Escuadrón Ecológico, grupo de niños y niñas entre los 6 y 10 años del pueblo que se reúnen regularmente a recoger basura en la playa y a sembrar y cuidar árboles. La joya de la corona y gran orgullo del Ejido. El muro colectivo tiene las letras del C E L E S T I N O escritas en colores, y varias ballenas plasmadas: jorobada, cachalote y gris. Además, tiene delfines decorados con las manitos del Escuadró Ecológico como firmas. 

Muro Colectivo por José Alemán con el Escuadrón Ecológico

Este tipo de iniciativas hacen parte de un ingente esfuerzo del sector privado por promover el ecoturismo en las zonas rurales alejadas, generar conciencia ambiental y empoderar a las comunidades locales. El turismo comunitario hace parte del desarrollo sostenible de una región, al ser una actividad económica solidaria en donde se relaciona la comunidad con los turistas para realizar intercambios culturales, se involucra al pueblo y se fortalecen los negocios locales. Adicionalmente se promueve la protección ambiental, el empoderamiento femenino, oportunidades para los jóvenes, y la equidad en la distribución de los beneficios generados.

Con Artemisa Fest se pretende traer un poco de arte y cultura a un pueblo pesquero, embellecer para fomentar el turismo, fortalecer la economía local, y ojalá inspirar a la comunidad, sobre todo a los niños, a diversificar su vocación. Plantar la semillita de la creatividad en un mundo de posibilidades.

ORGANIZADORES:

  • Playa Esperanza Boutique Resort
  • Villa Celeste
  • La Celestina
  • Toninas México
  • Ejido Celestino Gazca

PATROCINADORES:

  • Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) de Sinaloa
  • Secretaría de Desarrollo Sustentable (SEDESU) de Sinaloa
  • Diputada Federal Olegaria Carrazco
  • Ex Diputada local Yeraldine Bonilla Valverde
  • Cardon Adventure Resort
  • Maja Sports wear
  • D’grabo
  • Mariscos el Chapo
  • Haramara CLST

DISEÑO Y DIFUSIÓN

  • ByNora Creative Room

Por: Camila Muñoz Ucros
Twitter: @camunozu

ÚLTIMAS ENTRADAS


Deja un comentario