De todo

Este fin de semana me ha costado concentrarme en un solo tema, como que las noticias me embisten y no sé por donde agarrarlas.  Eso me pasa por procrastinar.  La columna del domingo debería estar lista desde le viernes.  Esta vaina de empezar a escribirla el sábado me ha pasado la factura.

Vamos a pedazos.

La abudineada.

Los tuiteros acuñaron el término, se volvió viral.  Durante varias semanas la señora Karen Abudinen arrastró el apellido de su familia con su actitud soberbia, a veces agresiva y aún pendenciera.  Durante varias semanas el partido del mesías del Ubérrimo y el presentadorcito mentiroso embarraron el apellido de la señora Abudinen con su acostumbrada actitud totalmente desconectada de la realidad nacional.  El presentadorcito defendió la probidad de su ministra hasta 24 horas antes de su estruendosa caída, pero eso no es raro, a él le dicen que diga y él dice y después le dicen que desdiga y él desdice.  Pero las redes no perdonan.  Y le han cobrado su soberbia a Karen Abudinen.  Por mucho que patalee en defensa de un apellido que ella manchó para siempre, durante años en Colombia, el verbo abudinear, se utilizará para calificar conductas y actuaciones impropias de funcionarios.  Se abudinearon el anticipo, abudinearon la licitación, nos abudinearon el partido.

De hecho, el jueves en la tarde la exministra trató de abudinear su propia renuncia al presentarla en medio del partido de fútbol que Colombia le ganó a Chile en Barranquilla, ¿pretendía la ex ministra que su renuncia pasara desapercibida?

El viernes la cámara de representantes, 86 deshonorables congresistas, todos de los partidos de la coalición de la mermelada se hicieron los pendejos y no votaron, aunque habían contestado presente en la sesión en que se votaba la moción de censura contra la exministra del apellido de moda. Con esa jugadita pretendían pasar de agache.  Pues no, la ex ministra merecía la moción de censura, el presentadorcito mentiroso merecía que el congreso le diera esa bofetada a su soberbia; y al hacer “la jugadita”, esos 86 representantes, cuyos nombres conocemos, le abudinearon al país un momento de dignidad.  Ojalá los recuerden uno a uno y se los recuerden en las parlamentarias del 2022, a ver si un electorado vigilante logra abudinearles las curules que tan indignamente han ocupado desde 2018.

El boomerang

Todavía no he logrado comprender porque el expresidente Andrés Pastrana cometió el error de juicio de tratar de desempolvar el proceso 8,000 y de enlodar la memoria de Horacio Serpa, leyendo en la Comisión de la Verdad una carta de los Rodríguez Orejuela, que hasta ahora tenía “guardada”.  Y no lo entiendo porque por su error de juicio perdió la oportunidad de contarle a la Comisión la verdad sobre episodios que el país necesita conocer para entender el fracaso del Caguán y la negociación del Plan Colombia con los Estados Unidos.  El empecinamiento del expresidente en hundir a Ernesto Samper y de paso enlodar a otros enemigos políticos se convierte en una cortina de humo que no permite ver las bondades de su gobierno.  No sorprende entonces que, tras su paso por la Comisión de la Verdad, al expresidente le toque ahora volver a explicar que los escándalos de Chambacú y de Dragacol, corresponden a situaciones sucedidas durante los gobiernos que lo antecedieron y en las que él nada tuvo que ver.  Y claro está quedará el manto de duda sobre una supuesta financiación de sus campañas por los mismos narcotraficantes con cuyo testimonio el expresidente pretendía revivir un suceso del pasado que poco o nada tiene que ver con el conflicto.  ¿Se podría hablar aquí de un autoabudineazo?

Fátima

Ayer el Talibán anunció que van a permitir la educación para las mujeres, eso sí en clases separadas de los hombres, con profesoras mujeres y si no hay suficientes profesoras mujeres, con profesores hombres que estén detrás de un biombo o de manera virtual.  Y claro las estudiantes tendrán que vestir apropiadamente.

Empezó el calvario de 18 millones de Fátimas en Afganistán.

Epa.  Estudiantes veladas atienden un “rally” del Talibán en la Universidad Shaheed Rabbanni en Kabul.

Podría seguir, pero por procrastinador me cogió la noche. 

Sobre otros temas les recomiendo unas lecturitas:

  • En Los Danieles de hoy, TODO.  Un bello homenaje a Antonio Caballero, ¡ese si un buen columnista!
  • El editorial de El Espectador, domingo 12 de septiembre “La Arrogancia del poder hace daño a las instituciones”.
  • El texto de Enrique Santos Calderón en El Tiempo de hoy sobre Antonio Caballero
  • La columna titulada Sacolevas de Ricardo Silva publicada en El Tiempo el 9 de septiembre.

Por: Juan Manuel Urrutia
@Juanmaurrutiav1

ÚLTIMAS ENTRADAS:


Deja un comentario