Uniendo el campo y la universidad

La sostenibilidad de cualquier sistema depende de la inclusión de todos los componentes. Una sociedad sostenible solo puede ser una en que los ciudadanos se sientan representados, respetados, incluidos.

Los paros, las protestas, las elecciones de congreso, presidenciales, los referendos, el acuerdo de paz, la guerra, desde que yo vivo y desde que Colombia existe, sugieren que nuestra Colombia no es sostenible.

El calentamiento global es el primer problema que afecta al mundo entero, ricos y pobres, y por ende ha generado un movimiento de inclusión social muy emocionante. Es la primera vez que el mundo entero debe tratar de resolver el mismo problema: ¿cómo adaptamos todos los sistemas de los que dependemos a un cambio tan rápido, cuando no tenemos un ejemplo a seguir ni tiempo para ensayo y error? ¿Cómo reinventamos nuestra forma de hacer las cosas de una manera sostenible?

En Colombia esta conversación es particularmente urgente. No solo por el descontento social que se siente en las calles, sino porque al ser un país puramente tropical y megadiverso, el calentamiento global nos pone en mayor riesgo.

Tradicionalmente hemos excluido de esa conversación a una porción significativa de la población. El DNP y CORPOICA publicaron un análisis interesante de la innovación agropecuaria en Colombia [1], pero que yo sepa este no hizo parte de la conversación pública en los medios. Pareciera que el ciudadano común que vive en las ciudades (hoy en día la gran mayoría de colombianos) y a pesar de que dependemos 100% de la producción agrícola para comer, no pensamos en el campo o el campesino muy a menudo. Desconocemos nuestro país, nuestra gente, nuestros problemas, y nuestros recursos (encuentre usted un análisis juicioso del censo agropecuario del 2014 porque yo no pude). Nos copiamos de los esquemas de los demás, así no funcionen. No sobra resaltar que hemos promovido la agricultura extensiva insostenible del modelo estadounidense que ya ha demostrado perjudicar a quienes viven río abajo (véase la zona muerta del golfo de México [2]), a los vecinos (véase también la demanda de los habitantes de Des Moines a los productores de maíz de Iowa [3]) y también a los propios productores [4].

Los servicios de extensión o acompañamiento técnico en Colombia son extremadamente insuficientes. Si el campesino no pertenece a alguno de los grandes gremios (café, papa, palma, arroz, ganadería) está solo y desamparado. Y si sí pertenece, le toca adaptarse ciegamente al paquete técnico o arriesga perder su inversión y el apoyo de la institución. La descripción de las UMATA (Unidades Municipales de Asistencia Técnica) creadas por el Fondo de desarrollo rural integrado, y descritas aquí [4] como la nueva berraquera, evidencia uno de los muchos problemas que tenemos: algún burócrata en una oficina en Bogotá decide qué necesita el campesino y cómo lo va a hacer. Sin darnos cuenta, y con las mejores intenciones, pretendemos enseñarle a nuestras mamás cómo hacer hijos. Según el Censo Agropecuario de 2014, el 90% de los campesinos nunca ha recibido el servicio de extensión en su finca.

Las protestas estudiantiles han resaltado uno de nuestros más valiosos recursos: una juventud valiente, energética y creativa. Mi propuesta es que se les brinde a los estudiantes una oportunidad para invertir ese entusiasmo en un sector que hemos dejado tradicionalmente abandonado: el campo.

Poner a los estudiantes de universidad al servicio de la comunidad agrícola le brinda a ellos la experiencia que necesitan para abordar el mercado laboral, mientras que llena un vacío en la transferencia de conocimiento.

La inspiración para esta propuesta viene de mi trabajo con el programa SMART de la universidad de Cornell, y la Federación Campesina del Cauca. El programa SMART promueve el service learning, aprender haciendo. Los estudiantes reciben crédito académico a cambio de prestarle un servicio de consultoría a un negocio pequeño que cumpla con algunos requisitos: que sea un negocio de alguna manera agrícola, que promueva algún desarrollo social, y que se desempeñe en un mercado emergente. Durante dos semanas los estudiantes visitan a su cliente y recogen la información necesaria, y formulan un proyecto con la dirección del cliente.

El objetivo central de programa es que los estudiantes aprendan haciendo, o lo que ellos llaman aprendizaje y servicio, en un contexto multidisciplinario. Se le brinda a los estudiantes una experiencia valiosa que los saca del salón de clases, les muestra la realidad del país, y les enseña habilidades útiles. Los proyectos no se limitan a un área específica, ya que pueden cubrir desde la presencia en redes sociales de una empresa en nacimiento, hasta la contaduría de una finca cafetera, y los estudiantes reclutados pertenecen a carreras tan disímiles como arquitectura, economía, administración y biología.

Adicionalmente, este tipo de programas ofrecen oportunidades para que los productores compartan experiencias con sus vecinos, actividad que puede llegar a ser igual o más valiosa que la visita de los estudiantes. El campo es algo que no se aprende sino haciendo, y un productor dedicado conoce su suelo y su clima mejor que cualquier análisis de laboratorio o técnico de la UMATA. El conocimiento ancestral y la experiencia del campesino es algo que nos conviene rescatar e incorporar con la ciencia y el desarrollo tecnológico. De nada nos sirven los paquetes de asistencia del ministerio si no hay quien siembre ese millón de hectáreas [5]. 

Por: Juana Muñoz Ucrós
@JuanaMUcros

Referencias:

1: https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Agriculturapecuarioforestal%20y%20pesca/Diagnóstico%20de%20la%20Ciencia,%20Tecnolog%C3%ADa%20e%20Innovación%20en%20el%20Sector%20Agropecuario-CORPOICA.pdf

2: https://www.bbc.com/mundo/noticias-40820648

3: https://www.desmoinesregister.com/story/money/agriculture/2017/03/25/water-works-dismissed-lawsuit-lift-pressure-iowa-farmers-no-officials-say/99463452/

4: https://www.motherjones.com/food/2014/02/iowas-vaunted-farms-are-losing-topsoil-alarming-rate/

5: https://www.minagricultura.gov.co/Colombia-Siembra/Paginas/default.aspx

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