Descubriendo el agua tibia

Me tomé unos meses de respiro, dedicado a revisar escritos y crónicas de viaje. 

Depatrás

Colombia ha vivido una profunda crisis.  El presentador presidente ha estado totalmente desconectado con lo que está pasando en Colombia.  Semanas de paro, de bloqueos y de acciones vandálicas a las que el gobierno del presentador no fue capaz de responder.  El país se vio desbordado y paralizado por los bloqueos. 

La protesta pacífica mostró una juventud activa, dispuesta a exigir cambios.  El presentador se espantó y siguiendo la instrucción del mesías del Ubérrimo mandó a reprimir.  En los enfrentamientos surge el movimiento urbano la Primera Línea.  Excesos de parte y parte.  El paro no se resuelve, así pasaron mayo y junio. 

Caen cabezas, la del ministro de hacienda, la de la canciller.  Obviamente la reforma tributaria.

La violencia vandálica se ha convertido en paisaje en ciertas zonas de Bogotá, no hay semana sin quema de buses, ataques a los CAI y enfrentamientos entre le ESMAD y los vándalos encapuchados, ya sea en Usme, o en el Portal de las Américas o en Suba. 

En esas circunstancias, la criminalidad hace su agosto.  El país se halla sumido en una pandemia de inseguridad.  En el campo colombiano reina el abigeato, delincuentes fuertemente armados han reemplazado a los ladrones que antes cortaban la cerca y se llevaban una o dos cabezas, ahora salen por decenas en camiones.  Y, adivinen, ni el acento ni la vestimenta son sabaneros.

Los líderes sociales siguen cayendo como piezas de dominó.  Las masacres se multiplican.

La ciudad de Bogotá está pasando por uno de sus peores momentos de inseguridad.  Además, para desazón de los ciudadanos, esa ola de crimen está acompañada de una escalada de violencia sin precedentes.  En Bogotá el raponazo fue reemplazado por el fogonazo de las armas de fuego.  En Barranquilla se ha hecho famosa una frase “si sales a la calle o te contagias o te atracan”.

El forzoso retiro de la impopular reforma tributaria y la incapacidad del Gobierno de superar paros y bloqueos que duraron semanas llevaron a lo que los expertos llaman “la pérdida del grado de inversión” y claro a la devaluación del peso.

Bajo la mirada cómplice del presentador, los colombianos sienten que reina la impunidad, el paramililtar que salió a dispararle a los manifestantes en Cali manda selfies de sus vacaciones desde Miami.  El embajador en cuyas fincas encontraron varios laboratorios de coca sigue tan campante.  El marido de la cómica cuya avioneta fue capturada en San Andrés y Providencia cargada de coca por entre, otros, un policía, no responde.  Las denuncias se multiplican, el escándalo de la semana tapa el de la semana pasada. 

Hoy estamos pendientes de la ministra de la TIC, Karen Abudivinendondestálaplatica, que firmó un contrato pese a que se le había advertido que estaba plagado de entuertos.  Para acallar el escándalo, el gobierno y la coalición de la mermelada resuelven apoyar a la ministra porque ella fue la que denunció los ilícitos que permitió, falso como todo lo de este gobierno, la denuncia la hizo una valiente periodista de la W, llamada Paola Herrera, desde diciembre de 2020.  La oposición ha citado a debate de control político y en las tiendas de los dueños de la ministra ya se empacan los tarros de mermelada para asegurar que se niegue la moción de censura.  Mientras que en el congreso los amigos de la señora Abudivinendondestálaplatica, tratan de aplazar el debate cada día surgen más elementos de este escandaloso hecho.  La misma periodista Paola Herrera presentó en su programa Sigue la W, evidencia de que una o más de las firmas de la unión temporal beneficiada con el regalo de la señora Abudivinendondestálaplatica, pertenece a Emilio Tapia.

Recordemos que el señor Tapia fue actor y protagonista del escándalo del carrusel de la contratación en el gobierno de Samuel Moreno, alias Torómbolo y su secretaria de gobierno Clara López a quien Klim bautizara la sobrinita pálida cuando trabajaba en el gobierno del tío Fonsi y quien ahora es una firme candidata al congreso por el Pacto Histérico.

“En río revuelto, ganancia de pescadores”.  Y los pescadores son, obviamente, los extremistas, los populistas.  Gustavo Bolívar de frente y Gustavo Petro solapadamente apoyan a ese movimiento que tiene visos de guerrilla urbana y que copiando a los jóvenes chilenos se autodenomina la Primera Línea.  Los criminales aprovechan y les pagan a los vándalos por promover la violencia y los ataques a la policía.

A estas alturas el país debería estar asistiendo a una introspección para entender a qué horas se perdió el rumbo y cómo rectificarlo.  Estamos a siete meses de la elección de un nuevo congreso.  El congreso que hoy tenemos es indigno, enmermelado, corrupto.  El cambio es urgente, la indignación es general.

Hoy, una encuesta de Invamer, anuncia que al paso que vamos el próximo presidente de Colombia podría ser Gustavo Petro que tiene 53% de intención de voto para la segunda vuelta.

Palante

La política colombiana es caudillista.  Los partidos no existen, pregonan programas que nadie conoce y que realmente nunca se han implementado. 

Nadie conoce la plataforma legislativa del Centro Democrático, todos están esperando a ver a quien señala el mesías del Ubérrimo.  Los paridos tradicionales, el Liberal y el Conservador, y los partidos surgidos en la primera década de este siglo, Cambio Radical y el partido de la U, no tienen más programa que el de negociar puestos y mermelada a cambio de apoyos.

Todos los precandidatos del Centro Democrático basan su discurso en la seguridad, porque el mayor fracaso del gobierno del Centro Democrático es tal vez en esta materia.  Concentrados en hacer trizas el acuerdo de paz el presentador, el mesías de Ubérrimo y su partido han permitido que el crimen, la violencia, las masacres y los asesinatos de líderes sociales se tomen el país.

¿Será intencional?  Digo para re empacarnos la “Doctrina de la Seguridad Democrática”

El mesías de la Colombia Humana acompañado de farsantes de la talla de Roy Barreras se ha inventado el “Pacto Histórico” que no tiene nada de histórico ni de pacto.  Petro da línea, Bolívar ejecuta y los lagartos Benedetti y Barreras repiten como cacatúas.  Ahora se suma la indelicada exdirectora del ICBF, y suegra de Benedetti, Adelina Covo.  Y los petrotuiteros desbocados.  La agenda legislativa del tal pacto es lo que diga Petro y la estrategia, lista cerrada para que el Mesías la haga a su gusto.  Para sostener su proyecto político Petro y sus secuaces no dudan en acudir al oportunismo, a la demagogia al terrorismo urbano y al populismo. 

Cuando estaba de moda ser de la Primera Línea el senador Bolívar, el que no paga sus deudas, cuyo hotel se conecta ilegalmente a la red de Codensa y que opera con el Registro Nacional de Turismo vencido desde 2018 se inventó una “vaquis” para apoyar a esos “pobres muchachos de la primera línea a quienes Claudia López les está sacando los ojos”.   Cuando se destapó la olla y se demostró que la tal Primera Línea es un movimiento terrorista infiltrado por las redes del microtráfico, se rasgan las vestiduras diciendo que nunca los han financiado.  Cuando un vándalo sale a romper, darle un escudo y un casco es financiarlo, senador Bolívar.

Hoy el petrotuiterismo entero convierte en héroe de la patria a EPA Colombia, quien ha sido sentenciada a 63 meses de cárcel por cometer y promover actos de vandalismo.  La sentencia puede ser excesiva, pero que merece la cárcel la merece.  Inventar un #freeepacolombia es insistir en que el vandalismo es justificado si lo cometen los amigos del pacto es inaudito. 

A todas estas, otros actores de la política tratan de eliminar el caudillismo.  En la Coalición de la Esperanza no hay jefe, no hay líder.  En igualdad de condiciones, varios posibles candidatos, recorren el país proponiendo.  Proponiendo una nueva forma de hacer política, proponiendo soluciones concretas a los problemas que nos afectan.  Los miembros de la Coalición más que dedicarse al egocéntrico juego de los titulares y los “likes” de las redes sociales, recorren el país promoviendo ideas, agendas, cambios.  Pero como no echan cohetes cargados de demagogia, como critican el vandalismo, como no ofrecen medidas demagógicas inaplicables, les dicen tibios.

Cuando yo tuve veinte años y el corazón vagabundo, me fui, becado, a estudiar a Francia.  En las primeras semanas me costó bastante trabajo lavarme la cara pues el lavamanos tenía un grifo de agua caliente, hirviendo y uno de agua fría, helada.  Me tardé unos días quemándome, tratando de mezclar el agua en las manos, hasta que me percaté que mi compañero de cuarto mezclaba el agua en el lavamanos con el sifón cerrado.  Noté, e imagino que sigue habiendo casos, lo mismo en mi primer viaje a Londres.  Años más tarde discutíamos sobre la alternativa de ir a hacer un posgrado en Oxford o en Estados Unidos y el gran Juan Carlos Pastrana salió con esta perla “váyase a Estados Unidos, en Inglaterra no han descubierto el agua tibia”.   Piense Usted querido lector lo sabrosa que es el agua tibia para lavarse la cara, lo delicioso que puede ser un huevo tibio, lo agradable que puede ser un clima tibio, ni el horno de La Dorada ni la nevera de la sabana de Bogotá.  Una de las ventajas del mar caribe es que el agua es tibia, todo el año.  El pacífico es muy frío, el mediterráneo también. 

Reivindico, entonces, las bondades de lo tibio o como dice el dicho “ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre”.  Tibio para los extremistas es no ordenar falsos positivos, no chuzar a las cortes, no recibir coimas de contratistas, no apoyar y suministrar equipos a terroristas urbanos, no proponer medidas alucinantes, no recurrir a la demagogia para proyectos personales mesiánicos.  Si eso es ser tibio a mi que me digan como al mejor nadador mexicano, Felipe “el tibio” Muñoz a quien así llamaban porque su madre era de Aguas Calientes y su padre de Río Frío.

Por: Juan Manuel Urrutia
@juanmaurrutiav1

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